
Empieza la gran presentación de Obama
Los demócratas darán inicio a una histórica convención, en la que consagrarán al primer candidato negro a la presidencia
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DENVER.- "¡Eh, Obama! ¿Todo bien?", le grita una mujer negra de unos 50 años y remera con el logo del demócrata a un chico blanco, de no más de 30 y con un prendedor del partido en la solapa. "¡Oh, sí! ¡Estoy vol ando!", le replica, para la carcajada de quienes los acompañan en el tren que va de una de las terminales al centro del aeropuerto de la ciudad.
Ellos, al igual que otras 100.000 personas, lo dominarán todo durante los próximos cuatro días, cuando el senador venido de Illinois formalice su histórica candidatura a la Casa Blanca. La ciudad ya está lista para recibirlos a todos, incluidos los 15.000 periodistas de todo el mundo y los muy variados grupos de manifestantes que recorrerán las calles. Los anarquistas, con el rostro tapado, ofrecieron un anticipo ayer, cuando pasaron por el hotel donde se entregan las credenciales para la convención, en su camino hacia la plaza central, con banderas negras y anaranjadas.
Con un costo estimado de 150 millones de dólares, financiado con el aporte de los afiliados y los "desinteresados" cheques de grandes corporaciones, la convención tiene como premisa general que Obama obtenga el empujón que necesita para dejar atrás al candidato republicano, John McCain, después de cuatro semanas para el olvido, en las que la brecha se redujo a entre uno y tres puntos. Por eso, el anuncio de que Joe Biden será su compañero de fórmula y el inicio de la convención no podrían haber llegado en mejor momento para él.
"El partido que gane la batalla de las convenciones ganará de seguro las elecciones", estimó Mark Penn, jefe de la campaña de Bill Clinton en 1996 y de Hillary Rodham Clinton en las primarias. Una "batalla" que, aclaró, no espera que se defina según las biografías singulares de ambos candidatos, sino en "quién logre trazar el mapa que nos coloque otra vez en el curso del siglo XXI".
¿Qué significa eso? Que tanto Obama, desde hoy, como McCain, la semana próxima, deberán explicar cómo sanearán la economía estadounidense, cómo encararán las guerras en Irak y Afganistán, cómo solucionarán los problemas en los sistemas de cobertura médica e inmigración, entre otros temas calientes. En suma, cómo harán para encarrilar a un país que para el 80 por ciento de los estadounidenses avanza por la senda equivocada.
Para Obama, también se tratará de una oportunidad para resolver desafíos más urgentes. Entre ellos, que el electorado medio, blanco y del interior del país se sienta "cómodo", como dijo a LA NACION Mark Mellman, estratego de John Kerry en su campaña de 2004 (ver aparte).
O, tal como explica otra experta demócrata en opinión pública, Celinda Lake, McCain "es una apuesta conocida; Obama, una apuesta nueva".
Obama tendrá para eso una oportunidad espectacular el jueves, cuando dé el discurso de cierre de la convención. Por primera vez, será en un estadio abierto, en vez de en un ambiente cerrado. Ese día se cumplirán también 45 años desde que Martin Luther King dio el discurso legendario "Tengo un sueño", en que el contó sobre sus esperanzas de que, algún día, quizá sus hijos fueran juzgados por sus méritos y no por el color de su piel.
Además de disipar la hipótesis de una tensión racial, el Partido Demócrata deberá también cerrar las heridas que se abrieron con el bando de los Clinton durante las primarias más duras en décadas.
"Según las últimas encuestas, Obama obtiene poco más que el 75 por ciento del voto partidario -detalló Penn-. Necesita elevarlo al 85 por ciento, y eso significa que deberá atraer los votos de los seguidores de Hillary, que están esperando las convenciones para decidirse."
Altas expectativas
El primer paso en busca del salto decisivo en las encuestas la dará hoy su mujer, Michelle Obama, a cargo del discurso central de la noche. También habrá un mensaje grabado de Ted Kennedy, el gran referente demócrata que batalla ahora contra el cáncer.
Mañana será el turno de Hillary; el miércoles, el de Biden y de Bill Clinton, y el jueves, será el candidato quien cierre el cónclave frente a unos 75.000 fanáticos. Ese último evento podría darle el empujón decisivo, pero también podría jugarle en contra.
"En muchos aspectos, Obama tiene el trabajo más difícil porque la gente tiene expectativas extremadamente altas sobre su discurso", comentó Penn. "Será su oportunidad para contarles a los estadounidenses cómo, de ser elegido, resolverá sus problemas."
Si alcanza esos objetivos, los demócratas se ilusionan con una barrida electoral tan amplia, que el ex director ejecutivo del Comité Nacional, Mark Siegel, se animó a ponerle cifras. Si todo sale bien en Denver, Obama ganaría en noviembre por 8 puntos porcentuales. "Publíquelo", dijo desafiante.
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