
Historias de milagros y reencuentros en medio del espanto
Un chico sueco se reencontró con su padre
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PHUKET, Tailandia.- En medio de un panorama de destrucción apocalíptico, el reencuentro de varios niños con sus familiares trajo ayer una luz de optimismo y esperanza entre tanta oscuridad y muerte.
Hannes Bergstroem, un niño sueco de dos años que se hallaba perdido tras el maremoto del domingo último, se reunió ayer con su padre. Fue uno de los numerosos casos de pequeños afectados por el tsunami del domingo último.
Con la ayuda de una princesa tailandesa, el pequeño Hannes fue llevado hasta un hospital en un helicóptero, para recibir tratamiento médico. Además, su foto fue publicada en Internet luego del maremoto, para intentar dar con los familiares del niño extraviado. Un tío de Hannes, Jim, vio la foto en Internet y lo identificó anteayer. Inmediatamente puso en marcha un operativo para intentar hallar al padre de Hannes, Marko Karkkainen, que estaba en otro hospital en la isla de Phuket, al sur de Tailandia.
Hannes, que tenía en su rostro raspones y picaduras de mosquitos, parecía confundido, mientras su padre estaba muy emocionado.
Karkkainen dijo que los periodistas le habían informado que su hijo había sido rescatado por una princesa tailandesa. "Es la séptima vez que vengo a Tailandia, esta vez sólo confirmé lo que ya sabía sobre los tailandeses: que son muy generosos y se preocupan por los demás", afirmó.
A pesar de la alegría del reencuentro, el día estuvo lleno de tristeza y ansiedad, ya que la madre de Hannes, Suzanne Bergstroem, aún está entre los 5000 desaparecidos en Tailandia desde el último domingo.
Sobre la princesa tailandesa que habría rescatado a su hijo, Karkkainen afirmó: "Ella le salvó la vida, pero también mi alma, porque no habría podido sobrevivir si los hubiera perdido a los dos".
En otro caso conmovedor, una niña india de 13 años que fue arrastrada por las fuertes olas del maremoto sobrevivió durante 48 horas sujetándose a una puerta rota, flotando en el mar antes de llegar a tierra firme.
Meghna Rajshekhar, hija de un militar, vivía en la base de la fuerza aérea india en Car Nicobar, la isla más afectada del archipiélago de las islas Andaman y Nicobar. Tras ser arrastrada al mar, la niña dijo que se sujetó a una puerta (probablemente de su propia casa) y que gritó varias veces cuando vio helicópteros de rescate sobre las aguas revueltas en busca de sobrevivientes, el domingo, pero ninguno la vio.
Rajshekhar dijo que se concentró en mantenerse a flote y consiguió una botella de un gaseosa que flotaba en el agua, de la que bebió.
Las olas, ya calmadas, la llevaron hacia la costa tras dos días a la deriva. En la mañana de anteayer fue encontrada caminando en una playa de Car Nicobar, una isla completamente arrasada por las olas. A su llegada a tierra firme la niña dijo que se vio rodeada de serpientes.
El gobernador de Andaman, Ram Kapse, explicó que las olas que devolvieron a la menor a tierra se llevaron a la vez a sus padres. La niña ha sido enviada con sus familiares a la ciudad de Hyderabad, en el sur de la India.
En tanto, en Malasia, una beba de 20 días que dormía cuando el maremoto golpeó la isla de Penang se salvó gracias a un colchón flotante, según informó la prensa local.
Tulasi dormía en la trastienda del puesto donde su padre vendía comida en la playa de Batu Ferringhi cuando llegó la ola. "Nos sorprendió a todos, fui lanzado a varios metros, pero logré agarrarme a un poste", dijo el padre, A. Suppiah, de 55 años.
Su esposa, Annal Mary, de 40, pudo llegar a la habitación donde estaba la beba. "Gracias a Dios, el colchón flotaba sobre 1,5 metros de agua y mi beba lloraba", dijo.
Agencias AP, DPA y ANSA
Triunfos de la vida
El llanto de un padre al reencontrarse con su hijo de dos años, el beso lleno de ternura de la madre hacia su pequeña beba de 20 días son imágenes elocuentes de una verdad incontrastable: donde la desolación y la muerte parecen reinar, allí también se abre paso la luz y la esperanza. Porque las historias de Hannes Bergstroem y de Tulasi son, más que nada, las de dos triunfos de la vida.


