
1
WASHINGTON.– Los desafíos que hereda Obama son tan desalentadores e ingobernables que las grandes expectativas pueden ser seguidas por una aplastante decepción. Obama no se encuentra en una posición envidiable. Pero las oportunidades históricas nacen en las crisis. Para todos los problemas de la nación, esta asunción se erige como un momento de promesa. Norteamericanos de todas las razas, hayan o no votado por Obama, pueden ser parte del orgullo que su elección dice sobre la habilidad de la nación para corregir sus defectos. Un país que en 40 años se mueve del segregacionismo a la elección de un presidente negro seguramente puede hacer frente a los desafíos de hoy.
