
El socialista Lagos es el nuevo presidente chileno
Derrotó a Joaquín Lavín por casi tres puntos, un margen mayor que el esperado; miles de personas festejaron el triunfo en el centro de Santiago; felicitaciones de De la Rúa
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SANTIAGO, Chile.- Ricardo Lagos Escobar se convirtió ayer en el primer socialista en alcanzar la presidencia de Chile desde Salvador Allende, tras vencer por una diferencia más amplia que la esperada al derechista Joaquín Lavín en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Lagos, candidato de la oficialista Concertación, que desde el retorno de la democracia, en 1990, gobierna a este país, obtuvo el 51,32% de los votos, frente al 48,68% de Lavín. Un margen cercano al tres por ciento que ni los más optimistas seguidores del ahora presidente electo habían imaginado.
El abanderado de la derecha reconoció rápidamente su derrota y concurrió al hotel Carrera, cuartel general de los laguistas, para felicitar al flamante presidente electo, con quien se unió en un simbólico abrazo que significó el reencuentro de los chilenos, en el balcón donde saludaba su adversario.
Una multitud de simpatizantes de Lagos, con miles de banderas chilenas, confluyeron en la plaza de la Constitución, frente a La Moneda y al hotel Carrera, para celebrar hasta entrada la noche el triunfo de su candidato. "Es una victoria justa y hermosa", afirmó Lagos desde el balcón, donde prometió convertirse en "el presidente de todos los chilenos".
El mandatario electo fue saludado al grito de "Lagos, amigo, el pueblo está contigo" por la multitud reunida en el lugar. Pero cuando desde la plaza se le reclamó a viva voz "¡juicio a Pinochet!", Lagos contestó: "En mi gobierno, como presidente, los juicios los resolverán los tribunales de justicia".
Lagos, que se impuso en ocho de las trece regiones del país, amplió significativamente su ventaja con respecto a la diferencia de menos de medio punto que lo había distanciado de Lavín en la primera vuelta.
A las 18.35, el comando de Lagos tuvo los primeros indicios de que la victoria les pertenecía, cuando el ministro del Interior, Guillermo Pickering, dio los primeros resultados oficiales, correspondientes al 53% de los votos escrutados.
Uno por uno, el resultado de cada región fue escuchado por los cientos de adherentes de la Concertación presentes en el Carrera, que ante cada proyección favorable respondían con una ovación. Cuando Pickering anunció el resultado en todo el país, estallaron en gritos de alegría, aplausos y emocionados abrazos. Una hora más tarde, a las 19.35, el ministro del Interior volvió a presentarse ante las cámaras para anunciar el escrutinio, ya del 87,45%. No había diferencias. Lagos seguía al frente con una ventaja irremontable para su adversario.
En el comando de Lavín, en el hotel Crown, el primer anuncio del Ministerio del Interior despertó desconcierto e incertidumbre. Con el correr de las horas, las últimas ilusiones de que el resultado se revirtiera dejaron lugar a la tristeza.
Más de cincuenta millones de dólares invirtió la derecha en la candidatura lavinista, que fue la que más cerca estuvo de alcanzar la presidencia desde la vuelta de la democracia.
"Creo que no podemos estar tristes. Por el contrario, obtuvimos una votación espectacular", dijo Lavín a sus simpatizantes desde su cuartel general, tras haberse reunido con el presidente electo. "Han sido las elecciones más pacíficas en décadas, lo que indica un reencuentro entre los chilenos", agregó el derrotado candidato, que en todo momento estuvo acompañado por sus hijos y su esposa, María Estela.
Lavín también se dirigió a Lagos: "Ambos nos necesitamos en un reencuentro verdadero. El y Chile podrán contar siempre conmigo".
Después de agradecer a sus militantes, el joven ingeniero y economista concluyó: "Soy un hombre de fe. Dios sabe por qué hace las cosas". El presidente Eduardo Frei se comunicó con Lagos para felicitarlo. "Estoy muy contento por Chile y por la Concertación -dijo Frei-. Hemos dado una gran batalla". El mandatario prometió que a partir de marzo, cuando traspase el poder, será "desde el Senado un leal colaborador" del nuevo gobierno.
La jornada
La jornada electoral había comenzado bien temprano. La votación de los candidatos y sus colaboradores se convirtió en caóticos actos proselitistas en los que todos intentaron contagiar su optimismo ante las cámaras. El primero de esos actos se produjo cerca de las diez, cuando Lagos acompañó a su madre, de 103 años, a votar.
Cuarenta minutos después era Lavín quien, luego de ir a misa muy temprano, concurría a sufragar en la Scuola Italiana de Las Condes, utilizando su camisa amarilla favorita, que también utilizó en la primera vuelta, aunque él asegura que sólo cree "en Dios y no en las cábalas". Demoró un cuarto de hora en sufragar, mientras era ovacionado por una aglomeración de seguidores, y no perdió oportunidad de mostrar su optimismo ante la televisión, "por las encuestas que manejamos".
Pocos minutos después, a las 11 en punto, Lagos arribó esta vez a su propia mesa de votación en el gimnasio del Instituto Superior de Comercio, de Santiago. También rodeado por decenas de adherentes, fue dificultoso su sufragio y a poco estuvo de caer al piso la urna en la que depositó su voto.
"Vamos a tener un gran éxito", auguró. "Chile es un país optimista. Tira para arriba. Pasada la elección tenemos un solo norte: un Chile mucho mejor. A mis partidarios les digo que mantengan la calma, que no se dejen provocar, y a la tarde festejamos", agregó.
Quien vivió momentos de tensión fue el presidente Eduardo Frei, que sobre el mediodía fue a votar a una escuela de Las Condes, donde partidarios de la derecha lo recibieron con gritos de "¡Lavín, Lavín!" y un nutrido coro de silbidos y abucheos.
A las 12.30, el subsecretario Pickering informaba que el total de las 29.607 mesas receptoras de votos estaban constituidas y consideró que su instalación había sido muy rápida, primer indicio de que la abstención sería mucho menor que la de la primera vuelta.
Pickering dijo que cinco personas fueron detenidas en otras tantas localidades del país por transgredir normas de la ley de votaciones. El caso más curioso se produjo en el sur de Santiago, donde un hombre armado y con graves antecedentes penales estrelló su automóvil contra las vallas que protegían un centro de votación, sin que se produjeran heridos.
El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, expresó que el de ayer fue "un gran día para Chile", tras abandonar una de las mesas de votación instaladas en Valparaíso, 110 km al oeste de Santiago. Monseñor Errázuriz pidió a los chilenos que "con mucha paz interior" recibieran los resultados.
En tanto, mientras los chilenos votaban partía en silencio para Gran Bretaña un avión de la fuerza aérea en busca de Pinochet.
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