Fama y poder: cuando las estrellas son amigas de líderes polémicos

Ya sea por convicción o por conveniencia, muchas celebridades mantienen estrechas relaciones políticamente incorrectas
Adriana Riva
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27 de enero de 2014  

"Happy birthday, Mister President, happy birthday to you!" ... ¿Marilyn Monroe a John F. Kennedy? No. Ni cerca. Días atrás, una celebridad norteamericana le cantó en público el feliz cumpleaños a un joven líder. Pero esta vez, el saludo fue mucho más polémico -¡y sin duda menos sensual!- que el de la actriz de Hollywood, en 1962.

El "Feliz cumpleaños" que le dedicó la ex estrella de la NBA Dennis Rodman al dictador norcoreano Kim Jong-un en un estadio en Pyongyang dio la vuelta al mundo. Y, junto a sus controvertidas declaraciones en defensa de su "amigo" -un "muy buen tipo, que sufre la incomprensión de Occidente", según el jugador- despertó una ola de críticas en Estados Unidos.

"Es un idiota", zanjó el senador por Arizona y ex candidato presidencial republicano John McCain sobre Rodman. Pero "el Gusano" ni se inmutó. Por el contrario, aprovechó su viaje para recuperar los primeros planos que tanto añora. "¿Ahora soy realmente importante, ¿no?", se jactó ante periodistas.

En el último año, la ex estrella de los Chicago Bulls viajó cuatro veces a Corea del Norte, donde forjó una inusual amistad con Kim, de 31 años, que desde 2011 dirige con mano de hierro un país sumido en la oscuridad política desde hace más de seis décadas. Y pese a que la poca información que sale de allí ofrece una imagen de hambre, miseria y brutal opresión, Rodman asegura que en Pyongyang "todo es de siete estrellas", y que su anfitrión, un fanático del básquetbol, es "mucho más grande que [Barack] Obama".

Codearse con Kim le devolvió a Rodman la fama perdida. Pero, si bien resonante, su caso no es único. Todo artista tiene su precio. Y todo líder, su caja. Así, aunque insólitas y sorprendentes, las amistades entre celebridades y líderes controvertidos son cada vez más frecuentes, aunque los motivos varían: popularidad, dinero, trabajo, diversión, incluso conveniencia fiscal.

El año pasado, el actor norteamericano Steven Seagal fue invitado a Rusia, donde es muy popular, para promocionar las artes marciales por uno de sus fans: el presidente Vladimir Putin. Bajo la atenta mirada del mandatario ruso, un veterano practicante de judo y sambo, el actor realizó demostraciones de aikido y enseñó conceptos técnicos en el país.

Según Nina Khrushcheva, profesora de Asuntos Internacionales en The New School, en Nueva York, sacar provecho de celebridades "siempre fue parte de la política de Putin", muy cuestionado por la falta de libertad de expresión en el país.

Otro de sus amigos famosos es Gerard Depardieu, que en enero de 2013 decidió irse a vivir a Rusia para huir del fisco en Francia. Putin lo recibió con un abrazo de oso, su nuevo pasaporte ruso, un departamento y dos gatitos. El actor que dio vida a personajes como Cyrano de Bergerac y Obelix le pagó con creces: "Para mí, [Putin] es como el papa Juan Pablo II. Nunca lo había dicho antes, pero es lo que pienso", declaró meses después.

También en América latina es fácil encontrar grandes amistades entre dictadores y celebridades, como la de Fidel Castro y Diego Maradona -que lleva tatuado al cubano en su pantorrilla izquierda-, o las que tenía el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez con los actores estadounidenses Danny Glover y Sean Penn.

Este último, ganador de dos premios Oscar, también simpatiza con el presidente boliviano, Evo Morales, que lo declaró embajador de buena voluntad a favor de la causa marítima boliviana y por la despenalización internacional del masticado de coca.

Quien solía tener muchos amigos de Hollywood era también el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, cuyas fotos, por ejemplo, con George Clooney y una "madame" en una de sus fiestas bunga-bunga le trajeron más de un dolor de cabeza a ambos.

El Cavaliere , de hecho, le pidió a Clooney que testificara en su defensa en el juicio del caso Ruby, en el que fue sentenciado a prisión por prostitución de menores y abuso de poder. Pero el actor, más consciente del cuidado de su imagen, decidió no presentarse.

Si bien no se podría llamar amistad, como la que asegura tener Rodman con Kim, existe asimismo una larga lista de celebridades que mantuvieron algún tipo de relación con políticos de mala ralea, desde aparecer en eventos públicos hasta actuar para ellos y adularlos por un puñado de dólares.

La última de ellas fue Jennifer Lopez, que el año pasado embolsó 1,5 millones de dólares por actuar ante Gourbangouly Berdymoukhamedov, presidente de Turkmenistán, una bestia negra para los organismos de derechos humanos.

Y así, al igual que Kim, aunque con muchas más curvas, también Berdymoukhamedov recibió su "Happy birthday, Mister President" .

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