Francia ratifica el derecho de "no nacer"
En los casos de anomalías del bebe
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PARIS.- En tres polémicos fallos, el Tribunal de Casación francés reconoció el "derecho de no nacer" y confirmó la posibilidad de indemnizar a niños discapacitados cuando un error médico haya impedido a sus madres optar por la interrupción del embarazo.
"Un niño nacido con deficiencias puede pedir indemnización por el perjuicio resultante de ellas si tienen una relación de causalidad directa con los errores cometidos" por el médico, los cuales impidieron a la madre "ejercer su derecho de interrumpir el embarazo", resolvió el Tribunal de Casación, la más alta instancia judicial francesa.
Aunque ayer la corte rechazó los pedidos de indemnización que pedían los abogados de tres niños nacidos con anomalías, porque consideró que no cumplían los requisitos de causalidad directa, en sus fallos confirmó la controvertida jurisprudencia sentada el 17 de noviembre de 2000 por el llamado "fallo Perruche".
Hace 17 años, Nicolas Perruche nació discapacitado a raíz de una rubeola sufrida por su madre durante el embarazo y que no fue diagnosticada por los médicos. La Justicia había decidido que el niño debía ser indemnizado por el perjuicio que le causó su propio nacimiento al haberse impedido a su madre una interrupción voluntaria del embarazo.
En sus dictámenes de ayer sobre los tres niños nacidos con malformaciones en 1989, 1990 y 1992, el tribunal tenía la posibilidad de echarse atrás respecto del revuelo que suscitó el "fallo Perruche". Sin embargo, no lo hizo. Sólo los rechazó ateniéndose a dos precisiones. Primero, aclaró que un niño discapacitado sólo puede ser indemnizado cuando queda probada "una relación de causalidad directa entre las faltas cometidas por el médico" y el nacimiento, al haber impedido dichas faltas que la madre decidiera una interrupción del embarazo.
Segundo, en caso de posibilidad de aborto terapéutico (permitido en Francia durante un plazo superior al de la interrupción voluntaria del embarazo -12 semanas-), debe demostrarse que las condiciones para tal intervención estaban reunidas. Es decir que dos médicos deben atestiguar "que la continuación del embarazo ponía en peligro grave la salud de la mujer o que existía una gran probabilidad de que el niño por nacer estuviera aquejado por una afección de particular gravedad reconocida como incurable en el momento del diagnóstico".
Rechazo de padres
El "fallo Perruche" fue sumamente criticado en su momento por juristas, médicos, por el Comité Nacional de Etica y por grupos de padres de niños discapacitados. Estos últimos alegan que nadie puede decidir que una vida no vale la pena ser vivida y consideraron ese dictamen como una expresión de desprecio por sus hijos y por la atención que ellos les prodigan.
Por su parte, los médicos lo vieron como una invitación a preconizar el aborto ante toda duda para protegerse de demandas. Su alarma resultó justificada: de inmediato, las compañías de seguros anunciaron un fuerte aumento de las pólizas. Otros sectores, como reiteró ayer el partido derechista Movimiento Por Francia (MPF), denunciaron el peligro de eugenesia.
Para el tribunal, "la ausencia de aborto de un niño discapacitado es implícitamente una falta", declaró el MPF en un comunicado, al exigir al gobierno que "con urgencia" inscriba en la agenda del Parlamento una propuesta que ponga fin a esa "desviación" y diga que "la vida, aun con deficiencias, es siempre preferible a la muerte".

