El reflejo del cambio de una sociedad que empezó a desprenderse de sus prejuicios

Adam Nagourney
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27 de junio de 2013  

NUEVA YORK.- Hace casi cinco años, cuando los partidarios del matrimonio entre personas del mismo sexo decidieron llevar su batalla legal ante la Corte de Estados Unidos, un golpe de ansiedad sacudió a muchos dirigentes de la comunidad gay, a quienes les preocupaba un revés judicial en una batalla que en realidad nunca quisieron pelear.

Pero ayer, mientras la Corte anulaba la ley federal que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, y permitía en los hechos el matrimonio de personas del mismo sexo en California, lo que quedó claro es hasta qué punto gran parte del país había tomado ya una posición en el asunto.

Decisiones que hasta hace apenas tres años habrían polarizado a la sociedad sirvieron en cambio para ratificar los profundos cambios políticos que se han producido en gran parte del país. "Las cosas han cambiado muchísimo últimamente", dijo Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign y fundador de la agrupación de derechos homosexuales que presentó el caso contra la prohibición en California.

La oposición al matrimonio gay sigue siendo alta en muchos rincones del país. Está explícitamente prohibido en 37 estados, que probablemente se conviertan en escenario de nuevas batallas judiciales en los próximos años. "Quienes creemos en el verdadero matrimonio nunca aceptaremos esto", dijo Frank Schubert, un estratega político de Sacramento y líder del movimiento de apoyo a la prohibición del matrimonio gay.

Sin embargo, en los años transcurridos desde que estos casos comenzaron a recorrer los tribunales, el presidente Barack Obama dio su apoyo explícito al matrimonio gay durante la campaña por la reelección. Bill Clinton, el presidente que promulgó la ley de defensa del matrimonio (DOMA), en 1996, luego abjuró de esa legislación y pidió que fuese derogada.

Una constante marea de senadores y miembros del Congreso de ambos partidos se manifestaron a favor de que las parejas homosexuales puedan unirse en matrimonio. Y actualmente el matrimonio gay es legal en 13 estados.

Los personajes de homosexuales y las celebridades gays se han convertido en una presencia insoslayable en la cultura popular, no sólo en la televisión, sino también en los deportes y la música rap. La noticia de que una celebridad quiere casarse con una persona de su mismo sexo, llámese Neil Patrick o Ellen DeGeneres, recibe un tratamiento mediático celebratorio en la revista People, y no el de un escándalo en el National Enquirer.

Y como seguramente advirtió la Corte en sus deliberaciones, el sentimiento de la opinión pública al respecto se ha revertido. Resulta difícil imaginar que un candidato demócrata gane la nominación a presidente en 2016 sin apoyar el matrimonio homosexual.

Aunque la Corte se negó a escuchar los argumentos procesales del estado de California, su decisión tuvo el efecto de reconfirmar la medida de un tribunal inferior de rechazar una consulta popular para prohibir el matrimonio gay en ese estado. Esto significa que actualmente el 30% de la población del país vive en estados que permiten el matrimonio del mismo sexo.

Hasta el pronunciamiento de la Suprema Corte pasaron 44 años desde que se inició el movimiento de derechos homosexuales en la calle Christopher de Greenwich Village, con la insurrección callejera desatada tras la redada de la policía de Nueva York en el bar Stonewall. Desde entonces, la campaña por los derechos civiles de los gays tuvo avances y retrocesos.

Un aspecto sorprendente del fallo es hasta qué punto refleja la opinión pública. Varias encuestas revelaron que la gente desea la derogación de la DOMA, y aunque ahora la mayoría de los norteamericanos apoyan el matrimonio del mismo sexo, no ven con buenos ojos que la Suprema Corte obligue a los estados a legalizar el matrimonio homosexual.

Tal vez sea cierto que la Corte corrió detrás de la opinión pública en vez de tomar la iniciativa, pero ése ha sido el caso en muchos momentos de la historia. "Es indudable que hemos avanzado a buen ritmo", dijo Griffin. "Hoy es día de festejo, pero mañana hay que ponerse a trabajar todavía más."

Traducción de Jaime Arrambide

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