El planeta tiene desde hoy 6000 millones de habitantes
La expectativa de vida pasó de 46 a 66 años, pero persisten serias amenazas.
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NUEVA YORK.- A partir de hoy, cada habitante de la Tierra compartirá el planeta con otras 5.999.999.999 personas, según los cálculos de las Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, proclamó a un bebe de Sarajevo como el ser humano número 6000 millones. La madre del niño, Fatima Nevic, dio a luz dos minutos después de la medianoche a un bebe de 3,55 kilos, luego de siete horas de atención en la sala de partos.
El niño nació en el hospital de Kosevo, un lugar simbólico, porque allí, durante la guerra de Bosnia (1992-95), las mujeres daban a luz en la maternidad del establecimiento bajo el fuego de los obuses de la artillería serbia.
La cifra representa el doble de la de 1960 y es cuatro veces mayor que la de principios de siglo, crecimiento que se debe esencialmente a los países en vías de desarrollo, señaló la ONU.
Con frecuencia, los pesimistas han sido refutados, entre ellos el inglés Robert Malthus, uno de los pioneros en las ciencias económicas, quien en 1798 pronosticó una catástrofe debido a la superpoblación y sus consecuencias. Malthus calculó el aumento de la población en relación con el retroceso en la producción de alimentos debido a una decreciente fertilidad de los suelos.
Sin "abstinencia sexual" habría miseria, hambre y epidemias que provocarían un fuerte incremento de la mortalidad, concluyó. En ese entonces, sólo habitaban la Tierra escasos 1000 millones de personas.
Los 6000 millones de habitantes actuales demuestran que los pronósticos de Malthus estaban errados.
La expectativa media de vida en el mundo ha pasado de 46 a 66 años, debido a que se han mejorado las condiciones de vida y salud de la población mundial a pesar de los persistentes y a veces crecientes desequilibrios entre las regiones desarrolladas y las que están en vías de desarrollo, resalta el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (Fnuap).
La agencia de la ONU subraya que los países en vías de desarrollo representan más del 95% del crecimiento demográfico desde inicios del siglo, en especial en el Africa subsahariana y en el sur de Asia.
Este crecimiento ha sido menor en Europa, América del Norte y Japón, con la notable excepción de Estados Unidos, debido a la fuerte tasa de inmigrantes a ese país.
El aumento general de la población mundial y su reparto de forma poco equitativa se traduce principalmente en el hecho de que 1000 millones de personas viven actualmente en la pobreza, lo que significa que están en la incapacidad de satisfacer sus necesidades elementales, insiste el Fnuap. Además, 1300 millones viven en la pobreza extrema.
En el año 2050, cuando, según algunas proyecciones, haya 8900 millones de habitantes en el planeta, esto será aún más dramático: un 59 por ciento de esas personas vivirá en Asia, 20 por ciento en Africa y 9 por ciento en América latina.
Cuando se observan escenarios inciertos como, por ejemplo, las ex repúblicas soviéticas, de ninguna manera puede asegurarse que el 12 por ciento restante tenga garantizado un bienestar relativo o real.
Los alimentos y el agua potable para todos podrían virtualmente asegurarse para siempre si las condiciones económicas no fueran tan tajantemente divergentes: en la Unión Europea o en los Estados Unidos existen enormes excedentes agrarios, mientras que en otras partes del planeta predomina el hambre.
En países ricos del Caribe se utiliza agua desalinizada para bañarse, regar los parques o fabricar cerveza, al tiempo que en los Estados pobres los ríos contaminados sirven tanto como fuente de agua para beber como para las letrinas.
El fenómeno migratorio
En el futuro, pese a los intentos de las naciones ricas por alejarlos, muchos habitantes de países pobres intentarán cruzar las fronteras con mucha más desesperación y menos miramientos que ahora. La tendencia comenzó hace rato y se ha ido fortaleciendo: en 1965 había 75 millones de inmigrantes, hoy son 125 millones.
Dado que la esperanza de vida se ha elevado a nivel general -ahora es de 65 años, 20 más que en 1950-, el problema del cuidado de los ancianos se torna cada vez más dramático.
Y en Africa, y tal vez también pronto en otros continentes, existe una preocupación adicional totalmente distinta: 23 millones de africanos son HIV positivos. Si se los tratara según los estándares occidentales, sólo en su atención se gastarían por año más de 270.000 millones de dólares. La falta de apoyo para los huérfanos de padres con SIDA alarma, entretanto, a muchas organizaciones de ayuda.




