
El vértice comunista del "eje del mal"
Por Narciso Binayán Carmona
1 minuto de lectura'
Si George W. Bush quería empezar con el pie izquierdo su próxima visita a Japón y a Corea del Sur (17 del actual) lo logró con su "eje del mal" del 26 de enero, en que unificó a tres países completamente distintos: el ario y musulmán (chiita) Irán; el semita y musulmán (sunnita) Irak, y el budista Corea del Norte. La agencia noticiosa china Xinhua comentó con acierto, y sin entrar al fondo del asunto, que la palabra "eje" sugería una alianza inexistente. En todo caso, causó un revuelo gigantesco en la región.
Una vez más debe recordarse que el problema principal de Corea es la reunificación desde que, en 1945, la Unión Soviética y los Estados Unidos, aliados por entonces, decidieron la partición de la península. Las negociaciones entre la dictadura comunista de Pyongyang, en el Norte, y el gobierno de Seúl, en el Sur, se han arrastrado durante décadas con muy pocos resultados. Sin embargo, en el último período y con la presidencia de Kim Dae Jung, premio Nobel de la Paz, se lograron avances sustanciales: posibilidad de visitas turísticas de los del Sur al Norte, discretas reuniones de familias separadas, y la visita del mandatario a Pyongyang para reunirse con su colega del Norte, Kim Jong II (no son parientes, al menos en grado conocido). Ahora se ha producido, si no un parate en el diálogo concreto, una vacilación.
Curiosamente, en agosto de 2000 había un diálogo norteamericano-norcoreano en Pyongyang y el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, señaló que "las conversaciones fueron productivas". El punto central de las mismas fue que el Norte "abandonó su apoyo al terrorismo", en especial el asilo dado a los piratas aéreos del Ejército Rojo Japonés, que tomaron un avión de Japan Airlines en 1970.
Corea del Norte está incluida en la lista de países que "auspician" el terrorismo por su participación en el ataque a un avión de Aerolíneas Coreanas que costó la vida a los 115 pasajeros (19 de noviembre de 1987). Figura allí desde enero de 1988. También se menciona que habría vendido armas al Ejército Moro de Liberación de Filipinas. Y eso -la venta de armas- es quizá la única fuente de ingreso de un país arruinado.
Por supuesto que Bush no está solo en declaraciones imprudentes. A mediados de enero (antes de que Bush hablara) la agencia oficial norcoreana dijo que el país "está listo para iniciar una guerra con los Estados Unidos". Sin embargo, la guerra no es terrorismo y, en el caso del 11 de septiembre, el gobierno de Pyongyang condenó los atentados.
Ben Laden
¿Había contactos con Ben Laden? El informe sobre terrorismo del Departamento de Estado lo afirmó en 1999, pero, sorpresivamente, no en 2000. De todos modos, las palabras de Bush cayeron muy mal en los dos países más afectados: Corea y Japón. El diputado y ex canciller nipón Fukihiko Ikeda dijo: "No creo que sea prudente arrinconar a los norcoreanos y cortar todos los caminos para hablar con ellos", en tanto que en el Norte se afirmó: "Es un sofisma que trata de justificar la presencia de tropas norteamericanas" (37.000 en el Sur).
Por su parte, Choi Kin Wook, investigador del Instituto de Unificación en Seúl (oficial), precisó: "Es muy preocupante. Algunos piensan que como resultado se han intensificado las posibilidades de guerra". Más, en un editorial titulado "La molesta oratoria de Bush", el Korea Herald puntualizó la semana pasada: "Bush debe repensar su política coreana. Es crucial que como gobernante de la única superpotencia reconozca que es la última persona que puede acelerar tensiones en la comunidad internacional con su retórica beligerante... es el único camino que puede disipar las nubes de conflicto que se amontonan sobre la península".
Corea del Norte, con 24 millones de habitantes, tiene un ejército tan grande como los de China y la India, y el doble que el Sur, con 48 millones de habitantes. La guerra de 1950-1953 dejó un millón de muertos y el país en ruinas.





