
Grave accidente nuclear en Japón
Temen que la radiactividad afecte a 310.000 habitantes de la zona cercana a la planta atómica; anoche controlaron la fuga.
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TOKIO.- Una gran conmoción provocó ayer en Japón el peor accidente nuclear en la historia del país, que se produjo cuando al menos 24 personas fueron expuestas a la radiación en una planta de tratamiento de uranio en Tokaimura, 140 kilómetros al nordeste de Tokio.
Dos de los trabajadores de la central se encontraban en estado crítico por los efectos de la radiación, en tanto las autoridades lanzaban un vasto operativo de seguridad ante el temor a "reacciones nucleares anormales", ya que el nivel de radiactividad que se registraba era 15.000 veces superior al normal. Sin embargo, anoche el gobierno informó que la reacción nuclear había sido detenida.
Unas 150 personas que vivían cerca de la planta fueron evacuadas, mientras que a los 310.000 habitantes de toda la zona se les ordenó, a través de altavoces y mensajes de radio y televisión, que no abandonaran sus hogares, que cerraran puertas y ventanas, y que se limpiaran rápidamente la lluvia que les pudiera haber caído.
Asimismo, las autoridades cerraron las escuelas y oficinas públicas y cancelaron el servicio de trenes y el tránsito de vehículos en la región, a la vez que pusieron en estado de alerta al ejército, que envió a la zona un primer contingente de 60 soldados equipados con sistemas de aspersión.
"El país nunca vivió una situación así", declaró el secretario general del gobierno, Hiromu Nonaka, tras una reunión de emergencia del gabinete, convocada por el primer ministro, Keizo Obuchi.
"Hemos decidido emplear todos los recursos públicos para enfrentar esta situación de emergencia", agregó, y precisó que se había creado una "célula de crisis" para hacer frente al accidente. Agregó que se pidió asistencia a los militares norteamericanos de las bases que Estados Unidos tiene en Japón.
Altos niveles de radiactividad
El pedido de ayuda a Estados Unidos, sumado al de una intervención del ejército en la zona del desastre y al dramatismo con el que se desarrolló la conferencia de prensa del gobierno, puso de relieve cómo el desastre tendía a agravarse a medida que pasaban las horas, pues las intervenciones realizadas no habían logrado detener los niveles de radiactividad.
En la planta, a la que aún no se podía acceder, se había comenzado a retirar agua fría del tanque radiactivo como una manera de contener la reacción nuclear en cadena que se inició cuando tres trabajadores de la central mezclaron demasiado uranio con ácido nítrico.
Según la versión de una de las primeras víctimas, el desastre se produjo a las 10.30 (hora local), cuando tres técnicos utilizaron en la mezcla 16 kilogramos de uranio enriquecido, una cantidad ocho veces superior a la normal. Los trabajadores usan normalmente hasta 2,3 kilogramos de uranio en cada procedimiento para evitar accidentes.
"De repente vimos un rayo azul y después estalló un incendio", dijo Yutaka Yokokawa, de 54 años, que tras la alarma fue trasladado en helicóptero junto con sus dos compañeros al Centro de Ciencias Radiológicas de Chiba, a 50 kilómetros de Tokio.
Sus compañeros, Hisashi Ouchi, de 35 años, y Masato Shinohara, de 39, estaban en estado de shock, presentaban quemaduras y sufrían diarrea y fiebre, además de tener un alto número de glóbulos blancos y la piel enrojecida, los síntomas típicos del síndrome de radiación.
Más afectados
Otros 32 trabajadores de la planta sufrían también los efectos de la radiación, señalaron equipos de rescate, en tanto que un total de 50 personas era examinado ante su posible contaminación.
Los bomberos que llegaron a la planta para apagar el incendio detectaron en los minutos posteriores al accidente una radiactividad 4000 veces superior a la normal. Sin embargo, el temor comenzó a crecer cuando, horas después, a la tarde, el nivel de radiactividad era 15.000 veces superior a lo normal.
"Hay grandes posibilidades de que se haya tratado de un accidente crítico", dijo Makoto Ujihara, vocero de la JCO, la compañía privada que opera la central. Esto significa que el uranio pudo llegar hasta el punto crítico en el que comienza el proceso de reacción de fisión nuclear, emitiendo energía continuamente. Por eso se comenzó a quitar el agua del tanque radiactivo y se ordenó la evacuación del complejo.
La JCO es una filial del grupo Sumitomo Metal Mining, que procesa el uranio para que pueda volver a ser utilizado en las centrales nucleares.
Parte de las instalaciones de la planta de Tokaimura estaba inmovilizada a raíz de un incendio que, el 11 de marzo de 1997, afectó la instalación de fluidos con débil actividad.
Ayer, el grupo ambientalista Greenpeace emitió un comunicado en el que destacó, acerca del accidente: "Confirma nuestros temores: toda la cultura de seguridad en Japón se encuentra en crisis".
Restan gravedad
Por su parte, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) indicó que la fuga radiactiva detectada en Tokaimura "no es un incidente tan grave".
"Creemos que éste no es un incidente que alcance más de 3 puntos en la escala de 7", resaltó el vocero de la AIEA, David Kyd, desde Viena.
Un incidente de nivel 3 implica "consecuencias a los seres humanos y el medio ambiente en las inmediaciones de la planta", comparado con uno de nivel 2, que sólo afecta a los que trabajan en la central.
A su vez, científicos nucleares norteamericanos intentaron restar gravedad al accidente en Tokaimura. "No creo que éste sea un problema a largo plazo", dijo David Lochbaum, ingeniero de seguridad nuclear de la Union of Concerned Scientists. "Esto parece ser un desastre local, no global", agregó.
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