
El papa Francisco inició su pontificado en una histórica ceremonia
Jorge Bergoglio pidió en su homilía "custodiar la creación y proteger a los pobres"; asistieron seis monarcas, tres príncipes, 34 jefes de Estado y 13 jefes de gobierno
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Jorge Mario Bergoglio inició hoy en el Vaticano su ministerio petrino como Francisco, el primer papa argentino y jesuita de la historia de la Iglesia, en el marco de una ceremonia en la que advirtió a gobernantes y empresarios que "el verdadero poder es el servicio".
"Custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos. He aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados", aseveró el Sumo Pontífice en una histórica ceremonia de asunción en la que lució su nueva vestimenta papal, sin dejar de lado su peculiar estilo que no incluye por ejemplo una cruz de oro, o los clásicos zapatos rojos.
En la homilía en italiano, seguida por miles de medios de todo el mundo, el Papa también pidió a los jefes políticos y económicos que hagan lo mismo, cuidando toda la creación de Dios y no dejando que "los signos de destrucción" dirijan el mundo, al recordarles que "el verdadero poder es el servicio".
También aseguró que "el odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida", y señaló que "no debemos tener miedo de la bondad, ni siquiera de la ternura". Palabras, que se repitieron millones de veces a través de diferentes redes sociales, donde la voz de Francisco se replicó en forma continua.
A la celebración eucarística en plaza San Pedro asistieron jefes de Estado, entre ellos la presidenta Cristina Fernández, con una comitiva de 20 personas, cientos de miles de peregrinos y hasta un cartonero de Buenos Aires al que el pontífice pidió en forma especial que viajara a Roma.
La mandataria se mostró emocionada al momento de saludar al Papa, tal como ocurrió con el ecuatoriano Rafael Correa, entre los mandatarios latinoamericanos que estuvieron presentes, como Dilma Rousseff (Brasil) o Sebastián Piñera (Chile).
Otros que saludaron a Francisco fueron el príncipe de España, Felipe y su esposa Letizia, como así también la argentina y futura reina de Holanda, Máxima Zorreguieta y su esposo el príncipe Guillermo de Orange. También se hizo un tiempo para saludar al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y su esposa Juliana Awada.
Las delegaciones más importantes fueron las de Argentina e Italia. También asistieron seis monarcas, tres príncipes herederos, 34 jefes de Estado y 13 jefes de gobierno, entre otros líderes.
Además, participaron obispos, arzobispos, cardenales, 1200 sacerdotes y seminaristas, y una marea de fieles, entre los cuales hubo muchísimos argentinos con banderas celestes y blancas y camisetas de San Lorenzo, como ya pudo verse anteayer, en el primer Angelus del papa Francisco.
En la asunción también hubo numerosas delegaciones de otras iglesias y confesiones cristianas; de comunidades judías, musulmanas, budistas, sikhs, entre otras.
Vigilia en Buenos Aires
En su ciudad, Buenos Aires, el ritual fue seguido por miles de personas que participaron de la vigilia de oración en Plaza de Mayo a través de pantallas gigantes de televisión instaladas frente a la Catedral metropolitana. Cada imagen del pontífice que aparecía era motivo para el aplauso y para el grito de "Viva el Papa".
Más temprano, el Papa enmudeció a los jóvenes reunidos en la histórica plaza porteña con una comunicación telefónica en la que volvió a pedir que recen por él. "Tenemos una llamada del Papa", dijo a las 3.30 el cantautor Carlos Seoane desde el altar montado frente a la Catedral y los jóvenes que participaban de la ceremonia de oración enmudecieron.
Inmediatamente se escuchó el mensaje del Pontífice, que llamó a los fieles cuidar a los más desprotegidos y elevar oraciones por él, que las necesita "mucho", según describió. "Gracias por haberse reunido a rezar y por las oraciones. Es lindo rezar porque es mirar al cielo y saber que tenemos un Padre bueno que es Dios", sostuvo.
"Les quiero pedir un favor. Les quiero pedir que caminemos juntos todos, cuidemos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuídense, cuídense la vida. Cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos; que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, no le saquen el cuero a nadie", agregó.
Les pidió en cambio que "dialoguen, que entre ustedes se viva el deseo de cuidarse", "que vaya creciendo el corazón y acérquense a Dios". "Dios es bueno, siempre perdona, comprende, no le tengan miedo; es Padre, acérquense a El. Que la Virgen los bendiga mucho, no se olviden de este obispo que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí", concluyó, poco antes de salir a recorrer la plaza San Pedro.
Un recorrido por la Plaza San Pedro
Antes de la ceremonia del inicio del pontificado, Francisco r ecorrió la plaza San Pedro en un jeep blanco y saludó a los peregrinos. Volvió a salirse del protocolo al bajarse del vehículo para besar en la frente y bendecir a un hombre con discapacidad motriz.

El ritual de inicio del ministerio petrino comenzó a las 5.30 hora argentina (9.30 hora italiana), dentro de la basílica vaticana, donde Francisco rezó ante la tumba de San Pedro con diez patriarcas y otros arzobispos mayores de las iglesias orientales católicas.
Luego, el cardenal protodiácono Jean Louis Tauran, el purpurado francés que el miércoles 13 de marzo anunció al mundo "Habemus papam", le colocó el palio papal, la estola de lana de oveja con cruces rojas que se pone sobre los hombros, identifica y representa al Buen Pastor.
En tanto, el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, le entregó al Papa el Anillo del Pescador, de plata bañado en oro, y no de oro puro como es tradición, que confeccionó el orfebre pontificio Enrico Manfrini.
El Papa encabezó después la procesión mientras se cantaba la Laudes Regiae (El Rey es Cristo) y se invocaba a los santos, hasta llegar a la plaza, donde presidió la misa. Al llegar al altar en la plaza San Pedro para la celebración eucarística, concelebrada por 180 representantes eclesiásticos, el pontífice recordó la "feliz coincidencia" de iniciar su ministerio petrino en la fiesta litúrgica de San José, patrono de la Iglesia.

Tras la lectura de la Biblia en inglés y del evangelio en griego, Francisco pronunció la homilía en italiano, en la que renovó su compromiso de querer trabajar "especialmente" por "los más pobres", para "hacer brillar la estrella de la esperanza".
Al final de la misa, y una vez que se despojó de las vestiduras litúrgicas, Francisco se dirigió al altar central de la basílica para saludar a los jefes de las delegaciones oficiales de más de 130 países, que desfilaron ante él.
Bergoglio fue elegido Papa el 13 de marzo en la quinta votación del cónclave que se realizó en la Capilla Sixtina, a raíz de la renuncia al pontificado de Benedicto XVI por "falta de fuerzas". Se trata del primer Papa americano y jesuita de la historia de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que reúne a 1200 millones de fieles en todo el mundo.
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