
EE.UU. se acerca a un acuerdo para asegurarse un vasto acceso a las reservas de petróleo de Venezuela
El gobierno de Trump busca cerrar contratos a largo plazo sobre un tercio de las reservas de crudo del país
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WASHINGTON.- Casi nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro, el gobierno del presidente Estados Unidos, Donald Trump, está trabajando en un acuerdo para asegurar el acceso a largo plazo a una parte de las reservas de crudo de Venezuela, según revelaron esta semana distintas fuentes cercanas a las negociaciones.
Se espera que el acuerdo le permita a Washington asegurar un grupo de campos petroleros para ser desarrollados por empresas norteamericanas, y el suministro resultante estaría garantizado para Estados Unidos. “Esto es real y se está discutiendo al más alto nivel de los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela”, aseguró una fuente.
Según los términos que se están discutiendo, Estados Unidos adquiriría contratos a largo plazo para un tercio de las reservas de petróleo venezolanas, lo que le daría acceso a aproximadamente 90 mil millones de barriles de crudo.
Una de las fuentes indicó que se está considerando un “arrendamiento” como modelo legal para que el acuerdo funcione, con una subasta o licitación posterior para asignar los campos entre productores estadounidenses.
La lista de 17 campos en negociación incluye yacimientos vírgenes en la vasta Faja del Orinoco, junto con áreas maduras en el Lago de Maracaibo, algunas de las cuales son operadas por una pequeña empresa china cuyo contrato se firmó durante el gobierno de Nicolás Maduro.
La captura de Maduro por las fuerzas especiales estadounidenses a principios de enero pasado propició un ambiente más favorable para los negocios y la diplomacia de Estados Unidos bajo la administración de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez.
Washington ha intentado desde entonces asegurar un flujo estable de crudo para las refinerías estadounidenses, mientras promueve la inversión en la deteriorada industria energética del país miembro de la OPEP, que produce alrededor de 1,25 millones de barriles diarios de crudo.
El sector petrolero venezolano cayó en un estado de relativo deterioro debido al legado de mala gestión de Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, el fundador del movimiento autoritario en el poder desde 1999.
La administración Trump se encuentra bajo presión de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre próximo debido al aumento de los precios de la nafta, que podría mitigarse mediante un suministro de petróleo más barato y una mayor producción.
Pero a pesar del optimismo de Washington de que el cambio de gobierno desataría una intensa actividad de perforación, la producción petrolera ha aumentado poco, apenas unos 200.000 barriles durante el último año, con proyecciones de un incremento similar o menor para 2027.
Varios de los campos carecen de infraestructura o acceso a centros de transporte para el tratamiento y traslado del crudo. Los campos que sí cuentan con esa infraestructura han sido víctimas de años de abandono y robo de maquinaria. Extraer petróleo de esas zonas de violencia y sin ley requeriría inversiones de miles de millones de dólares y costosos planes de seguridad para proteger a los trabajadores y las instalaciones petroleras.

El secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Energía Chris Wright esperan visitar Venezuela a principios de septiembre para anunciar el acuerdo. Wright estuvo reunido con Rodríguez en febrero pasado, con quien visitó la Faja del Orinoco.
Sin embargo, algunos conocedores de la industria se muestran escépticos de que se logre algo sustancial para entonces. Existen numerosos obstáculos, entre ellos la fuerte oposición en Venezuela a ceder el control de los recursos naturales a Estados Unidos.
Sin concesiones
La actual regulación de hidrocarburos en Venezuela, el país con las mayores reservas de crudo del mundo, no contempla la concesión de terrenos para áreas petroleras, mientras que la Constitución reserva las actividades esenciales de la industria al Estado.
La legislación petrolera, recientemente reformada, permite sin embargo la operación de yacimientos mediante empresas conjuntas y contratos de producción compartida.

“Un gobierno interino ilegítimo, con una ley de hidrocarburos ilegítima, carece de legitimidad para cerrar este acuerdo inconstitucional”, afirmó Ricardo Hausmann, economista de Harvard que fue ministro de Planificación de Venezuela a principios de la década de 1990 en una publicación en X. “Será un fiasco para todos los involucrados, empezando por el secretario Rubio”.
Cualquier acuerdo podría enfrentar además una fuerte resistencia en Estados Unidos. Los gastos del gobierno del tamaño necesario para adquirir concesiones a largo plazo y desarrollar yacimientos probablemente requerirían la aprobación del Congreso, justo cuando los aliados republicanos de Trump corren el riesgo de perder el control del Capitolio en las próximas legislativas.
Desde que Estados Unidos derrocó a Maduro, los demócratas han criticado con firmeza las iniciativas de Trump en Venezuela, incluyendo sus opacas negociaciones con las industrias de recursos naturales del país.
A cambio de otorgarle a Estados Unidos una participación accionaria, según este esquema, el gobierno venezolano se beneficiaría de que empresas privadas, incluidas firmas estadounidenses, desarrollaran los yacimientos y generaran mayores ingresos petroleros para el país.

Aún no está claro “si alguien querría operar” en un país donde la electricidad es limitada, la infraestructura portuaria no está preparada para manejar una mayor producción y existen otras limitaciones que “están impidiendo que las grandes compañías petroleras entren al país en este momento”, afirmó David Goldwyn, director de la consultora energética Goldwyn Global Strategies.
Algunos de todos modos comienzan a posicionarse. The Wall Street Journal informó que la petrolera Chevron está cerca de cerrar un acuerdo para expandir sus operaciones de larga data en Venezuela, lo que podría agregar dos campos de crudo pesado a su cartera en el país. Actualmente, Chevron tiene tres empresas conjuntas con Pdvsa y es la única gran compañía estadounidense activa en Venezuela.
Según la información, también Halliburton, una de las mayores empresas estadounidenses de servicios petroleros, está en conversaciones para ofrecer su gama de equipos a los productores de petróleo en Venezuela.
Los dos rivales más cercanos de Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips, planean mantenerse al margen por ahora, mientras continúan las negociaciones. Hugo Chávez nacionalizó los activos de Exxon y Conoco en 2007, y casi dos décadas después, estas compañías aún buscan miles de millones de dólares en restitución.
Las conversaciones en curso entre las compañías son independientes de las avanzadas negociaciones entre la administración Trump y Venezuela para que Estados Unidos adquiera una participación directa.
Agencia Reuters y diario The Washington Post
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