Francisco, por la paz: llamó a las dos Coreas a buscar la reconciliación

Elisabetta Piqué
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15 de agosto de 2014  

SEÚL.– Sin masas de jóvenes por las calles aclamándolo ni clima efervescente típico de Jornada Mundial de la Juventud, Francisco llegó ayer a Corea del Sur, considerada una de las últimas víctimas de la Guerra Fría. Con esta gira, Jorge Bergoglio vuelve a intervenir en primera persona en uno de los conflictos políticos más complejos del planeta.

Seguramente consciente de que había aterrizado por primera vez en una metrópolis, Seúl, que queda a unos pocos kilómetros de la famosa Zona Desmilitarizada de Panmujon, que separa a las dos Coreas desde hace más de 60 años y es uno de los puntos más tensos del planeta, el Papa enseguida lanzó un desafío.

Francisco llamó a intentar abrir un proceso de acercamiento y reconciliación entre los dos países, que, en 1953, firmaron un armisticio y que técnicamente siguen en guerra. Si bien se trata de una misión difícil –el régimen de Kim le dio ayer la bienvenida con el lanzamiento de tres misiles–, Francisco llamó a no bajar los brazos, sobre todo en un mundo "cansado de las guerras".

En el discurso inaugural de su viaje de cinco días, el Papa fue sin vueltas al centro de la cuestión y se refirió de inmediato a la dramática división de la península. Luego de la sangrienta guerra, se instauró en el Norte un hermético régimen que amenaza al mundo con su arsenal nuclear y mantiene a su población en la hambruna. En el Sur, bajo la órbita de Occidente, se puso en marcha una democracia rica y pujante.

"La búsqueda de la paz por parte de Corea es una causa que nos preocupa porque afecta la estabilidad de la región y de todo el mundo, cansado de guerras", dijo el Papa.

La ceremonia de bienvenida fue en la Blue House, el palacio presidencial que toma su nombre del color de sus 150.000 tejas, y Francisco dio, por primera vez, un discurso oficial en inglés, no en italiano o castellano como lo hace habitualmente

Hablando por primera vez en inglés en un discurso oficial, Francisco antes recordó que su viaje –el primero que hace a Asia– tiene lugar en ocasión de la VI Jornada de la Juventud Asiática.

Justamente al hablar de la necesidad de poder transmitirles a los jóvenes el don de la paz, llamó a los responsables de defender el bien común de la familia humana a "derribar los muros de la desconfianza y del odio", a través de una cultura de reconciliación y solidaridad.

"La diplomacia, como arte de lo posible, está basada en la firme y constante convicción de que la paz se puede alcanzar mediante la escucha atenta y el diálogo, más que con recriminaciones recíprocas, críticas inútiles y demostraciones de fuerza."

Al destacar que "la paz no consiste simplemente en la ausencia de guerra", el Papa también subrayó la importancia de superar las injusticias del pasado a través del perdón, la tolerancia y la colaboración.

"Me gustaría que todos nosotros podamos dedicarnos en estos días a la construcción de la paz, a la oración por la paz y a reforzar nuestra determinación de conseguirla", afirmó, mientras la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, lo escuchaba. Park es la primera mujer que llega a la presidencia en Corea del Sur.

Al agradecer la visita de Francisco –la tercera de un papa a Corea del Sur, ya que Juan Pablo II estuvo aquí en 1984 y 1989– también la presidenta hizo un discurso de alto voltaje político, en el que no ocultó que ponía inmensas expectativas en la visita papal. "Creemos que el dolor de la división será curado gracias a su visita. Es el momento justo para abrir una nueva era –dijo Park–. Hay que ganarle a la amenaza nuclear; para una reunificaión debemos intervenir y hacer un gran trabajo."

La dramática división también estuvo presente durante el encuentro que el Papa tuvo por la tarde con los 35 obispos de Corea, donde viven poco más de 5 millones de católicos, que representan el 10% de una población que es en su mayoría budista. Peter Kang U-il, presidente de la Conferencia Episcopal coreana, lamentó no sólo el hecho de que desde los dos lados "siempre se está listo para la guerra en cualquier momento", sino también que la línea de demarcación militar, en el paralelo 38, "se está reforzando con armas cada vez más sofisticadas".

El presidente del episcopado se mostró escéptico ante una teórica reunificación luego de 66 años bajo sistemas políticos, económicos, sociales y culturales totalmente distintos.

El Papa, con lenguaje directo

  • "La búsqueda de la paz por parte de Corea es una causa que nos preocupa especialmente, porque afecta la estabilidad de la región y del mundo, cansado de guerras".
  • "La diplomacia, como arte de lo posible, se basa en la firme [...] convicción de que la paz se puede alcanzar mediante [...] el diálogo, más que con recriminaciones recíprocas, críticas inútiles y demostraciones de fuerza".
  • "Me gustaría que podamos dedicarnos a la construcción de la paz, a la oración por la paz y a reforzar nuestra determinación de conseguirla".

Del editor: cómo sigue. El poder diplomático del Papa vuelve a enfrentar una prueba luego de que su intervención por Medio Oriente fuera seguida por la guerra entre Hamas e Israel.

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