El Parlamento ruso pidió la destitución de Boris Yeltsin
Crisis: la medida es una crítica a su gestión frente a la actual debacle financiera; el presidente ignoró la decisión.
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MOSCU.- Mientras la Bolsa de Moscú sufría ayer nuevos reveses, el Parlamento ruso decidió pedir, en forma abrumadora, la renuncia del presidente Boris Yeltsin, al que critica por su mala conducción frente a una crisis financiera que, según el primer ministro Serguei Kiriyenko, "apenas comenzó".
La dura resolución, con 245 votos a favor frente a 32, no tiene fuerza de ley, pero representa el punto máximo de tensión tras cuatro meses de presión sobre Yeltsin y su gabinete, por su fracaso en hallar una solución y devaluar el rublo la semana última, pese a la negativa de que tomaría tal medida.
"El país está en una profunda crisis y el presidente no está tomando medidas para proteger los derechos constitucionales -se pronunció la Cámara baja (Duma)-. Esto crea una amenaza a la integridad, la independencia y la seguridad rusas."
La medida se registró tras un discurso ante los diputados dirigido por Kiriyenko, que subrayó la gravedad de los problemas de Rusia y anunció que impulsará pasado mañana reformas en el mercado.
"Les dije en abril que estábamos apenas entrando en la fase más difícil de la crisis y que para el otoño sentiríamos el mayor peso de la acumulada deuda estatal y las consecuencias de la caída en los precios mundiales del petróleo", dijo Kiriyenko a la Duma, y agregó: "Apenas empezamos a experimentar todo esto, apenas hemos entrado en una crisis financiera seria".
Por su parte, el líder del Partido Comunista, Gennady Zyuganov, dijo:"El gobierno que hay no es capaz de funcionar, no existe un gobierno como tal".
Yeltsin, indolente
Sin embargo, Yeltsin, que regresó ayer a Moscú tras varias semanas de ausencia -por vacaciones, dijo su vocero- ignoró olímpicamente la decisión de la Duma. "El pedido de renuncia es normal -dijo-; en Rusia hay un presidente que dice su opinión". De hecho, Yeltsin está protegido por la Constitución de 1993, que impide llegar a la renuncia del jefe del Estado.
Su ausencia fue precisamente uno de los motivos del feroz ataque de la Duma. La confianza de la opinión pública en él ha disminuido tras la devaluación "de facto" del rublo. Sin embargo, la defendió al decir que en los últimos meses el Estado gastó unos 7000 millones de dólares para contener las deudas, frente a ingresos que no superaron los 3300 millones.
Caída de la Bolsa
En una señal de que los problemas continúan, las acciones rusas se desplomaron ayer más del 5% en transacciones débiles. Repitiendo un guión ya visto en los últimos días, el rublo volvió a perder terreno frente al dólar, que cotizó por primera vez por encima de las 7 unidades.
El volumen de operaciones en Moscú no llegó a los 4,2 millones de dólares, el nivel más bajo del año.
En opinión de los operadores, la parálisis en la Bolsa de Moscú se mantendrá hasta pasado mañana, cuando Kiriyenko anuncie las medidas prometidas.


