Falleció en Ginebra la última reina de Italia
Su muerte reaviva viejas polémicas
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ROMA.- A los 94 años, murió ayer en Ginebra María José de Saboya, la última reina de Italia. La ex soberana estaba enferma desde hace tiempo, y dejó de vivir debido a complicaciones broncopulmonares.
Llamada también la "reina de mayo", porque junto a su marido Umberto II fue soberana por 27 días, desde el 9 de mayo de 1946 -cuando su suegro Víctor Manuel III abdicó- hasta el referendum del 2 de junio de 1946, en el cual los italianos decretaron el fin de la monarquía y su exilio, la muerte de María José reabre en Italia viejas heridas. Aún es tema de discusión, en efecto, la prohibición constitucional que impide a los miembros varones de la ex casa real volver a Italia.
María José de Sajonia Coburgo, hija de los reyes Alberto I e Isabel, que reinaron en Bélgica de 1909 a 1934, nació en Ostende el 4 de agosto de 1906. Como solía ocurrir en esa época, su matrimonio con el príncipe heredero al trono de Italia ya había sido decidido en alguna charla de salón, con el fin de reforzar las relaciones entre Bélgica e Italia. Tanto es así que la pequeña María José fue enviada a estudiar a un aristocrático colegio de Florencia.
Espíritu independiente
Según cuenta la historia, el primer encuentro entre los futuros esposos tuvo lugar cuando ella tenía 12 años y Umberto de Saboya, 14. Pese a los designios, se dice que María José y Umberto tuvieron un noviazgo muy romántico, que culminó el 8 de enero de 1930 con un matrimonio espectacular en la capilla palatina del Quirinal, en Roma. María José tenía entonces 24 años, y enseguida puso de manifiesto su espíritu independiente, al firmar el acta de matrimonio con su nombre verdadero, María José, y no con el de Maria Giuseppina, como hubieran deseado los jerarcas fascistas.
Ojos celestes, extremadamente vital, inteligente, y amante de la cultura, María José fue una soberana que siempre fue en contra de la corriente. No soportaba a Benito Mussolini, por ejemplo, y en 1941 hasta se dice que lo conquistó a Adolf Hitler, a quien fue a ver para pedirle clemencia para su Bélgica. "Eres una perfecta princesa ariana, tus ojos tienen el color de nuestros cielos", le habría dicho el Führer.
María José tuvo cuatro hijos: María Pía, Víctor Manuel, María Gabriela y María Beatriz. En 1946, la "reina de mayo" se vio obligada a dejar Italia, país que siempre amó como si fuera propio. Mientras su marido Umberto prefirió establecerse en Cascais, Portugal, ella optó por vivir en el castillo de Merlinge, cerca de Ginebra.
A diferencia de los herederos varones de la casa real, para María José las puertas de la península se reabrieron en 1988. La muerte del ex rey Umberto, en 1983, había significado un cambio de status para la ex reina, que ya no era "consorte" del ex rey, sino viuda. Y como la norma no mencionaba esa figura, la prohibición de ingreso fue anulada. Entonces, María José viajó a su querida Italia, y paseó por Venecia en la silla de ruedas en la que quedó postrada el resto de su vida.
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