
Haití: en medio de la tragedia, EE.UU. desestimó las críticas a su apoyo militar
Aseguró en un comunicado que el país caribeño ve como "esencial" su ayuda; varios países condenaron el envío de soldados; crece la violencia y se demora la distribución de alimentos
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PUERTO PRINCIPE.- En medio de la catástrofe y de la creciente ola de violencia por la falta de ayuda humanitaria tras el devastador terremoto, Estados Unidos intentó acallar las críticas de algunos países sobre su papel en Haití al asegurar, en un comunicado conjunto con el Ejecutivo haitiano, que el país caribeño ve como "esenciales" sus esfuerzos y ha solicitado su asistencia.
El comunicado, difundido por el departamento de Estado, se publica después de que algunos países, entre ellos Francia, expresaran su malestar por la actuación del gobierno del presidente Barack Obama en Haití tras el terremoto.
"El presidente (René) Préval (...) valora como esenciales los esfuerzos del gobierno y de los ciudadanos estadounidenses en Haití en apoyo de la recuperación inmediata, la estabilidad y la reconstrucción a largo plazo de Haití, y solicita a Estados Unidos que asista, como sea necesario, al gobierno y a los haitianos, a la ONU, los socios internacionales y las organizaciones que están sobre el terreno en aumentar la seguridad", indicó el comunicado conjunto. El documento subrayó, además, el "respeto mutuo a la soberanía" de cada país.
La nota fue difundida en respuesta a que varios países se quejan de la actuación norteamericana en Haití y la falta de coordinación en la distribución de la ayuda y la congestión en el aeropuerto, y consideran que los vuelos de Washington tienen prioridad sobre los de otros países.
El secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, lanzó que "no se trata de ocupar el país, sino de ayudarle a que recobre la vida", mientras que la jefa de la diplomacia estadounidense de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, afirmó que más que "ayuda militar" por parte de Europa, se necesita una mayor coordinación para que la ayuda pueda llegar a los afectados.
Violencia y saqueos. La tensión crece con el correr de las horas en Puerto Príncipe, donde la policía continúa reprimiendo los saqueos mientras los equipos de rescate se abren paso entre los escombros en busca de más sobrevivientes al devastador terremoto.
Sorteando los cadáveres todavía acumulados en las calles, miles de personas hambrientas deambulan por la devastada capital haitiana buscando una ayuda internacional que llega por cuentagotas y clamando por asistencia médica, seis días después del sismo que habría dejado hasta 200.000 muertos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que viajó ayer a Haití para constatar de primera mano lo que describió como "la crisis humanitaria más grave en décadas", lanzó un llamado urgente para que los aparatos que transportan material médico puedan llegar lo antes posible.
El sonido de balas es cada vez más frecuente, lo mismo que la presencia de hombres armados con machetes. En Cité Soleil, el barrio más pobre de Puerto Príncipe, los habitantes se sienten "completamente abandonados". "Los únicos camiones que pasan por aquí están llenos de muertos", dice una mujer.
En muchos rincones de Puerto Príncipe, los habitantes hambrientos sortean los cadáveres y saquean frenéticamente viviendas y comercios buscando alimentos. Es que el hambre y la desesperación de miles de haitianos, a casi una semana del devastador terremoto, ya hace temer una espiral de violencia en el país caribeño.
Los continuos saqueos y enfrentamientos armados dificultaban la labor de los trabajadores humanitarios en la distribución de ayuda en los puntos más críticos del país, donde miles de personas viven a la intemperie, sin alimentos ni agua, y en muchos casos hasta imposibilitados de recibir atención médica.
Además, la escasez de gasolina en Haití se hace cada vez más acuciante y constituye otro obstáculo para las operaciones de ayuda humanitaria en las zonas del desastre. Según la ONU, "el precio de la gasolina se ha incrementado hasta el equivalente de 10 dólares por galón (3,8 litros)".
Otro de los problemas a los que se enfrenta la asistencia humanitaria es que el puerto de la capital haitiana sigue inservible desde que el terremoto asoló la zona. Aunque el muelle sur está intacto, la ruta de acceso está destruida. En tanto, las tres grúas gigantes del puerto también quedaron inservibles, por lo que los buques que llegan son desviados hacia Cap-Haitien.
Por su parte, el aeropuerto de Puerto Príncipe sigue fuertemente congestionado por la avalancha de aviones con ayuda llegados de todo el mundo, y también está congestionado el camino que lleva de Santo Domingo a Puerto Príncipe.
Mientras tanto, las operaciones de rescate se aceleraban en Haití, donde 280 centros de asistencia se preparaban a dar respuesta a la desesperación de las víctimas, carentes de todo, seis días después del violento sismo. Estos centros podrán reicibir a un promedio de 500 personas cada uno y estarán instalados en las plazas públicas, en los patios de las escuelas y en las iglesias, tanto en Puerto Príncipe como en otras seis ciudades de sus alrededores.
Con el pasar de las horas, las proyecciones sobre un balance de muertos aumentaban por decenas de miles. El Comandante General estadounidense a cargo de la operación de asistencia en la nación caribeña, Ken Keen, advirtió que 200.000 muertos puede ser una cifra razonable como "punto de partida". "Claramente, es un desastre de proporciones épicas, hay mucho trabajo por delante", declaró.
El hedor nauseabundo de los cadáveres quemados se colaba en cada rincón de las barriadas pobres de Puerto Príncipe. "La vida es muy dura, no tenemos nada", explicaba Jean Osse, quien acampaba junto a su familia frente al Palacio Presidencial, en el corazón de Puerto Príncipe, convertido en un asentamiento improvisado de unas 50.000 personas.
Nuevos rescates. Aún milagros en la ciudad arrasada por la tragedia, donde decenas de miles de personas siguen deambulando por las calles. Un equipo de televisión australiana consiguió rescatar a una niña de 18 meses sepultada bajo los escombros y una muchacha haitiana, Marie-France, de 22 años, logró ser extraída de las ruinas de su casa cuando toda su familia ya la daba por muerte.
Tras extenuantes horas de excavaciones, un equipo de socorristas desenterró de madrugada a otros tres haitianos de entre las ruinas de un supermercado: una niña de 7 años, un hombre de 34 y una mujer de 50.
Horas después, un funcionario danés de Naciones Unidas, Jen Kristensen, fue encontrado indemne en el Hotel Christopher, sede de la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití (Minustah), pulverizado por el sismo. "Un milagro", afirmó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presente en el país.
Según la vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs, son ya más de 70 los rescates exitosos desde que comenzaron las operaciones de rescate. Unos 43 equipos internacionales trabajan en el terreno, sumando un total de 1739 socorristas y 161 perros adiestrados en la búsqueda.
La coordinación. Con el fin de organizar la distribución de ayuda y empezar a planificar la reconstrucción del país, el presidente haitiano René Preval viajaba hoy a Santo Domingo para participar en una primera reunión internacional destinada a preparar la conferencia de países donantes organizada el 25 de enero en Montreal.
También hoy, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene prevista una reunión especial dedicada a Haití, y el ex presidente estadounidense Bill Clinton, emisario especial de la ONU, tiene previsto desplazarse al país.




