
Holanda: asesinan al líder de ultraderecha
Pim Fortuyn, el polémico político que ascendía rápidamente en las encuestas, fue baleado por motivos aún desconocidos La policía detuvo al atacante, pero no pudo especificar las causas del crimen El nerviosismo se expandió y hubo incidentes Suspenden la campaña
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LA HAYA.- A sólo nueve días de las elecciones, Holanda fue invadida ayer por el estupor y el nerviosismo político cuando Pim Fortuyn, el polémico líder de la ultraderecha que avanzaba en las encuestas, fue asesinado a disparos por un desconocido, que horas más tarde fue arrestado. El ataque conmocionó a un país tradicionalmente pacífico, paralizó la campaña electoral y desparramó una sombra de inquietud a Europa.
El crimen, que quedará en la historia del país como una de sus páginas más negras, ocurrió en Hilversum, a 20 kilómetros de Amsterdam, hacia el final de la tarde, en momentos en que Fortuyn, de 54 años, se retiraba de un estudio de radio donde había sido entrevistado.
El controvertido líder de la ultraderecha caminaba hacia su auto cuando un desconocido se le acercó y abrió fuego. Entre seis o siete disparos impactaron en su cabeza, cuello y tórax. Mientras Fortuyn era socorrido sin éxito en el lugar, su chófer y otras dos personas corrieron tras el atacante, pero no lo pudieron alcanzar.
En sólo minutos la noticia se difundió por Holanda y comenzó a rebotar de capital en capital en una Europa que no cesa de analizar el fenómeno del ascenso de la ultraderecha continental de la mano del Frente Nacional francés, de Jean-Marie Le Pen.
Dos horas después, en estado de shock, el saliente premier holandés, el laborista Wim Kok, confirmaba que efectivamente Fortuyn había sido asesinado y llamó a su país a mantener la calma a la que está acostumbrado.
“Pim Fortuyn ya no está. No tengo palabras, estos hechos son trágicos no sólo para la familia, sino para todos nosotros, para el Estado de Derecho democrático, que ha sufrido un golpe durísimo -anunció Kok-. Las diferencias no se resuelven con balas sino con palabras.”
El asesinato se produce a nueve días de unas elecciones en las que, según los últimos sondeos, la Lista Pim Fortuyn -formada en febrero pasado- podría obtener más de 25 escaños (entre 150) en la Cámara baja, lo que habría colocado a la extrema derecha como tercera fuerza del país, siguiendo el giro conservador de Italia, Portugal, Dinamarca, Noruega e incluso Francia.
La policía detuvo al supuesto asesino una hora más tarde y, al cierre de esta edición, continuaba interrogándolo. Fuentes policiales indicaron que aún desconocían el motivo del ataque y no revelaron detalles sobre la identidad de la persona detenida, pero afirmaron que se trata de un hombre blanco, de 33 años y holandés.
“La investigación ya está en marcha”, fue la lacónica declaración del vocero de la policía de Hilversum, que también confirmó que estaba interrogando a otras cuatro personas en vinculación con el crimen.
Fortuyn había recibido repetidas amenazas de muerte en las últimas semanas. Sus voceros aseguraron que el líder de la ultraderecha planeaba dormir anoche en un hotel y no en su casa de Rotterdam por las amenazas, que no pudieron determinar de dónde provenían. Incluso, había contactado a la policía para recibir más seguridad.
Estupor, inquietud y nervios
Poco después de conocerse su muerte, simpatizantes del dirigente asesinado se congregaron en las inmediaciones de las dependencias del gobierno en La Haya para protestar contra los partidos que integran la coalición gubernamental. Esgrimieron consignas como “Kok, ¿estás ahora contento?”, dirigidas al primer ministro saliente.
Los más radicales incendiaron por lo menos dos vehículos en el estacionamiento subterráneo de la sede del Parlamento en La Haya y atacaron a la policía con piedras, incidentes que han provocado una gran confusión en el centro de la ciudad.
En el ayuntamiento de la ciudad de Rotterdam, donde residía Fortuyn y donde había comenzado su carrera política meteórica, un grupo de seguidores colgó una pancarta con la frase “asesinado por la campaña difamatoria de los políticos tradicionales”.
En las últimas semanas, los partidos tradicionales llamaron a los holandeses a boicotear en las urnas a Fortuyn. En sólo cuestión de meses, el líder de la ultraderecha llamó a sellar las fronteras de Holanda, describió el slam como “retrógrado” e hizo de la lucha contra la inmigración y la criminalidad su caballito de batalla, sacudiendo violentamente la política holandesa y acaparando más de un tercio de los votos en el consejo municipal de Rotterdam, en marzo.
Conmocionados, todos los partidos suspendieron ayer sus campañas electorales y el gabinete de Kok analizaba anoche cancelar los comicios.
“Es duro aceptar que esto suceda aquí. Holanda perdió su inocencia”, declaró el presidente del Partido Laborista (PVDA, en el poder) Ad Melkert.
El asesinato, uno de los peores incidentes de violencia contra un líder político europeo desde el crimen del premier sueco Olof Palme, en 1986, provocó una fuerte condena en todo el continente. El canciller belga Louis Michel se refirió al ascenso de Le Pen y aseguró que “la atmósfera (en Europa) ya era muy delicada, al sumarle esto, se hace muy peligrosa”.
El premier ingles, Tony Blair, advirtió sobre la violencia contra políticos y dijo que el lugar para expresar el disenso son las “urnas”.

