España, indignada por el asesinato de Blanco
En todo el país se produjo una emocionada condena al virtual fusilamiento del edil secuestrado por el grupo terrorista vasco; quemaron un local de Herri Batusuna
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MADRID, 12 (De nuestro corresponsal)._ El dolor y la indignación invadieron hoy el ánimo de los españoles al conocer que los separatistas vascos de ETA habían cumplido, inconmovibles, la sentencia de muerte dictada, 48 horas antes, contra un joven concejal del oficialismo.
Miguel Angel Blanco no pudo ser salvado por las multitudinarias marchas que pidieron clemencia por él en Madrid, San Sebastián, Bilbao, Pamplona, Barcelona y otras ciudades de España: a las 17.15, su cuerpo apareció con dos balazos en la cabeza, en las afueras de San Sebastián. Aún respiraba, pero su muerte era inevitable. Tras agonizar durante casi 12 horas dejó de existir, pero su muerte es a la vez la que terminó por unir a España contra la barbarie de los etarras.
La indignación de los españoles no tardó en manifestarse: en Ermua, el pequeño pueblo natal de la víctima, la muchedumbre incendió un local de Herri Batasuna, el brazo político de los extremistas vascos, y en Bilbao la policía pudo evitar el linchamiento de unos jóvenes independentistas que se burlaron de la muerte del joven político.
Por la noche, una multitud reunida en la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid, hizo de rodillas un conmovedor silencio de 5 minutos en homenaje a Blanco.
El análisis de la noticia: Millones lloran, unos cien ríen
MADRID, 12.- Un inca, ante la muerte de su joven hijo acuñó una frase difícil de olvidar: "En medio del amanecer, anocheció".
Hoy, José Antonio Ardanza, presidente del gobierno autónomo vasco, pidió perdón alrededor de las 20.30, desde Vitoria, a la familia de Miguel Angel Blanco Garrido por haber sentido, y quizás era inevitable, que la manifestación gigantesca de Bilbao abría una esperanza y ETA devolvería sano y salvo a su hijo, impresionada por esos vascos que aplaudían con los lazos azules en las solapas, símbolo del antiterrorismo, levantando carteles con las inscripciones: "Miguel, te esperamos", "Miguel, te queremos aquí". No hubo ningún grito hostil.
Luego, cinco minutos de silencio frente a la municipalidad bilbaína y la disgregación tranquila de la gente que iba a refrescarse pensando que tal vez, quizás... Había también zaragozanos, gallegos, castellanos. Era algo que afectaba y afecta a la nación. Pero anocheció a las 16.45, cuando apareció el cuerpo baleado de Miguel Angel Blanco. El terrorismo etarra revelaba que su índole canalla y deforme se mantenía intacta.
Los cómplices de ETA
Con la boca seca, bajando la cabeza a cada rato ante el micrófono, tratando de mantener la calma difícil, Ardanza lanzó una frase esperada: "Hablo a las personas de Herri Batasuna (HB), que son cómplices de este asesinato". Decía lo obvio, pero lo decía. HB no solamente es cómplice de éste sino de casi todos los atentados de ETA.
Algunos, unos pocos de ese partido delirante, como Patxi Zabaleta, pidieron públicamente por Miguel Angel. Su cúpula, en cambio, sigue impertérrita y esta misma tarde, sabiendo que ETA había cumplido su amenaza, salieron a las calles de Bilbao. Eran unos cien. Había mujeres, chicos y hombres grandes pidiendo la libertad de los terroristas. Vimos algunas francas sonrisas. Son una minoría que no obstante logra un 10 por ciento de los votos totales del País Vasco y obtienen bancas parlamentarias que no ocupan y reciben las dietas de un Estado al que aborrecen.
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, también habló esta tarde. Dijo lo que piensan los hombres civilizados: que el mecanismo de una sociedad civil debe ser atenerse a las leyes y que el Estado debe moverse en el territorio de la Justicia y no en el de la venganza.
Existe justificado temor de que la brutalidad etarra provoque reacciones violentas. La sombra de los Grupos Antiterroristas de Liberación, que asesinaron a unos 28 miembros de ETA y están siendo investigados por el juez Garzón para determinar la responsabilidad del primer gobierno de Felipe González en la creación de estos equipos parapoliciales, podría ser vista por mucha gente como una alternativa válida, como un método nada reprobable para enfrentar a ETA.
