Honduras: primera renuncia en el gobierno de Micheletti
El ministro de gobernación, Enrique Ortez anunció su alejamiento del gobierno de facto, que redujo hoy casi un 10% el presupuesto para el corriente año; Europa congeló todos las ayudas presupuestarias por la crisis institucional
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TEGUCIGALPA (AFP).- Mientras el presidente de Honduras, derrocado por un golpe de Estado, Manuel Zelaya viaja a Estados Unidos luego de su visita a varios países de Centroamérica para recabar apoyos, el gobierno de Micheletti adoptó la víspera las primeras medidas de tipo económico en su primer consejo de ministros, destinadas a capear la crisis en que se encuentra el país, a la vez que se conoce su primera baja en el gobierno de facto.
El presupuesto para el 2009, que el gobierno de Zelaya debió haber presentado hace 10 meses, será de 112.938 millones de lempiras (5600 millones de dólares), lo que supone una reducción de 8,2% con respecto a 2008, así como "una disminución del gasto corriente del 10% del gobierno central y un 20% de las instituciones descentralizadas", según anunció la nueva titular de Finanzas Gabriela Núñez.
"Se reducirán los gastos en compra de vehículos, viáticos, compra de combustible, publicidad y todo gasto innecesario", señaló la ministra quien aseguró que las entidades financieras internacionales no han suspendido los fondos externos ni los países la cooperación con Honduras.
Mientras trata de dar señales de normalidad a el país, que amaneció hoy sin toque de queda por segundo día consecutivo, Micheletti ha tenido que hacer frente a la primera baja de su gobierno con la dimisión de Enrique Ortez de la cartera de Gobernación después que había hecho otro tanto de la cancillería.
Ortez, que había dicho del presidente estadounidense Barack Obama que es un "negrito que no sabe dónde está Tegucigalpa", ha tomado la decisión de retirarse para "no causar daño al gobierno de nuestro amigo Roberto Micheletti", según declaró en su carta de renuncia.
"Se reducirán los gastos en compra de vehículos, viáticos, compra de combustible, publicidad y todo gasto innecesario", señaló el gobierno en un comunicado, y aseguró que las entidades financieras internacionales no han suspendido los fondos externos ni los países la cooperación con Honduras.
Istar a la insurrección. Por su parte, consciente de que el tiempo apremia después de más de dos semanas en el exilio, y que su rival, Roberto Micheletti, ya está instalado en el poder, con el gobierno prácticamente formado, Zelaya instó a los hondureños a la "insurrección".
"La insurrección es un derecho legítimo (...) frente a un gobierno usurpador y de militares golpistas", afirmó ayer Zelaya en rueda de prensa en Guatemala, adonde llegó ayer procedente de Nicaragua.
El presidente depuesto tiene ahora depositadas sus esperanzas en volver a Tegucigalpa para retomar la negociación que se reanuda este sábado en Costa Rica con la mediación del presidente Oscar Arias.
Ambas delegaciones -la suya y la de Micheletti- regresarán a San José una semana después de haberse ido sin ponerse de acuerdo sobre un tema clave: la restitución de Zelaya en el poder para concluir el actual que termina el 27 de enero, como lo exige la comunidad internacional que le ha dado su apoyo tras el golpe de estado del 28 de junio.
Pero nada parece indicar que Micheletti, designado presidente por el Congreso Nacional tras el golpe, vaya a retirarse. "El gobierno tiene el control completo del territorio", avisó la víspera el canciller Carlos López, uno de los cuatro negociadores de la delegación de Micheletti, quien recomendó a Zelaya y a su delegación que se "carguen de paciencia" en la negociación, la misma que ha pedido el propio Arias.

