
El pasajero que estuvo a punto de ser succionado por la ventanilla de un avión habló por primera vez del accidente
A más de dos semanas del episodio, Ljubisa Karović, de 61 años, brindó una entrevista en la que reconstruyó lo ocurrido durante un vuelo que cubría la ruta entre Tesalónica, en Grecia, y Memmingen, en Alemania
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El pasajero serbio que estuvo a punto de ser succionado por la ventanilla de un avión habló por primera vez desde el accidente y relató cómo vivió los instantes posteriores a la despresurización de la cabina. A más de dos semanas del episodio, Ljubisa Karović, de 61 años, brindó una entrevista en la que reconstruyó lo ocurrido durante un vuelo que cubría la ruta entre Tesalónica, en Grecia, y Memmingen, en Alemania.
“Lo que recuerdo es la explosión. Fue el ruido que precede al caos, el ruido que siempre está ahí cuando cierro los ojos para dormir”, afirmó Karović en diálogo con The Guardian. El empresario serbio continúa con un cuello ortopédico y presenta quemaduras y hematomas en el brazo derecho como consecuencia de lo sucedido.

El pasajero explicó que aún tiene dificultades para reconstruir por completo los hechos debido a las lesiones que sufrió. “No recuerdo mucho y todavía me duelen la cabeza y el cuello, pero sigo vivo. Podría haber sido el cinturón de seguridad, el hecho de que todavía estuviera sujeto. Pero tal vez sea el destino. Creo en Dios y le doy gracias todos los días. Soy un afortunado”, sostuvo. Según indicó, recibió el alta médica hace cuatro días.
Karović contó que parte de lo ocurrido le fue relatado por su esposa, Svetlana Grković, ya que perdió el conocimiento durante la emergencia. “Me dicen que me desmayé dos veces dentro del avión y que mi cara se hinchó y deformó brevemente debido a la presión, a la ráfaga de aire. Mi esposa me lo recuerda”, señaló.

Su abogado en Grecia, Vasilis Tsiaras, sostuvo que el pasajero sobrevivió por una combinación de circunstancias favorables. “Ljubisa estuvo al borde de la muerte. Cuando la cabina perdió presión, salió despedido por la ventana, de pecho para arriba, e inmediatamente perdió el conocimiento”, afirmó.
Además, agregó: “Iba en ese avión rumbo a Alemania para celebrar el cumpleaños de su hermano. En cambio, a 4500 metros de altura, acabó con la cabeza y el brazo derecho fuera del avión, que se desplazaba a más de 600 km/h. ¡Imagínense! Miró a la muerte y volvió”.

El empresario, propietario de una fábrica de aluminio en Serbia y habituado a viajar por trabajo, reconoció que le cuesta imaginar volver a subir a un avión. Los médicos le indicaron que deberá utilizar un cuello ortopédico durante al menos seis semanas mientras evalúan si será necesaria una intervención quirúrgica.
“Hay imágenes que vuelven a mi mente, el ruido de la explosión, el caos, pero quiero recuperarme”, expresó durante su charla con el diario inglés. También cuestionó la respuesta recibida tras el episodio: “Y sí, también debería haber una compensación. No solo correos electrónicos centrados en reprogramar el vuelo”.
Al finalizar la entrevista, dejó un mensaje para otros pasajeros: “Asegúrense siempre de usar el cinturón de seguridad. No quiero que nadie sufra lo que me pasó a mí”.
Cómo ocurrió el incidente y el testimonio de la esposa del pasajero
El episodio ocurrió el 10 de julio, unos diez minutos después del despegue de un vuelo operado por Malta Air, filial de Ryanair, que viajaba desde Tesalónica hacia Memmingen. De acuerdo con los datos de seguimiento del vuelo, la aeronave descendió cerca de 2.700 metros luego de que se produjera el incidente.
En declaraciones a medios serbios y griegos, Grković describió el momento en que la ventanilla se desprendió y provocó la despresurización de la cabina. “La mitad de su cuerpo estaba fuera del avión”, afirmó al medio Nova.

Según precisó, su esposo permaneció “afuera hasta el pecho” durante aproximadamente dos minutos, mientras ella y otros pasajeros hacían fuerza para mantenerlo dentro de la aeronave. “Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas”, recordó sobre los instantes en los que, junto a otros dos pasajeros, consiguió volver a introducirlo.
Según explicó, en un relato que coincidió con el de su pareja, Karović perdió el conocimiento en tres oportunidades durante el vuelo. “Cayeron las máscaras de oxígeno y se desató el caos”, recordó.
Una primera explicación de lo sucedido
Según comunicó el lunes Michael O’Leary, director ejecutivo de la aerolínea, la rotura de la ventaba se habría producido por “daños por objetos extraños” y no se debió a la antigüedad de la aeronave ni a su mantenimiento.
“Los primeros indicios sugieren que parece tratarse de un daño causado por un objeto extraño alojado en el motor durante el despegue en Salónica, pero no tenemos pruebas, no podemos afirmarlo con certeza”, declaró O’Leary a los analistas tras la presentación de los resultados de Ryanair para el trimestre de abril a junio.
Declaró además que la aeronave tenía 18 años y que su motor había sido revisado y reparado por completo en los últimos dos años. Añadió que se publicaría un borrador del informe sobre el incidente en unos 28 días.



