
Escéptica y dividida, la UE duda del plan de Grecia y demora un acuerdo
Los ministros de la zona euro no lograron un consenso sobre el nuevo rescate; hoy sigue la reunión
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PARÍS.- Los ministros de Finanzas de la zona euro, incapaces de ponerse de acuerdo ayer sobre un nuevo plan de rescate a Grecia, extendieron el suspenso al postergar por lo menos hasta hoy la decisión que puede cambiar el destino del país.
Los 19 integrantes del Eurogrupo intentaron infructuosamente hasta pasada la medianoche redactar un comunicado, cuya dificultad dejó de manifiesto las profundas divisiones y diferencias que atraviesan el bloque. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, afirmó que las conversaciones sobre el rescate griego seguían siendo "muy difíciles".
Esas desavenencias ya habían aparecido anteayer, en vísperas de la reunión, apenas se conocieron las reformas propuestas por Atenas con el fin de obtener un tercer plan de rescate por valor de 53.500 millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y el desbloqueo de una ayuda suplementaria prometida por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que le permitirían evitar la bancarrota.
Mientras Francia elogió el programa como "serio y creíble", Alemania volvió a liderar el coro de los escépticos, al expresar dudas sobre la capacidad del premier griego, Alexis Tsipras, de aplicar las medidas de austeridad que promete.
"Tendremos negociaciones extraordinariamente difíciles", había afirmado el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, al llegar a Bruselas. "La confianza quedó destruida en forma increíble en estos meses", insistió.
Eslovaquia, Eslovenia y Bélgica también parecían considerar "insuficientes" las propuestas de Atenas y exigían que las reformas fueran votadas en las próximas dos semanas. Finlandia, por su parte, manifestó su intención de oponerse al otorgamiento de un nuevo plan de rescate.
Agregando el gesto a la palabra, el ministerio de Finanzas alemán hizo circular por la tarde un documento que sugiere un Grexit o abandono del euro temporario de cinco años. Según el organismo, eso permitiría evitar el escenario de una salida completa de la zona euro, que no está prevista en los estatutos de la eurozona y que temen los europeos debido al eventual impacto que tendría sobre la moneda única.
"En caso de que la sostenibilidad de la deuda y las propuestas de reforma no fueran realistas, habría que plantear a Grecia una salida temporaria de la zona euro, con una posible reestructuración de su deuda, eventualmente en un Club de París, en los próximos cinco años", reza el texto.
Obstáculos
Anteanoche, Grecia había sorteado el primer obstáculo en su carrera por permanecer en la zona euro, cuando los expertos de la Comisión Europea (CE), el Banco Central y el FMI dieron su aval para que se iniciaran las negociaciones con vistas a un futuro programa de rescate. Esos monitores cifraron en 82.000 millones de euros las necesidades financieras del país para hacer frente a sus obligaciones.
El presidente francés, François Hollande, que se comprometió personalmente para lograr el éxito de las negociaciones, elogió ese paquete de reformas presentado por Grecia, que fue elaborado con asistencia técnica y política de París.
El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, felicitó ayer a su vez "el coraje" y la "determinación política" del gobierno griego, que consiguió el apoyo del Parlamento de su país para negociar un acuerdo con los acreedores institucionales. Esa etapa, sumada a la evaluación positiva de los expertos institucionales, "constituye una buena base" para avanzar, agregó.
Por el contrario, Schauble advirtió que era imposible conceder una reestructuración de la deuda -exigencia mayor de Atenas- según las normas de la Unión Europea (UE). Y, aumentando la presión, agregó: "Estamos decididos a no aceptar cifras en las que nadie es capaz de creer".
El desacuerdo entre Alemania y Francia, los llamados "motores de la construcción europea", no es nuevo. En las últimas seis décadas, esa integración se produjo a través de un proceso de profundas diferencias, que fueron resueltas gracias a difíciles compromisos.
En el caso del euro, persisten tensiones nunca resueltas entre la visión de ambos países sobre el rol de la moneda única y el espacio que deben ocupar la política y la economía. París teme que, junto con las consecuencias geopolíticas de un Grexit, la eurozona termine transformándose en una "germanozona".
"Si la zona euro permite que se vaya uno de sus miembros, sólo una enorme voluntad política conseguirá evitar otras exclusiones o deserciones", analiza Daniela Schwarzer, experta del German Marshall Fund de Estados Unidos.
Otros señalan un peligro mayor: "Alemania y otros países nórdicos de la zona euro tienen la gran tentación de limitar ese exclusivo club a los más ricos y deshacerse de los más frágiles. Eso es lo que hay que combatir con fuerza. En ese momento, la UE perdería su esencia, ser un espacio de paz y solidaridad, para transformarse en una Ferrari financiera", advierte una fuente diplomática italiana.
Desde la perspectiva de Francia, sostener a Grecia es la última posibilidad de defender esa visión de Europa.
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