Francia ordena desmantelar la "jungla" de los refugiados
En Calais hay unos 7000 inmigrantes que viven en condiciones precarias; buscan cruzar a Gran Bretaña
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PARÍS.- Son entre 6900 y 9100, según quién haga las cuentas: las autoridades francesas o las asociaciones humanitarias. Como sea, los migrantes que intentan cruzar La Mancha hacia Gran Bretaña nunca fueron tan numerosos en la llamada "jungla" de Calais. Y París anunció ayer su intención de desmantelar la totalidad de ese siniestro campo de refugiados que duplicó su población en sólo tres meses.
"El campamento de la Lande será totalmente desmantelado. Pero sólo alcanzaremos ese objetivo con método, determinación, diálogo y responsabilidad", dijo ayer el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, después de una visita a la "jungla".

Cazeneuve se cuidó muy bien de dar una fecha precisa, aunque -para tranquilizar a vecinos, comerciantes y responsables municipales- aseguró que "el cierre se hará lo más rápidamente posible". Los colaboradores del funcionario precisaron, no obstante, que las tiendas más precarias serán desmontadas de una sola vez y no por etapas, aunque la operación se realizará cuando el predio haya sido vaciado de todos sus ocupantes.
Según el ministro, que reconoció la situación explosiva del campamento, habría actualmente unos 6900 migrantes, contra 4500 en junio. Las asociaciones hablan no sólo de una cifra casi dos veces superior, sino que hacen sonar la alarma de una inminente carencia de alimentos, producto del desaliento de los donantes, que enfrentan una situación sin perspectivas de solución.
"Hace unos meses teníamos como máximo unas 70 personas en la cola del dispensario. Ahora son cerca de 500. Comenzamos a quedarnos sin comida hace unas tres semanas", dice Marie Eisendick, voluntaria en el Comedor Comunitario para Refugiados.
Según las ONG, entre 40 y 80 personas llegan cada día a Calais. Ese nuevo flujo de refugiados reactivó la tensión y aumentó la inquietud de la población de la región, para quienes la mayor "villa miseria" de Francia debilita la economía y plantea graves problemas de seguridad.
Por esa razón, una alianza heterogénea de asociación de transportistas, agricultores y sindicalistas CGT (comunista) bloquearán la autopista que une Francia con Gran Bretaña, para exigir una fecha precisa para el desmantelamiento.
Los habitantes de la región -y los franceses en general- pretenden que el gobierno denuncie los acuerdos firmados con Gran Bretaña, en virtud de los cuales la frontera de ese país, en vez de estar en Dover -del otro lado de La Mancha- se ha desplazado en forma "virtual" a Calais, en territorio francés. Londres paga a París una considerable contribución para que asuma el papel de policía limítrofe y asegure la inviolabilidad de la frontera, reforzada con los 100 millones de euros de barreras y cámaras ofrecidas por los británicos.
Ni el presidente François Hollande ni su ministro del Interior aceptan esa perspectiva. Ahora, sin embargo, todos se preguntan qué sucederá una vez que Gran Bretaña salga de la Unión Europea (UE).
En Calais, en todo caso, el voto de extrema derecha por el Frente Nacional (FN) aumenta a medida que crece la exasperación: el 45% en la segunda vuelta de las regionales de diciembre. Los agricultores ven sus árboles segados de cuajo por los migrantes, que los utilizan para bloquear rutas y obligar a los camiones a parar. Los camioneros no saben cómo evitar ser abordados por decenas de personas que se introducen en los vehículos de las formas más inverosímiles. Los empleados del puerto exigen cada vez más personal para impedir los abordajes salvajes.
"Que abran las fronteras y dejen a los ingleses que se arreglen", dicen. "Que cada país asuma su responsabilidad, en vez de dejar 10.000 personas hacinadas en Calais", argumenta Frédéric Van Gansbeke, presidente de la Federación de Comerciantes de la ciudad.
Cazeneuve, por su parte, quiere acompañar la desaparición del campamento con la creación de más plazas de alojamiento a fin de ofrecer una solución alternativa.
Gracias a esa política practicada por el gobierno desde hace meses, 5528 migrantes dejaron Calais para alojarse en los llamados Centros de Acogida y Orientación (CAO) creados en todo el territorio nacional. Una parte fue alojada en la misma zona, en un centro provisional de 1500 plazas construido con contenedores adaptados para viviendas.
La gran mayoría, sin embargo, se niega a partir. ¿Por qué razón vienen y se quedan en Calais? Porque, a pesar de las dificultades, sigue siendo posible pasar a Gran Bretaña en forma ilegal.
"Filtrarse con un traficante cuesta entre 2000 y 8000 euros", explica François Guennoc, voluntario del Albergue de los Migrantes.
Otros que quieren solicitar asilo en Francia van a Calais para hallar un techo.
"Aquí tienen una carpa, una frazada y una comida por día -dice Guennoc-. Es mejor que una vereda en París." Otros llegan porque, según el rumor, la respuesta al pedido de asilo es más rápida allí.
Al menos lo era hace unos meses, cuando la Oficina Francesa de Protección de Refugiados y Apátridas (Ofpra) hacía un esfuerzo para vaciar rápidamente la "jungla". Pronto, al igual que el gobierno, sus servicios terminaron totalmente sumergidos por la marea migratoria.
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