El testimonio de un militar complica aún más a Pinochet

Mando: el brigadier retirado Pedro Espinoza acusó al el ex dictador de ser "jerárquicamente" responsable de ejecuciones.
Mando: el brigadier retirado Pedro Espinoza acusó al el ex dictador de ser "jerárquicamente" responsable de ejecuciones.
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22 de marzo de 2000  

SANTIAGO, Chile.- El brigadier retirado Pedro Espinoza acusó ayer a Augusto Pinochet y al general retirado Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, de ser "jerárquicamente" los principales responsables de las violaciones de los derechos humanos registradas durante el régimen militar (1973-90).

En una entrevista exclusiva con Televisión Nacional de Chile (TVN), Espinoza, sometido a un nuevo proceso por el caso de la Caravana de la Muerte, dijo que las acusaciones contra él eran parte de una conspiración de oficiales del mismo ejército.

"En la fuerza nada se hacía sin que hubiera un responsable en cuanto al mando, a la jerarquía y a la autoridad, y desde el punto de vista personal he pagado un precio muy alto e injusto", dijo Espinoza, actualmente detenido en el Comando de Telecomunicaciones de Santiago. Agregó que son otros, y no él, los que "deberían responder por esta situación".

El cargo de director de la desaparecida DINA, que ocupó el general en retiro Manuel Contreras, "tiene todas las atribuciones de mando, administrativas, ordinarias y de ejecución", señaló el brigadier, que además afirmó: "Según el decreto que lo nombró (a Contreras), él era el segundo del comandante en jefe", cargo que entonces ocupaba el ex dictador Augusto Pinochet.

Espinoza reconoció que hubo militares involucrados en las desapariciones durante la dictadura. "¡Quienes lo niegan, mienten!", sentenció.

El brigadier retirado acaba de cumplir una condena de seis años de cárcel por el asesinato del ex canciller socialista Orlando Letelier, ocurrido en septiembre de 1976 en Washington. Sin embargo, como aparece implicado en crímenes de la Caravana de la Muerte, el militar, tras abandonar el penal de Punta Peuco, continuó privado de su libertad en un recinto militar.

El juez Juan Guzmán Tapia decidió anteanoche procesarlo por 16 de las 72 muertes en el caso de la Caravana de la Muerte, ocurridas en octubre de 1973, un mes después del golpe militar.

Espinoza sostiene que es inocente y que es víctima de una conspiración encabezada por oficiales de mando de la época, como los coroneles Oscar Haag, del Regimiento de Copiapo; Sergio Arredondo; Lapostol, del Regimiento de La Serena, y Rubén Castillo White, del regimiento de Cauquenes, quienes "mintieron al juez diciendo que yo andaba con uniforme y con armas" en la fecha y en la zona en que se realizó la Caravana de la Muerte.

El brigadier acusó directamente a Arredondo de "haber retirado de la cárcel de Calama (al norte de Santiago) a personas que se dan por desaparecidas" sin el permiso de Arellano Stark.

La operación Caravana de la Muerte se habría realizado en distintas ciudades chilenas con el fin de acelerar la ejecución de prisioneros políticos. La acción militar, comandada por el ahora también detenido general Stark, dejó 72 muertos.

Espinoza fue dado de baja en el ejército tras 46 años de servicio, la carrera más larga después de la de Pinochet. En tres ocasiones dijo que pidió el retiro, pero no se lo concedieron.

A su vez, según su propia versión, pidió autorización para poder viajar a Estados Unidos y a Italia para declarar en los juicios por el asesinato de Letelier y por el atentado contra el ex vicepresidente de Chile Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, pero tampoco consiguió la "luz verde" de la comandancia.

La salud del general

En tanto, Pinochet se sometió ayer a nuevos exámenes cerebrales, solicitados por los médicos que lo atienden regularmente.

"Fue un test bionuclear, que consiste en poder medir la irrigación sanguínea que llega al cerebro", se informó en la Clínica las Condes, a la que el ex dictador se trasladó en un automóvil con escolta policial, además de su guardia personal, desde su casa en la zona este de Santiago.

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