El unilateralismo de los EE.UU. irrita a Europa
La gestión de George W. Bush generó roces con su aliado fiel
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PARIS.- Pocas palabras han sido más utilizadas en los diarios europeos de los últimos meses que “unilateralismo”. Y seguramente no hay otra que resuma mejor la corriente de opinión que coincide en señalar que el nuevo escenario internacional tiene un líder único en los Estados Unidos y que Europa ha quedado relegada a un papel secundario.
Desde la llegada al poder de George W. Bush, las decisiones de Washington que causaron irritación a sus aliados del otro lado del Atlántico se han sumado en forma constante: el rechazo al tratado de Kyoto sobre la emisión de gases contaminantes, su negativa a adherir al protocolo de armas biológicas y a la Corte Penal Internacional (CPI), el retiro unilateral del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM), la guerra comercial por la imposición de aranceles a las importaciones de acero y la ampliación de la guerra contra el terrorismo.
En todas ellas, Washington ha adoptado posiciones enérgicas, que no han hecho más que acentuar la percepción de debilidad de Europa. Entonces: ¿hay recelos en el viejo aliado?
"Estados Unidos y Europa están en un mismo barco. Somos socios leales, porque compartimos los mismos valores", afirma Dominique Moïsi, director adjunto del Instituto Francés de Relaciones Internacionales. "Pero en este momento hay un solo capitán, y a veces el resto de la nave no comparte el modo en que deben enfrentarse las tormentas", añade.
Una de las razones que explicarían la noción del unilateralismo actual es, para Moïsi, "que Washington ofrece una voz única y potente, mientras que la búsqueda de consenso entre los gobiernos de Europa muchas veces terminan por debilitar su postura en materia de política exterior".
La ampliación de la guerra contra el terrorismo es un tema de controversia. La reacción europea tras el 11 de septiembre fue unánime en el respaldo a Washington y a su legitimidad para dar una respuesta acorde a la agresión. Pero los hechos demostraron que la comunidad internacional quedó reducida en Afganistán a un papel secundario, orientado no a la operación bélica sino a la "posguerra": la organización en el terreno de la fuerza de seguridad, el fortalecimiento de las instituciones y el desarrollo económico. En definitiva, un reparto de roles, con Europa como socia indispensable.
Brigitte Souzay, consejera del canciller alemán, apunta en Berlín que "existe una sensibilidad común entre los Estados Unidos y Europa, pero que se expresa a veces con un lenguaje diferente". Indudablemente, tras el discurso en el que Bush hizo referencia al "eje del mal", Europa decidió tomar distancia. Una fuente del Ministerio de Defensa francés negó que se haya quebrado el "atlantismo", la doctrina que identifica a la alianza estratégica y militar de Occidente, pero admite que, en lo que concierne a los nuevos pasos en la guerra antiterrorista y a la proliferación de armas de destrucción masiva, "la Casa Blanca prefiere actuar con un número limitado de socios", hecho que plantea el interrogante de si la OTAN es la herramienta adecuada en esos casos.
Mesura
La posibilidad de ampliar la guerra a otros objetivos es tomada con cautela en Europa, donde recuerdan que el terrorismo no comenzó el 11 de septiembre, sino que se remonta mucho más atrás, y que el continente también ha sido también su víctima. Bastará recordar, a modo de ejemplo, el golpe del grupo palestino Septiembre Negro durante las Olimpíadas de Munich, en 1972. Esta experiencia hace que Europa mantenga su solidaridad con Washington, pero también sus prerrogativas a la hora de acompañar futuras acciones bélicas.
En Estrasburgo, sede del Eurocorps, la fuerza militar europea integrada por Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y España, que ya participó en operaciones en Bosnia y Kosovo, el comandante belga Jean Paul Cravillon señala: "Iremos a Irak sólo si los cinco países toman la decisión política de hacerlo".
Por otra parte, los analistas apuntan un dato no menor: Europa gasta 140 mil millones de dólares en defensa, Estados Unidos 347 mil millones. "Si nuestros presupuestos contemplan más gastos en ese aspecto seguramente tendremos más posibilidades de ser escuchados", indican. En un encuentro reciente, Chirac y Schröder ratificaron su decisión de reforzar una política de defensa común europea.
Medio Oriente
Según Moïsi, "hay una causa emocional que nos separa: Estados Unidos se encuentra en guerra, Europa no. Obviamente, si hay otro 11 de septiembre esto va a cambiar. Pero creo hay que luchar contra el terrorismo no sólo con medios militares. Hay que combatir las raíces del mal, la pobreza, la intolerancia. Y resolver la cuestión de Medio Oriente, en el que hay perspectivas diferentes".
La opinión pública europea ha reflejado en general una mayor afinidad con la causa palestina. Inicialmente, los líderes de la UE no tuvieron una posición homogénea a la hora de responder a la propuesta de Bush de marginar a Arafat de cualquier proceso pacificador. Muchos la rechazaron , pero esa posición podría debilitarse tras cada atentado.
Otra divergencia fue provocada por la negativa de Washington a adherir a la CPI, que juzgará crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos. El gobierno de Bush, que entiende que sus soldados pueden ser objeto de persecución política, llegó a un compromiso que libera por un año a los efectivos norteamericanos de la esfera del tribunal. En este caso, Europa ha presentado un frente unificado de rechazo a los Estados Unidos. Entiende que ningún país, por poderoso que sea, puede estar eximido de la justicia internacional.




