
El renacimiento del "león sin dientes"
Su ascenso parecía impensable
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JERUSALEN (De una enviada especial).- Hace tan sólo unos meses, Michael Kleiner, un diputado del Likud, definió a Ariel Sharon como "un león sin dientes": es decir, un líder con pasado, pero sin futuro.
Claro, entonces resultaba impensable que este ex general sumamente controvertido, temido por el laborismo y el mundo árabe, que tampoco convence demasiado a la gente de derecha -y que es considerado el instigador de la "segunda Intifada" por haber pisado el 28 de septiembre la Explanada de las Mezquitas-, pudiera llegar al poder.
Hace pocas semanas, cuando su gran enemigo dentro del Likud, el ex premier Benjamin Netanyahu, anunció que desafiaría su liderazgo como candidato frente a Barak, todo el mundo creyó que había llegado el fin de su carrera política.
Sin embargo el "león sin dientes", que en 20 días cumplirá 73 años, fue mucho más astuto. Y gracias a su rival Ehud Barak, que dimitió sin que se disolviera el Parlamento, logró bloquear la operación retorno de Netanyahu. Un político también controvertido, pero más joven y carismático, que según todos los sondeos realmente hubiera arrasado en estas elecciones.
En realidad, Sharon provocó la "nueva Intifada" -yendo a la Explanada de las Mezquitas, el sitio más sagrado de los musulmanes en Jerusalén-, por cuestiones internas: demostrar que él era más "halcón" que "Bibi" dentro del Likud.
Comenzó así el renacimiento de Arik, un ex general cuya rehabilitación después de su papel en la invasión del Líbano, en 1982, parecía impensable. Un renacimiento que por supuesto tiene muchísimo que agradecerle a su rival, el laborista Barak, por su fracaso en lograr la tan prometida paz con los palestinos y su imposibilidad de frenar la espiral de violencia que se desató con la "nueva Intifada". Como hace poco había admitido crudamente otra diputada del Likud, Limor Livnat, "hasta una escoba podría ganarle a Barak".
Nacido en 1928 en Kfar Malal, una comunidad agrícola en el centro de Israel que entonces estaba en la Palestina bajo mandato británico, ya a los 13 años Sharon patrullaba sus tierras armado con bastón y puñal, para defenderla de los enemigos árabes. "Cuando la tierra te pertenece físicamente, cuando conoces cada colina, cuando tu familia está allí" -escribió Sharon en su autobiografía-, "entonces sientes que tienes el poder, no sólo físico sino también espiritual".
La única forma de mantener la tierra, según escribió Sharon en ese libro, es vivir sobre ella. Por esto es que, como ministro de Agricultura de Menahem Begin, a fines de los 70, Sharon fue uno de los impulsores de la construcción de por lo menos 64 nuevos asentamientos en Cisjordania. Ahora, Sharon ya ha dejado bastante claro que retendrá Cisjordania y no desmantelará ningún asentamiento, como había prometido Barak a los palestinos.
Durante su carrera militar, Sharon fue muy criticado por sus actitudes "irresponsables" y por su mano dura con los árabes. En los 50, al mando de la legendaria Unidad de Comando 101, se dice que excedió órdenes. Por ejemplo, cuando lideró una incursión en el poblado árabe de Qibya, que dejó por lo menos 69 civiles muertos y 40 casas destruidas.
Pasado oscuro
Pero lo que realmente no se le perdonaba era su papel como ministro de Defensa de Begin, en 1982, una mancha más que oscura que aún lo obliga a enfrentar batallas legales. Entonces, Sharon al parecer no sólo desobedeció a Begin llegando hasta Beirut en su invasión del Líbano, sino que dejó que se perpetraran las masacres de los campos de refugiados de Sabra y Shatila, en las que miles de palestinos fueron asesinados por milicias cristianas, aliadas del ejército israelí.
Sus partidarios, sin embargo, lo consideran una suerte de salvador, un héroe de la Guerra de los Seis Días y del Yom Kippur, capaz de detener la "nueva Intifada".
Sharon, que es uno de los más grandes criadores de ovejas de Israel, vive en su rancho en el Negev, aunque también tiene una casa en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja. Es viudo, tiene tres hijos -uno de los cuales se reunió hace poco en Viena con un asesor económico de Yasser Arafat- y varios nietos. Su segunda mujer, Lily, murió hace un año de cáncer de pulmón.
Como hace unos días trascendió que cuando mantuvo una reunión con Condoleeza Rice, consejera para la seguridad nacional de George W. Bush, se distrajo porque "tenía lindas piernas", Sharon ahora ha sido acusado de "machista" por una diputada laborista.
En una entrevista a The New Yorker de noviembre último, Sharon dijo que la paz era "imposible" y Arafat, "un mentiroso, un asesino y un enemigo implacable de Israel". Pero como todo el mundo cambia de opinión, sobre todo los políticos, no extrañó que la consigna clave de su campaña destacara que "sólo Sharon traerá la paz". Aunque muchos son pesimistas al respecto, en Medio Oriente nunca se sabe lo que pasará mañana, y todo es posible.
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