En la carrera para suceder a May, los planetas se alinean con Boris Johnson

Johnson, frente a la sede del gobierno, en el 10 de Downing Street
Johnson, frente a la sede del gobierno, en el 10 de Downing Street Fuente: Archivo
Carismático y provocador, el excanciller y defensor del Brexit se perfila como sustituto de la premier
Stephen Castle
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26 de mayo de 2019  

LONDRES.- Según el chiste que circula en los pasillos del Parlamento británico, hay una sola persona que podría impedir que el rubio y desaliñado excanciller que tanto le gusta a las masas, Boris Johnson, se convierta en el próximo primer ministro del país: el propio Boris Johnson.

Johnson, el político más reconocible y ahora también más polarizador de Gran Bretaña, tiene una larga lista de derrapes verbales, un pobre historial como ministro, y numerosos enemigos en el Parlamento, por no hablar de la mitad del electorado británico que rechaza el Brexit , del que Johnson fue uno de los mayores impulsores durante el proceso de referéndum de 2016.

Pero según los corredores de apuestas, el carisma de Johnson, su talento para hacerse publicidad y las dos elecciones ganadas como alcalde de Londres lo convierten en un favorito galopante para suceder a Theresa May , en un carrera en la que no faltan competidores.

La elección de Johnson como primer ministro tendría importantes repercusiones y aumentaría las probabilidades de un Brexit duro -sin acuerdo- hacia fines de octubre, a pesar de sus consecuencias económicas potencialmente calamitosas.

Su ascenso también instalaría un posible escenario de confrontación con el Parlamento, que demostró que en lo único que está de acuerdo es en que no haya un Brexit sin acuerdo.

"Un nuevo líder tendría la oportunidad de hacer las cosas de otra forma, con el impulso inicial que tiene toda nueva administración", dijo Johnson, al adelantar que Gran Bretaña navega hacia aguas turbulentas. "Saldremos de la UE el 31 de octubre, con o sin acuerdo. La manera de conseguir un buen acuerdo es prepararse para que no lo haya".

Johnson no solo es un ferviente impulsor del Brexit, sino que para colmo varios líderes de la UE han dejado entrever que la sola idea de tener que negociar con él es una pesadilla hecha realidad.

Es famosa la anécdota que cuenta que cuando era chico, Johnson declaró su ambición de convertirse en "rey del mundo", y aunque el puesto al que ahora aspira no es precisamente ese, las estrellas parecen alinearse a su favor.

Tampoco es que falten candidatos si Johnson no se sostiene: la pista está llena, porque los legisladores conservadores aprovechan las disputas de liderazgo para levantar su perfil y así marcar la cancha a futuro, o para amasar un núcleo de votantes propios que puedan usar en un regateo para obtener futuros cargos.

Por el modo en que funciona la dirigencia del Partido Conservador, es probable que sus legisladores reduzcan esa lista de una docena de candidatos a una lista corta de dos. A continuación, los alrededor de 120.000 afiliados al partido elegirán al ganador.

Y a juzgar por el modo en que lo reciben en las conferencias partidarias, Johnson es inmensamente popular entre esas bases, así que todo hace suponer que si logra colarse en esa lista corta, se alzará con las llaves del número 10 de Downing Street, sede del gobierno británico.

Recomendaciones

Su actual popularidad llega después de un período de bajo perfil durante el que dio pocos discursos y entrevistas, al parecer por recomendación de su equipo, que conoce su tendencia a derrapar.

En 2016, Johnson escribió un poema sobre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, teniendo sexo con una cabra, y en otra oportunidad dijo que al expresidente norteamericano Barack Obama podría haberle disgustado el Imperio Británico porque era "mitad keniata".

También ha escrito que las mujeres musulmanas que usan burka "parecen buzones", y que la ciudad libia de Sirte se parecería a Dubai "si barrieran los cadáveres".

Como canciller, un cargo que ocupó entre julio de 2016 y julio de 2018, complicó la situación de una mujer con doble ciudadanía, británica e iraní, llamada Nazanin Zaghari-Ratcliffe, que había sido arrestada en Irán por sedición. Ante el Parlamento, Johnson dijo que ella estaba en Irán para enseñar periodismo, cuando en realidad había ido a visitar a la familia. Su gaffe fue reproducido al infinito por el gobierno iraní como una prueba de que la mujer había ido a socavar el régimen.

Periodista de profesión, Johnson fue despedido del diario London Times por inventar una declaración, pero después se hizo fama como corresponsal desde Bruselas para The Daily Telegraph, con una seguidilla de artículos que torpedeaban el proceso de integración continental.

Si bien no siempre fue fan de Donald Trump, últimamente Johnson le lanzó elogios y el presidente norteamericano correspondió. "Es un amigo mío", señaló sobre el excanciller. A mediados del año pasado, durante su visita a Gran Bretaña, Trump dijo que Johnson "sería un gran primer ministro" que tiene "lo que hay que tener".

Está previsto que los legisladores conservadores empiecen a votar en la semana del 10 de junio, eliminando a los candidatos menos populares a través de sucesivas votaciones hasta que queden solo dos. El proceso se resolvería para fines de julio.

The New York Times

Traducción de Jaime Arrambide

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