
España: una mujer es la número dos del servicio secreto
Los espías buscan un cambio de imagen
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MADRID.- Revolución en el mundo del espionaje: una mujer de 42 años es la nueva "número dos" del servicio secreto español, que por primera vez permitió el acceso del sexo femenino a posiciones de conducción, hasta ahora reservadas para hombres. Y, de ser posible, militares.
No se sabe si María Dolores Vilanova Alonso -de ella se trata- se parece o no a la "99", la encantadora mujer del Superagente 86, el espía televisivo más famoso del mundo occidental. Pero ya hay quien bromea con la idea.
Ella, por cierto, se lo toma bien en serio. En realidad, pocos saben cómo es: hasta ahora, su trabajo de más de 15 años en el espionaje español ha sido tan meticuloso que su foto y su historial eran, hasta hace poco, casi ultrasecretos. Vivió en el anonimato, aunque eso será más difícil de ahora en adelante.
Perfil bajo
Un perfil bastante diferente del de su más famosa predecesora, la británica Stella Rimington, que tras haber llegado a la cúpula del servicio de espionaje más extraordinario, el MI5, quebró todos los cánones al publicar su autobiografía, en la que contó su vida como primera mujer a cargo de la inteligencia interior británica.
Hoy, el rostro de Rimington, tan bienintencionado como el de cualquier mujer que hace compras en el supermercado, aparece en Internet junto con las entrevistas -sí, leyó bien, la ex jefa de los espías británicos dio entrevistas- dedicadas a promocionar su libro.
Texto con el que, por cierto, ha ganado fortunas. Aunque difícilmente tanto como el escritor John Le Carré, a quien, sin embargo, no se le ocurrió inventarla como personaje de sus novelas de intriga.
Pero volviendo a la nueva número dos de los espías españoles, lo poco que se sabe de María Dolores es que está separada de su marido y que tiene tres hijos, que ahora deberán acostumbrarse a las nuevas responsabilidades de su madre. Está graduada en derecho y en política internacional y es experta en contrainteligencia.
De hecho, esta dama nacida en Oviedo dedicó su trabajo en los últimos siete años, como jefa de la División de Contrainteligencia del servicio secreto español, a neutralizar la intervención en España de espías extranjeros, sean de donde sean. Y fue promocionada al segundo puesto en la línea de mando por decisión del nuevo titular del organismo, Jorge Dezcallar, también civil. Como ella.
Y es hora de presentar la nueva oficina donde trabajan los espías españoles. Se trata del Centro Nacional de Inteligencia, identificado con un bonito logotipo circular con el escudo de España y un dibujo del mundo en su campo interior.
No es un detalle menor: es que la central está empeñada en mejorar su imagen, luego del deterioro sufrido por su antecesor -el Cesid-, a raíz de sospechas de intervención en la guerra sucia contra ETA y el fallido golpe de Estado de febrero de 1981.
Los tiempos cambian y los espías cuidan su imagen, sobre todo cuando se aleja de la que ofrece el cine. Con el nombramiento de una mujer en el segundo puesto, el espionaje español parece dispuesto a dar pasos para modificar lo suyo.



