
En medio de una gran polémica, ya rige la ley antitabaco en Italia
Desde hoy está prohibido fumar en los lugares públicos; prevén fuertes multas
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ROMA.- Entre pitadas compulsivas, protestas y fiestas de despedida, la cuenta regresiva terminó. A la medianoche de ayer, o las cero horas de hoy, comenzó a regir en toda Italia la prohibición de fumar en los lugares públicos, oficinas, restaurantes, bares y discotecas.
En medio de una fuerte polémica, por lo menos 13 millones de italianos debieron decirle adiós a la sigaretta, para muchos la acompañante perfecta del caffé espresso matutino, o de la grappa nocturna, a la hora de los postres, en el restaurante de la esquina.
Mientras 27 millones de no fumadores y 7 millones de ex fumadores aplaudían la nueva medida y no ocultaban su satisfacción, un segundo después de las cero horas de hoy -las 20 en la Argentina-, entró en vigor la nueva ley antitabaco, considerada una de las más restrictivas de Europa.
La nueva normativa, en efecto, prevé fuertes multas. Y permite el humo solamente en aquellos restaurantes o bares que hayan puesto a punto una sala especial para fumadores, bien separada y dotada de sistemas de purificación de aire y ventilación adecuados.
Mientras toneladas de carteles con la inscripción vietato fumare (prohibido fumar) iban apareciendo en los locales, la opinión pública se iba enterando de qué le pasará a quien se burle de la prohibición. El transgresor deberá pagar una multa que va desde 27,5 a 275 euros, que puede duplicarse si se fuma en presencia de chicos o embarazadas. Los propietarios de los locales, por su parte, deberán pagar entre 220 y 2200 euros si no hacen respetar la nueva ley, y entre 330 y 3300 euros si el acondicionamiento del aire en el local no es adecuado.
Si bien las asociaciones de dueños de locales públicos, que temen perder clientes, habían pedido una prórroga, el ministro de Salud, Girolamo Sirchia, que desde hace semanas no hace otra cosa que repetir que su objetivo es proteger los pulmones de sus compatriotas, no dio marcha atrás.
"Creo que la respuesta será positiva, la mayoría de la gente está conmigo", dijo el ministro. La movilización, sin embargo, no concluyó, y las asociaciones de propietarios de locales públicos anunciaron que le harán la guerra a la cruzada antihumo ante la Justicia.
Los dueños de bares, restaurantes y discotecas no protestan por la restricción de fumar en sí, sino porque la nueva ley los obliga a denunciar a las fuerzas del orden los casos de reiteradas transgresiones. "No queremos convertirnos en sheriffs antihumo, espías o delatores", clamaron.
Lo cierto es que distintos estudios calcularon que, si bien tuvieron un año para ponerse en regla, sólo 2 de cada 100 locales serán refaccionados para adecuarse a la nueva normativa. Los propietarios de los locales públicos -unos 250.000 en toda la península- estiman, de hecho, que el costo de reestructuración de sus locales oscila entre los 20.000 y 30.000 euros, por lo que la mayoría se ha resignado a colgar el cartelito de vietato fumare.
"Los clientes van a tener que salir a la calle a fumar, no hay alternativa", dijo a LA NACION Giuseppe, dueño de un restaurante de Via della Croce, en Roma. "Sabía que un día íbamos a terminar de americanizarnos en serio", lamentó, fumándose su último rubio detrás de la barra, al mismo tiempo que su esposa colgaba el cartel y los mozos retiraban los ceniceros.
Mientras se registraba un verdadero asalto a las farmacias, donde se vendían como pan caliente productos para paliar la falta de nicotina, distintos grupos decidieron decirle adiós a la sigaretta con eventos especiales.
En Milán, la "asociación de fumadores corteses" organizó un "smoking party", en la cual doscientas personas realizaron su última gran fumata de protesta y se hicieron arrestar por falsos policías.
En un local de Grosseto, en tanto, hubo un "funeral de las rubias" (cigarrillos rubios); en Viterbo, al norte de esta capital, un grupo de fumadores de habanos y toscanos organizó una fiesta de despedida; y en Brescia vendían a lo loco estufas eléctricas para poner en la vereda, para que los clientes de bares pudieran fumar.
En el resto de la península, en tanto, quien fue al cine a ver la película "Nicotina" obtuvo entradas gratis mostrando en la boletería un atado de cigarrillos; y aguerridas asociaciones de antifumadores organizaron rondas nocturnas de inspectores truchos, para sorprender con pistolas de agua a los primeros transgresores de bares y pizzerías, después de la medianoche.
Lo cierto es que nadie sabe en verdad cómo responderán los fumadores a la nueva ley en Italia, el país de la cultura de la dolce vita , donde hasta hace pocos años, por ejemplo, ningún motorista iba con casco.



