
El Parlamento egipcio eligió a su presidente en la primera sesión desde 2013
Ali Abdelaal de 67 años, profesor de Derecho Constitucional, fue seleccionado como presidente de la Cámara legislativa de Egipto, tras más de tres años de inactividad
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El Parlamento egipcio eligió hoy a Ali Abdelaal como presidente de la Cámara legislativa, en su primera sesión desde el golpe de Estado del 3 de julio de 2013, el cual fue liderado por el actual presidente elegido en las urnas, el líder militar Abdel Fatah al Sisi.
Los miembros del parlamento fueron elegidos en octubre y noviembre pasados, en unos comicios marcados por una alta abstención -sólo participó el 28,3% del padrón- y la proscripción de los partidos islamistas cercanos al movimiento de los Hermanos Musulmanes, declarados grupo terrorista en diciembre de 2013. Este grupo había llevado al poder a Mohamed Mursi, el primer presidente elegido democráticamente, quien fue derrocado un año después por al Sisi.
La candidatura de Abdelaal para presidir la Cámara – creada en 2011 gracias a la caída del dictador Hosni Mubarak y disuelta en junio de 2012 por el Tribunal Constitucional - fue presentada por la coalición "Daam Masr" (Apoyo a Egipto), la más amplia del Parlamento y dirigida por el general retirado Sameh Seif al Yazal, procedente de los Servicios de Inteligencia del Ejército. Esta coalición está integrada por parlamentarios y partidos que apoyan abiertamente al Gobierno del actual presidente.
Los diputados estuvieron reunidos durante varias horas y la votación para elegir el presidente de la Cámara tuvo que repetirse porque el voto no fue efectuado de forma secreta en un primer momento. Finalmente, Abdelaal obtuvo 401 votos de los 585 diputados que acudieron hoy a la Cámara, que tiene un total de 596 miembros. En segundo lugar se situó el diputado Ali al Masilhi, con 110 votos a su favor.
Los diputados tienen ahora un plazo de 15 días para debatir todas las normas dictadas por las autoridades entre el golpe de Estado de julio de 2013 y hoy, es decir, todas las leyes decretadas primero por el gobierno de facto y luego por el de Al Sisi. Entre ellas se encuentran las que declararon terrorista a la Hermandad Musulmana y limitaron el derecho a la protesta, dos normas que permitieron la muerte de más de mil islamistas y la detención y condena de muchos más.
En 2013, el Ejército trazó una hoja de ruta que Egipto, el país árabe más poblado del mundo, debía seguir. Este plan estipulaba para la nueva etapa transitoria la reforma de la Constitución y la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias. Por un lado, la reforma constitucional, en manos de un comité designado por Al Sisi, aún está siendo negociada. Por otro lado, la elección del actual Parlamento constituía el paso final de la hoja de ruta del Ejército, sin embargo, según los observadores, la escasa presencia de opositores la convierten en una cámara de aprobación de las decisiones del presidente.
Agencias AFP, EFE y Télam



