
Entre la esperanza de libertad y el costo del petróleo: la reacción de los venezolanos al acuerdo con Trump
El pacto que entrega a Estados Unidos el control mayoritario de una parte de las reservas de crudo genera opiniones divididas, mientras algunos lo consideran un “mal necesario” para salir del chavismo, otros denuncian una pérdida de soberanía y temen que fortalezca a Delcy Rodríguez
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BOGOTÁ.– Muchos venezolanos sospechaban que habría un precio que pagar por la audaz captura del presidente Donald Trump de su líder autocrático, Nicolás Maduro, quien fue detenido por fuerzas estadounidenses en enero.
El viernes, ese costo quedó claro cuando Trump anunció que Estados Unidos asumiría el control mayoritario de una enorme parte de las reservas de petróleo de Venezuela, recursos nacionales considerados durante mucho tiempo por muchos venezolanos como un derecho de nacimiento.
Para el sábado, muchos venezolanos se preguntaban si estaban dispuestos a pagar ese precio. Hasta ahora, la salida del poder del autócrata impulsada por Estados Unidos ha hecho poco por cambiar el país: la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, sigue en el poder, mientras millones de venezolanos continúan sumidos en la pobreza, los apagones siguen afectando al país y todavía no se fijó una fecha para las elecciones.
El nuevo acuerdo podría generar grandes inversiones. Pero muchos venezolanos quieren un cambio económico y político general. El pacto no garantiza ninguna de las dos cosas y podría profundizar la relación entre Trump y Rodríguez, afianzándola aún más en el poder.

En Valencia, a unas dos horas de la capital, Caracas, José Leal, de 68 años, un educador jubilado, dijo que los 100.000 millones de dólares de inversión estadounidense prometidos parecían una cifra pequeña en comparación con los 65.000 millones de barriles de petróleo que Venezuela estaba cediendo. Pero después de décadas bajo un gobierno represivo, estaba dispuesto a aceptar el acuerdo y esperar que Trump presionara para lograr un cambio democrático.
“Obviamente, Estados Unidos sale ganando, y enormemente”, dijo. Pero “los estadounidenses tienen el poder”, señaló, y sin ellos “no vamos a poder liberarnos del socialismo de Chávez y Maduro. Sin ellos, seguiremos atrapados como Cuba, China o Corea del Norte”.
“No es que me encante, ni siquiera que me guste”, dijo sobre el acuerdo. “Lo considero un mal necesario. Si logramos escapar de todo este desastre —que nosotros hemos soportado durante 27 años y los cubanos durante 68—, si logramos salir de este lío, entonces, aunque no me guste, habrá valido la pena”.
Otros no eran tan optimistas. El gobierno venezolano tiene una larga historia de otorgar contratos beneficiosos a personas ricas y bien conectadas, conocidas dentro del país como “enchufados”, mientras los venezolanos de a pie sufren. El anuncio de Trump del viernes no incluyó ninguna mención a una transición democrática.
Un meme comenzó a circular por la región casi inmediatamente después de que se anunciara el acuerdo. “Quiero que se deshagan del chavismo”, dice un hombre venezolano en una caricatura, en referencia al movimiento de Maduro, “y nos dejen nuestro petróleo”.
En otra viñeta, un Trump caricaturizado responde: “¡Quedarse con el petróleo y dejarles el chavismo! ¡Entendido!”.
El crudo como pilar de la ideología chavista
Venezuela, que contiene algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, nacionalizó esos recursos en la década de 1970. El control soberano de los yacimientos se convirtió luego en un pilar central de la ideología del gobierno socialista fundado por el expresidente Hugo Chávez.
La decisión de Rodríguez de entregar gran parte de ese petróleo al gobierno estadounidense representó un giro extraordinario, algo que pocos venezolanos podrían haber imaginado antes del ataque de enero.
Ese cambio de rumbo quedó de manifiesto en un comunicado difundido el sábado por el Partido Socialista Unido de Venezuela, el partido de Rodríguez, que afirmó que, “fiel a su compromiso histórico con la soberanía nacional”, extendía todo su apoyo al acuerdo y a las decisiones tomadas por la “camarada Delcy Rodríguez”.

La ironía no pasó inadvertida para muchos venezolanos. Un gobierno que alguna vez se enorgulleció de desafiar a Washington ahora estaba entregando los recursos que se encuentran en el centro de su identidad.
Otro meme que circulaba en Venezuela modificaba el logotipo de la petrolera estatal PDVSA para convertirlo en “PDUSA”.
En X, Rafael Ramírez, un dirigente chavista y exjefe de PDVSA que ahora vive exiliado, acusó a Rodríguez de “abrir las puertas a una nueva forma de colonialismo estadounidense”.
En Maracaibo, una ciudad venezolana que constituye uno de los principales centros de la industria petrolera del país, Darío Nava, de 67 años, un exgerente de PDVSA, dijo que se oponía al acuerdo y que no creía que fuera a mejorar su vida.
“Estados Unidos va a manejar nuestra industria petrolera”, dijo, “y ahí se pierde la soberanía”.
Ciertamente pasará a la historia por entreguista y por abrir las puertas al nuevo colonialismo de los EEUU.
— Rafael Ramírez (@RRamirezVE) August 29, 2026
Un acuerdo de espaldas al país, evidentemente inconstitucional, que cede el control del territorio y del petróleo a una potencia extranjera.
Otra emboscada, nos… https://t.co/2ywUciIJIs
En Caracas, Carlos Arenas, de 24 años, estudiante universitario, dijo que podría estar dispuesto a ceder parte del control del petróleo venezolano a cambio de una mejora económica.
“Si hubiera un beneficio económico para el país que eventualmente se tradujera en una mejor calidad de vida para los venezolanos, entonces sí, estaría dispuesto”, dijo. “Pero no parece ser el caso aquí, al menos no inicialmente”.
“Lamentablemente, no parece que vaya a haber un cambio político en Venezuela en el corto plazo”, agregó. “Trump parece sentirse muy cómodo con Delcy”.
La principal dirigente opositora de Venezuela, María Corina Machado, había planteado en el pasado la posibilidad de privatizar el sector petrolero. Durante años, la idea fue ridiculizada por el partido de Rodríguez. Y fue tan controvertida que Machado no la convirtió en un eje central de su plataforma en las elecciones presidenciales de 2024.
El sábado, Walter Molina, un destacado partidario de Machado, dijo en X que “los venezolanos siempre supieron que nuestra libertad tendría un costo”.
“Si ese precio son 65.000 millones de barriles a lo largo de décadas, que así sea”, afirmó. “Pero que sea solamente eso: el precio de nuestra libertad. No el precio que pagamos para mantener en el poder, de facto, a una tiranía criminal, solo que ahora arrodillada ante Estados Unidos”.
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