En Israel, la derecha y la izquierda ahora tienen un rival en común: Netanyahu

Todos los candidatos para las elecciones de la semana próxima apuntan al premier y a sus errores
Beatriz Lecumberri
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8 de marzo de 2015  

JERUSALÉN.- ¿Qué tienen en común las campañas electorales de un político ultranacionalista, un defensor a ultranza de la colonización, un líder laborista, una convencida dirigente de izquierda o un presentador de televisión convertido en ministro de Finanzas? Que todos desean que Benjamin Netanyahu deje de ser primer ministro de Israel tras las elecciones legislativas del próximo 17 de marzo.

Más allá de la ideología, los programas y la visión de país de unos y otros, en los discursos de los líderes políticos israelíes late el hartazgo y la indignación tras seis años con "Bibi" como jefe de gobierno.

Al primer ministro le reprochan los escándalos de corrupción en la familia, el fracaso en cuestiones clave como la seguridad, las negociaciones con los palestinos o la mejora de la calidad de vida de los israelíes, además del deterioro de las relaciones con Estados Unidos y Europa, y su obsesión de mantenerse en el puesto cueste lo que cueste. De la izquierda más dura a la derecha conservadora, todos ellos parecen estar de acuerdo con que la era Netanyahu llega a su fin.

"Voy a ser el próximo primer ministro israelí. Por primera vez en años hay una alternativa a Netanyahu. Él intenta desviar la atención de los verdaderos desafíos de estas elecciones como el alto coste de la vida o la seguridad, pero creo que los israelíes son inteligentes y le están pidiendo respuestas", aseguró a periodistas extranjeros Isaac Herzog, líder de la Unión Sionista, formada por el Partido Laborista y la formación de centro Hatnuah.

Algunos de los abanderados de este movimiento que podría llamarse "cualquiera salvo Netanyahu" llevan años trabajando con él y han sido parte de la multicolor e improbable coalición que gobernó con dificultad desde 2013.

Comenzando por el canciller y líder del partido de ultraderecha Israel Beiteinu (Israel Nuestra Casa), Avigdor Lieberman, que se desmarcó claramente de Netanyahu desde la guerra en Gaza de julio y agosto.

"Es imposible predicar ante el mundo entero cómo luchar contra el terrorismo o contra Irán si somos incapaces de derrotar a Hamas" en Gaza, dijo, refiriéndose al discurso sobre la amenaza nuclear iraní que Netanyahu pronunció el martes ante el Congreso estadounidense.

Ni siquiera el partido Bayit Yehudi (Hogar Judío) del ministro de Economía Naftali Bennett, que en caso de victoria de Netanyahu desea seguir en la coalición gubernamental, escatimó las críticas.

"De la mano de Netanyahu o de la izquierda, en los próximos dos años habrá una presión sin precedentes sobre Israel para entregar Judea y Samaria [nombre bíblico de Cisjordania] a los árabes para formar un Estado palestino. Sin Bayit Yehudi, el desastre ocurrirá", aseguró Bennett, defensor de la expansión de los asentamientos en Cisjordania.

Desgastado pero no derrotado, Netanyahu sigue orquestando la campaña, decidiendo los temas que están en la agenda y haciendo de los ataques sin pudor contra sus adversarios su mejor tarjeta de presentación. Su polémico discurso en Estados Unidos, que ha agriado peligrosamente las relaciones con la Casa Blanca, fue un acto de campaña a 10.000 km de casa y ya le ha reportado beneficios en los sondeos.

Dos encuestas publicadas por el Canal 2 y Canal 10 tras su viaje muestran que el partido del primer ministro, el Likud, ganó dos escaños. Actualmente las intenciones de voto dan un empate entre Likud y la Unión Sionista en torno a los 23 o 24 escaños cada uno, sobre un total de 120, o una ventaja de uno o dos escaños a la coalición de centroizquierda.

"Menachem Begin ganó las elecciones de 1981 bombardeando un reactor nuclear iraquí. Benjamin Netanyahu espera ganar las elecciones de 2015 haciendo lo que mejor sabe hacer: bombardear con palabras y más palabras", resumía esta semana un editorial de Haaretz.

Para la líder del partido de izquierda Meretz, Zehava Gal-On, Netanyahu está sacrificando el bienestar de Israel a cambio de "una buena foto en plena campaña electoral" y de un puñado de votos.

"Él dice que si la izquierda gana, Estado Islámico llegará a Israel. El hombre que ha liberado a más de 1000 terroristas y permitido que Hamas se reconstruya, el hombre que alerta contra la amenaza que representa Irán, pero no ha sabido frenar un grupo terrorista en Gaza. Netanyahu no tiene vergüenza", resumía Yuval Diskin, ex jefe del Shin Bet, el servicio de seguridad interior.

La OLP corta la cooperación

Un órgano clave de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el Consejo Central, decidió en las últimas horas el cese de la cooperación en materia de seguridad con Israel, medida potencialmente explosiva que, de aplicarse, trasladará el conflicto israelí-palestino a una nueva fase.

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