Escándalo en Italia por los dibujos de Mahoma
ROMA.- Ante un nuevo y gravísimo escándalo del gobierno de Silvio Berlusconi, el ministro italiano de Reformas, Roberto Calderoli, se vio obligado ayer a renunciar luego de ser el detonante de los graves disturbios que anteayer dejaron 11 muertos y 35 heridos en Libia, ex colonia italiana.
Calderoli, de la Liga Norte, partido conocido por sus políticas xenófobas, socio de la coalición de centroderecha del primer ministro Berlusconi, exhibió el miércoles último en un programa de televisión una remera con las polémicas caricaturas del profeta Mahoma, gesto calificado inmediatamente de provocador e irresponsable que no sólo hizo estallar, en plena campaña electoral, un escándalo interno que obligó al premier a pedirle la renuncia, sino que echó leña al fuego en una situación internacional ya al rojo vivo.
Justo en el momento en que la Unión Europea intentaba poner fin a la grave crisis que provocaron las viñetas entre el Viejo Continente y los países musulmanes, la acción de Calderoli, que no se quitó durante varios días la remera en cuestión, dio lugar a protestas y boicots en el mundo árabe. Allí, la noticia del ministro italiano que se burlaba con una remera del islam se difundió como reguero de pólvora. Y las protestas estallaron anteanoche, cuando un millar de manifestantes tomó por asalto el consulado italiano de Benghazi, al este de Libia, y 11 personas murieron en choques con la policía.
Pese a que al conocerse la revuelta antiitaliana tanto sus socios de coalición como la oposición de centroizquierda le pidieron que renunciara, Calderoli se resistió a hacerlo hasta ayer a la tarde. "Lo siento por las víctimas, pero lo que pasó en Libia no tiene que ver con mi remera. Lo que está en juego es la civilización occidental", dijo. Y luego señaló que sólo iba a dejar su puesto si se lo pedía el líder de su partido, Umberto Bossi. Y así fue. En una jornada llena de tensión -en la que el Ejecutivo también tuvo que calmar las aguas con Libia, donde dimitió el ministro del Interior-, fue justamente tras un encuentro con Bossi que Calderoli anunció su renuncia. En un comunicado, denunció "vergonzosos manejos" del caso, justificó su comportamiento y precisó que no era su intención "ofender la religión musulmana".
Calderoli ya había dado que hablar. Hace unos días, tras el asesinato de un cura católico en Turquía había llamado a una "cruzada" contra el islam, y antes había insultado en un programa de TV a una famosa periodista palestina que vive y trabaja en Italia, a quien llamó "la señora bronceada" por su color de piel.
En plena campaña para las elecciones legislativas del 9 de abril, el escándalo fue como un regalo para la oposición de centroizquierda, que, según los sondeos, está 4 puntos arriba de la Casa de las Libertades de Berlusconi. En bloque, todos denunciaron el comportamiento de Calderoli diciendo que "daña la imagen de Italia" y "pone en peligro a sus ciudadanos". Y el ex premier Massimo D´Alema pegó más duro: "Hay personas irresponsables que no deberían formar parte de un gobierno -dijo-. La responsabilidad es de Berlusconi; es él quien las llevó al gobierno".
En tanto, la violencia por los dibujos no se detiene: 16 personas murieron y 11 iglesias cristianas fueron incendiadas ayer en protestas en Nigeria.
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