El rebelde que intentó ser político
Sus despiadados ataques conmovieron a todo el mundo
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MOSCU.- Shamil Basayev, el más temible caudillo rebelde de Chechenia, aterrorizó a Rusia con audaces y salvajes ataques sin límites: contra hospitales, un teatro y, en el más infame y atroz de sus atentados, contra niños en un colegio en Beslan.
El "terrorista número uno" para Moscú era un hombre de 41 años, de baja estatura, con espesa barba negra y ojos oscuros. Según sus allegados, era programador de computadoras y futbolista amateur.
Hasta ayer, Basayev había logrado eludir a las fuerzas rusas durante años, pese a las promesas del Kremlin de perseguirlo hasta atraparlo y un ofrecimiento de 10 millones de dólares y una cirugía plástica facial para quien suministrara información que permitiera matarlo.
Acostumbrado a aparecer y reaparecer en los bosques y montañas del Cáucaso, pese a haber sufrido heridas graves, como la amputación de su pierna derecha, Basayev sabía burlar a las autoridades rusas, hasta el punto de grabar una entrevista para una cadena de televisión estadounidense en julio de 2005.
El historial homicida de Basayev -una década en la que asesinó a civiles y a militares- reflejó su fanática determinación, una ferocidad que, según Moscú, desde hace tiempo fue exacerbada por la ayuda de redes terroristas internacionales como Al-Qaeda.
Al comenzar la guerra chechena, en 1994, un misil ruso le destruyó la casa y mató a su esposa y a un hijo. Luego de una incursión en junio de 1995 en la localidad de Budionovsk, que causó la muerte de más de 100 civiles, policías y soldados, Basayev se hizo famoso en su país.
Cuando las tropas rusas se retiraron, en 1996, y Chechenia se disponía a elegir un presidente para guiarla hacia una independencia de facto, Basayev presentó su candidatura al cargo. Perdió frente al fallecido comandante rebelde Aslan Masjadov y se convirtió en su vice.
Al principio pareció tratar de cambiar su condición de combatiente por la de político: se recortó la profusa barba y cambió su ropa camuflado de fajina por un traje.
Mientras Masjadov era considerado por algunos comparativamente moderado, Basayev se convirtió en partidario de la rigurosa secta wahabi del islam, que tiene raíces en Arabia Saudita y es la doctrina que inspira a Osama ben Laden.
Para 1999, Basayev, que se hacía llamar Abdullah Shamil Abu Idris, había vuelto a ser un combatiente más. Sus incursiones en la vecina región rusa de Daguestán alarmaron al Kremlin y fortalecieron su decisión de controlar Chechenia.
En enero de 2000, los rusos bombardearon Grozny, la capital chechena, durante semanas y obligaron a los rebeldes a huir. Basayev pisó una mina terrestre antipersonal y el estallido le arrancó una pierna.
La amputación no lo disuadió de su propósito y continuó organizando sangrientos ataques. Dos de ellos, que incluyeron la toma de cientos de rehenes, conmovieron al mundo: un teatro en Moscú en 2002 y una escuela en la ciudad de Beslan donde murieron cientos de niños, en 2004.
La condena mundial al brutal y despiadado ataque en Beslan pareció debilitar el apoyo a la causa separatista chechena y Basayev mantuvo un perfil bajo.
Doku Umarov, el sucesor de Masjadov en la presidencia del autoproclamado gobierno rebelde checheno, nombró a Basayev el mes pasado como su vicepresidente. No estaba claro si esa designación representaba una radicalización de la facción de Umarov o si fue un intento de éste, que ha pedido suspender los ataques contra civiles, de controlar a Basayev.


