
Hallan restos de yodo radiactivo en el agua de Tokio
Continúan los esfuerzos para evitar una crisis nuclear ; el gobierno japonés consignó que encontró altas dosis radiactivas en la leche y espinacas de las zonas cercanas a la central de Fukushima
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TOKIO.- TOKIO.- Japón aseguró que tuvo cierto éxito en su carrera por evitar un desastre nuclear mayor tras el terremoto y tsunami de la semana pasada, aunque fugas menores de radiación dan cuenta del peligro de la peor crisis nuclear del mundo desde Chernobyl hace 25 años.
Trescientos ingenieros han estado luchando dentro de una zona de riesgo para asegurar la planta Fukushima, que tiene seis reactores, desde que fue sacudida por el terremoto y maremoto que también causaron la muerte a 7653 personas y dejaron desaparecidas a otras 11.746 en el noreste del país.
La múltiple crisis sin precedentes costará a la tercera mayor economía mundial cerca de 200.000 millones de dólares, en lo que será el mayor intento de reconstrucción de Japón después de la Segunda Guerra Mundial.
Algo alentador para los asustados japoneses que trabajan en el complejo Fukushima fue saber que el reactor más crítico, el número 3 que contiene plutonio altamente tóxico, fue estabilizado luego de que cinco camiones de bomberos le lanzaran cientos de toneladas de agua por cerca de tres horas.
El trabajo también avanzó en llevar energía otra vez a las bombas de agua, usadas para enfriar el combustible nuclear sobrecalentado.
"Estamos haciendo progresos [pero] no deberíamos ser muy optimistas", dijo Hidehiko Nishiyama, vicedirector general de la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón.
Los técnicos japoneses conectaron un cable de energía a los reactores números 1 y 2, con la esperanza de restaurar el suministro eléctrico para probar el encendido de las bombas. También esperan alcanzar los números 3 y 4 después de eso.
Si es exitoso, podría ser un punto de inflexión en una crisis ya considerada tan grave como el accidente de Three Mile Island en Estados Unidos en 1979.
Si no, se deberán adoptar drásticas medidas como enterrar la planta con arena y concreto como ocurrió en Chernobyl.
Enfrentando las críticas por su manejo inicial de la situación, el presidente de la empresa operadora de la planta, Tepco emitió una disculpa pública por "causar tanta preocupación y molestia".
Incluso después de que recupere la energía, la empresa enfrenta la dura tarea de reactivar los sistemas de refrigeración, con partes del sistema probablemente dañados.
"Los trabajadores deben ir a través de la planta, comprender qué sobrevivió y qué no, lo que puede ser reparado rápidamente y lograr respaldar los sistemas refrigerantes y luego abordar los centros y las piscinas de combustible", dijo David Lochbaum, un experto nuclear de Estados Unidos.
Amenaza. Por el lado negativo, surgió evidencia de fugas de radiación de la planta, incluso en alimentos y agua.
Aunque el temor de la gente a la radiación es profundo, y la ansiedad se ha extendido hasta el otro lado del Océano Pacífico en Estados Unidos, funcionarios de Salud dicen que los niveles hasta ahora no son alarmantes.
La débil radiación encontrada supera el estándar de seguridad nacional en la leche de una granja distante cerca de 30 kilómetros de la planta y en la espinaca cultivada en la vecina prefectura de Ibaraki
También se hallaron pequeños niveles de yodo radioactivo en el agua potable de Tokio, una de las mayores ciudades del mundo y situada a unos 240 kilómetros al sur de la planta. Muchos turistas y expatriados ya se han ido y los residentes en general se quedan adentro de sus casas.
La muestra contenía 1,5 becquerals por kilogramo de yodo 131, bastante por debajo del límite tolerable para alimentos y bebidas de 300 becquerals por kilogramo, dijo el Gobierno.
Japón dijo que las trazas halladas hasta ahora no representan riesgos.
Las autoridades están evaluando paralizar las ventas de todos los productos alimenticios de la prefectura de Fukushima, dijo la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), que advirtió que el yodo radioactivo encontrado en los alimentos representa un riesgo de corto plazo para la salud humana.
Pero la catástrofe provocada por el terremoto y el tsunami ha generalizado la crisis humanitaria. Falta agua, alimentos y combustible en algunas regiones y las bajas temperaturas del invierno japonés no ayudan.
Y mientras tanto, la traumática cuenta de cuerpos y desaparecidos continúa.
Cerca de 257.000 hogares del norte aún no tienen electricidad y al menos un millón carecen de agua potable.





