
Horror en Irlanda por la revelación sobre una fosa común
Descubren 796 bebes enterrados cerca de un convento para madres solteras
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DUBLÍN.- La historia negra de la Iglesia Católica de Irlanda sumó ayer otro capítulo nefasto, tras el hallazgo de evidencia que indica que 796 cuerpos de niños fueron enterrados en una fosa común cercana a un convento de monjas que albergaba a madres solteras en Tuam, en el condado de Galway (Oeste).
"Alguien me había mencionado la existencia de un cementerio para recién nacidos, pero lo que he descubierto es mucho más que eso", declaró la historiadora Catherine Corless, que hizo el hallazgo.
Al investigar los certificados de defunción de un antiguo convento de Tuam, hoy convertido en urbanización, y contrastarlos con los del cementerio local, la historiadora determinó que una fosa séptica sin marcar, al lado del centro religioso, contiene los restos de esos 796 niños, en su mayoría menores de un año.
Los niños murieron entre 1925 y 1961, período durante el cual funcionó el convento Santa María, dirigido por las Hermanas de Bon Secours, y se cree que fueron enterrados secretamente por sus monjas.
Según Corless, este hallazgo sería sólo la punta del iceberg, ya que el gobierno irlandés guarda en secreto los certificados de defunción de hasta 4000 bebes que fueron enterrados en otras fosas sin identificar durante décadas.
De acuerdo con los preceptos católicos de la época, los hijos de mujeres solteras no eran bautizados y si morían en el hogar tampoco recibían un entierro cristiano, por lo que terminaban en fosas comunes. Su investigación concluyó que la ex cámara séptica del asilo de pobres de Tuam fue convertida específicamente en fosa común para los cuerpos de los niños muertos en el orfanato.
Los restos habían sido hallados en ese lugar en 1975, pero hasta ahora se creía que correspondían a personas fallecidas en el siglo XVIII, durante la gran hambruna de Irlanda (1740-1741). Gracias a los certificados de defunción que consiguió Corless, se relacionaron ambos hechos, lo que hace pensar que las religiosas se deshicieron de los cadáveres sin darles un entierro digno.
Los registros a los que tuvo acceso Corless también indican que los niños murieron principalmente por causas como tuberculosis, infecciones, defectos de nacimiento y partos prematuros.
Una inspección gubernamental de 1944 ya había constatado la existencia de malnutrición en algunos de los 271 niños que entonces vivían junto a 61 madres solteras en el convento, que anteriormente había sido una casa de trabajo para indigentes adultos y que hace décadas se demolió para construir viviendas.
Ante el estupor general que provocó la noticia, el secretario de Estado de Educación y diputado por Galway, Ciaran Cannon, pidió ayer al gobierno de coalición entre conservadores y laboristas que "investigue urgentemente el caso".
Por su parte, el ministro de la Infancia, Charlie Flanagan, informó que se estaba considerando la mejor manera de abordar los "terribles detalles" sobre los entierros de niños en las instituciones católicas que alojaban a mujeres solteras embarazadas.
"Muchas de las revelaciones son profundamente perturbadoras y un horroroso recordatorio del oscuro pasado en Irlanda, cuando nuestros niños no eran cuidados como deberían haber sido", dijo Flanagan en un comunicado.
También el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, que durante años ha sido uno de los críticos más duros de la actuación de la Iglesia en los casos de abusos de menores, se pronunció sobre el nuevo caso.
"Si no se establece una investigación pública o estatal sobre las cuestiones de gran preocupación que rodean este asunto, será importante que se desarrolle un proyecto de historia social que ofrezca una imagen precisa del papel desempeñado por esas casas de acogida en nuestra historia", señaló ayer Martin.
El arzobispo se mostró, asimismo, partidario de que, "si hay pruebas", se "excave" la fosa y se "erijan monumentos" en ese lugar que lleven, "cuando sea posible, los nombres de aquellos que murieron".
Tras el hallazgo, el arzobispo de Tuam, Michael Neary, en tanto, dijo que se reunirá con las autoridades de la orden religiosa que estaba a cargo del convento para organizar una recaudación de fondos con el fin de instalar una placa que liste los 796 nombres de los niños muertos y oficiar un servicio religioso en el lugar.
La Iglesia Católica dirigió muchos servicios sociales en Irlanda en el siglo XX, incluidos hogares donde miles de mujeres solteras embarazadas, entre ellas víctimas de violación, eran enviadas para dar a luz. Los hogares eran dirigidos por monjas pero recibían financiamiento estatal.
Agencias AFP, EFE, Reuters y ANSA