Iñaki Anasagasti, vocero del Partido Nacionalista Vasco al que pertenece Ardanza y mayoritario en el país vasco, dijo también esta tarde: "Si Herri Batasuna no condena lo sucedido, para mí ha perdido todo derecho a manifestarse. En la contramanifestación que organizó la gente se reía, no hay que olvidar eso: se reía".
En este larguísimo y tétrico día hubo centenares de condenas de todos los sectores. Menos de HB. Amnesty International emitió un comunicado diciendo que ETA había violado, una vez más, la Declaración sobre los Derechos Humanos.
Lo positivo ha sido ver trabajar juntos a la policía vasca, la nacional y la Guardia Civil. Parece que se han acabado los celos que en más de una ocasión crearon departamentos estancos lesionando investigaciones para cazar a los asesinos de ETA.
Cuando terminamos estas líneas, en la Puerta del Sol, el centro de Madrid, se congregan millares de personas. Gritan: "¡Asesinos!" y piden la pena de muerte para los terroristas. Actos parecidos se producen nuevamente en un país enfurecido frente al atentado que más ha conmovido a la ciudadanía en muchos años. Mañana, a las 11, se reunirá la mesa de Ajuria Enea que convoca a todos los partidos políticos vascos. Menos Herri Batasuna. ETA ha recuperado aquel "¡Viva la muerte!" repudiado por Unamuno. Que era bilbaíno. Después de aquella casi olvidada y admirable transición incruenta a la democracia España no se merece esto.
Oídos sordos al clamor de un país
Ganó el terror: fueron inútiles las apabullantes manifestaciones que pedían respeto por la vida de Miguel Angel Blanco.
Madrid, 12 (De nuestro corresponsal).- Desdichadamente no nos equivocábamos: ETA cumplió su amenaza y con dos balazos en la cabeza de Miguel Angel Blanco Garrido, de 29 años, soltero, concejal del Partido Popular en Ermua, cerró al plazo de 48 horas que había dado para que el gobierno hiciera lo que no podía hacer: concentrar en cárceles del País Vasco a los más de 400 prisioneros etarras dispersos en instituciones de toda España.
En un mediodía soleado y caluroso alrededor de medio millón de personas se manifestaban en Bilbao pidiendo por la vida de un hombre joven, hijo de un gallego de Ourense, albañil, que había ido a buscar su vida en el país vasco. Al frente, el presidente, José María Aznar, su esposa, Ana Botella, el secretario del PSOE, Joaquín Almunia, Cándido Méndez de la UGT y Antonio Gutiérrez, de Comisiones Obreras (los dos mayores grupos sindicales), el lehendakari (presidente del gobierno autónomo vasco) José Antonio Ardanza, el presidente del Congreso de los Diputados, Federico Trillo, Alfonso Guerra, ex brazo derecho de Felipe González. Damos los nombres aunque no estaban todos juntos en las mismas filas de la columna que avanzó desde el monumento al Sagrado Corazón por la Gran Vía y luego por la calle Buenos Aires hasta la municipalidad bilbaína.
Alrededor de las 17, la noticia: Miguel Angel Blanco había sido hallado, con dos balazos en la cabeza, en las cocheras de Lasarte, un pequeño pueblo con bosques y montecitos al sur de San Sebastián. Dos hombres, uno de 22 años, oyeron disparos y llegaron a tiempo para ver que se alejaba un coche Fiat Toledo azul, y el cuerpo agonizante tendido, maniatado, del concejal popular.
La ambulancia llegó poco después y se dirigió a la clínica Nuestra Señora de Aranzazu, en San Sebastián. Dos horas más tarde, los médicos daban el pronóstico. Imposible operar. Los proyectiles están alojados en el cerebro. Coma profundo. El fallecimiento es cuestión de tiempo.
Inmediatamente se vuelven a organizar manifestaciones. Esta vez sin la pancarta "Paz ahora y para siempre", que abría la de Bilbao escrita en euskeda. Y algunas, en torno de las 19, también en Bilbao, convocadas por Herri Batasuna, el brazo político del terrorismo. Muy pocos, apenas unos cien enfermos. Sonreían.


