
El prefecto de Cochabamba advierte que no dejará el poder
El opositor Manfred Reyes Villa insiste en que el referéndum carece de validez
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LA PAZ (De un enviado especial).- En el único abierto desafío al referéndum revocatorio celebrado en Bolivia, el prefecto opositor de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, anunció ayer que iniciará una batalla legal para quedarse en su cargo a pesar de haber obtenido sólo el 37% de los votos a favor.
Reyes Villa, que ya había anunciado de antemano que no estaba dispuesto a reconocer la validez de la consulta, se convirtió así en la única autoridad del país que se mantuvo firme en su repudio al referéndum revocatorio, que había recibido fuertes críticas antes de su realización.
"Yo sigo siendo el prefecto [gobernador] de Cochabamba, quiero ver que Evo Morales, en un retroceso de la democracia, ponga a dedo a un prefecto. Sería un retroceso tremendo", advirtió Reyes Villa, en referencia al prefecto interino que debe designar el gobierno y que se mantendrá en funciones hasta que se lleven a cabo elecciones regionales.
El prefecto, que no votó en el plebiscito de anteayer, se presentó ayer muy temprano en su oficina e informó que seguirá con la demanda legal en contra del referéndum revocatorio y que, a su juicio, le fue favorable en una primera instancia.
Reyes Villa recordó que el Tribunal Constitucional (que hoy está conformado por una sola magistrada debido a la renuncia de los otros cuatro miembros) había ordenado a la Corte Nacional Electoral frenar el revocatorio, un pedido que fue desestimado por el gobierno nacional.
"Es importante que el país sepa que hemos ganado en una primera instancia, así haya un solo integrante del Tribunal Constitucional, y vamos a seguir ese proceso de hacer respetar la ley", justificó.
A pesar de que su decisión puede tener sustento en términos legales, se teme que su actitud genere actos de violencia ante las supuestas amenazas de campesinos oficialistas de la región de tomar la prefectura. Al respecto, Reyes Villa afirmó: "No pretendo inducir a la confrontación a mi pueblo".
Luego calificó la supuesta revocación de su mandato como un "golpe democrático" del oficialismo y fue más allá, al denunciar fraude en el interior de su prefectura.
A su juicio, ganó ampliamente en la ciudad, pero "de las provincias [donde Morales tiene un apoyo mayoritario] viene el fraude", y anunció que pedirá una auditoría por las urnas "que llegaron de las provincias ya cerradas".
"Es un descaro lo que ha sucedido en Cochabamba, porque al presidente lo único que le interesaba era Cochabamba", declaró Reyes Villa.
"Alguien tiene que estar a la defensa de la democracia y ese alguien soy yo", concluyó el prefecto, un ex militar que se formó en la Escuela de las Américas, que hoy funciona en Georgia, Estados Unidos.
Los tres derrotados
Reyes Villa, que también fue edecán del dictador boliviano Luis García Meza; el prefecto de La Paz, José Luis Paredes, y el de Oruro, Luis Alberto Aguilar, fueron los tres gobernadores derrotados de los ocho que se sometieron al referéndum revocatorio, según los resultados en boca de urna difundidos por los medios locales y los primeros cómputos oficiales.
A diferencia de Morales y de los prefectos que fueron ratificados, Reyes Villa obtuvo en el plebiscito un porcentaje de votos inferior al logrado en las elecciones de 2005, cuando triunfó con el 47,63 por ciento.
Los analistas bolivianos estimaron que, más allá de los traspiés de su gestión, la baja cantidad de sufragios alcanzados anteayer por Reyes Villa se debe a que el prefecto de Cochabamba no hizo campaña.
El prefecto opositor explicó que no hizo campaña porque eligió defender la Constitución boliviana y la legalidad del proceso electoral.
En cambio, el sí a Morales alcanzó el 65,7% de los votos en el departamento de Cochabamba, lo que significa un leve ascenso respecto de las elecciones de 2005.


