
El peso de los agentes económicos
En los años noventa, en América latina se decía que los mercados no votaban, pero en realidad sí lo hacían.
Es que aquellos candidatos que no lograban generar imagen de credibilidad y certidumbre económica eran eludidos por un electorado temeroso de las consecuencias de la pérdida de la estabilidad económica, y en particular del retorno de la inflación y el deterioro social que este fenómeno económico implica para los sectores de menores ingresos.
Por esta razón, Lula fue derrotado en tres oportunidades sucesivas en -1990, 1994 y 1998-, frente a Collor de Mello y a Cardoso en las dos últimas elecciones.
Esta misma lógica explica la reelección de Carlos Menem en la Argentina y la de Alberto Fujimori en Perú en la década pasada, y también permite entender por qué las coaliciones de izquierda fueron derrotadas en países como Uruguay y Bolivia, así como las dificultades que tuvo Cuauhtemoc Cárdenas en México para llegar al poder.
Por esta razón, la década del noventa mostraba en América latina una convergencia entre el capitalismo y la democracia, que no sólo se explicaba por la globalización y el "modelo único" sino porque los votantes coincidían con esta orientación.
Es así como los mercados podían influir indirecta, pero efectivamente, en una elección si daban señales de incertidumbre y desconfianza frente a determinado candidato.
Pero el triunfo de Lula en Brasil rompe esta correlación entre mercados y elecciones en América latina, ya que ha ganado el candidato que no era el preferido por ellos. Esto implica que hoy el electorado en esta parte del mundo está dispuesto a votar por el cambio político aún a riesgo de enfrentar la incertidumbre económica.
La campaña del candidato oficialista en Brasil se desarrolló como si hubiera estado en los años 90, mostrando a su adversario como el que podía llevar al país a una situación de caos económico -la utilización de la imagen de los saqueos de la Argentina de diciembre por parte de Serra fue muy intensa-, calculando erróneamente que frente a este riesgo el voto reflexivo lo favorecería, como había sucedido frente a Lula en las tres oportunidades anteriores.
Una nueva modalidad
El fracaso de la apelación al voto reflexivo frente al riesgo de descontrol económico parece dar paso a una nueva modalidad, de acuerdo con las advertencias realizadas por la banca extranjera en Brasil frente al triunfo del candidato del PT. Estas advertencias no parecen destinadas a influir en la segunda vuelta, dado que las posibilidades de que Lula pierda son muy bajas. Más bien apuntan a condicionar la gestión del gobierno del futuro presidente.
Si bien la Argentina y Brasil son países con procesos y situaciones muy distintas, se puede plantear cierta analogía entre los problemas que enfrenta Lula en Brasil tras dos períodos de Cardoso, con los que tuvo la Alianza en la Argentina tras dos presidencias de Carlos Menem.
En ambos casos, se transfirió a coaliciones políticas nuevas con orientación "progresista" deudas externas que requerían gran confianza económica en el poder político para ser manejadas con éxito.
La Alianza fracasó en la Argentina y terminó en el default más grande de la historia. Lula debe evitar ahora un fracaso análogo en Brasil y quizá las advertencias de la banca extranjera tengan que ver con la resolución de este problema.
La Argentina demostró que es posible un default en América latina en esta década, y Brasil muestra ahora que puede ganar el candidato que no cuenta con la confianza de los mercados. Ambas situaciones hacen a los mercados más sensibles e inestables, pero quizá también más directos al momento de advertir sobre los riesgos que puede enfrentar un nuevo gobierno en Brasil.
Lula tiene la posibilidad de mirar el caso argentino para no cometer los mismos errores, y de ello en gran medida depende no sólo el futuro de Brasil y la región, sino también el de todos los llamados "mercados emergentes".
Reacción mundial
Democracia vital: Jornal do Brasil aseguró que "nuestra joven democracia prodigó vitalidad y el electorado admitió con naturalidad la eventual alternancia de gobierno".
Alerta al PT: O Estado de São Paulo dijo, en su editorial, que Lula podría ganar en el ballottage el apoyo de Ciro Gomes y Anthony Garotinho, pero alertó al PT que "parte de los empresarios y todos los que se le adhirieron a Lula porque pensaban que era una opción inmediata de poder votarán por Serra".
Crítica a Washington: The Wall Street Journal afirmó que el enorme caudal de votos conseguido por Lula es "la más clara señal del cansancio público con las políticas de libre mercado respaldadas por Washington".
Contra la desigualdad: The Washington Post explicó que el triunfo de Lula se debió a que "su promesa de defender la industria nacional de la competencia extranjera halló eco en las frustraciones por el desempleo".
Optimismo francés: Le Monde saludó la victoria de Lula y predijo otro triunfo "anunciado" en el ballottage, porque a Serra le será "imposible" alcanzarlo.
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