
Impunidad para una matanza de niños
Un jurado absolvió a un ex policía que confesó su participación en la masacre de la Candelaria
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RIO DE JANEIRO, 19 (ANSA).- Un ex policía militar fue absuelto hoy, en el proceso por la matanza de ocho niños en Río de Janeiro, por un jurado que revirtió la condena de una instancia anterior, lo que causó una ola de indignación y replanteó el tema de la impunidad de la violencia policial contra menores pobres.
La absolución fue resuelta en beneficio del ex policía militar Nelson Oliveira dos Santos Cunha, en principio condenado a 261 años de cárcel.
Dos Santos Cunha había confesado su participación en el escuadrón de la muerte que masacró a ocho niños en la madrugada del 23 de julio de 1993, en lo que se conoció como matanza de la Candelaria. Pero al ser condenado a una pena mayor a 20 años, y según especifica la legislación brasileña, tuvo derecho a un nuevo proceso. La decisión de hoy fue adoptada por un jurado popular, por 5 votos contra 2.
Aunque ya condenado a 18 años por tentativa de homicidio de uno de los sobrevivientes de la matanza, Dos Santos Cunha podrá quedar en libertad condicional dentro de dos años.
Sólo otro policía permanece encarcelado por los crímenes. El año último, Marcus Vinicius Emmanuel fue condenado a 309 años de cárcel, reducidos a 89 años en un nuevo proceso. Con buen comportamiento podría quedar en libertad dentro de cinco años. Otro policía aguarda ser enjuiciado.
Cerca de 50 niños abandonados en las calles dormían el 23 de julio de 1993 debajo de las arcadas de un edificio frente a la iglesia de la Candelaria, en el centro de Río. Fueron atacados a tiros por un grupo de policías militares, que asesinaron a ocho menores y dejaron a varios heridos.
Víctimas por partida doble
La asistente de la fiscalía, Cristiane Leonardo, también coordinadora del Centro del Derecho de los Niños y Adolescentes y que da asistencia a los sobrevivientes de la masacre, dijo que es "inadmisible que un criminal se sienta coaccionado por sus colegas en un crimen".
El jurado aceptó la tesis de la defensa, según la cual Da Cunha no pretendía participar de los asesinatos y sólo integró el grupo bajo "coerción" de su compañero Mauricio da Conceio, que fue muerto en 1994.
"Lo que podemos decir es que esos menores son víctimas por partida doble: víctimas de los grupos de exterminio y víctimas de la sociedad", añadió Cristiane Leonardo.
Anunció que enviará un informe sobre "este caso vergonzoso" a la organización humanitaria Amnesty International, en Londres, para un "juzgamiento imparcial por el mundo entero".
La promotora Gloria Persinoto dijo que apelará el fallo, porque "la prueba en los autos, en especial la confesión del reo, significa completamente el reconocimiento de la culpa".
"Sentencia incomprensible"
La pintora Yvonne Nezerra de Mello, de 50 años, que desde muchos meses antes de la tragedia realizaba en la plaza de la Candelaria un trabajo de rehabilitación con un grupo de 50 niños, se sintió "avergonzada y humillada como ser humano" con la "absurda e incomprensible sentencia absolutoria".
De Mello presentó en 1996 en un salón céntrico una polémica exposición plástica elaborada con camisetas pintadas con tinta roja, balas verdaderas halladas en las favelas, tierra de una favela con huellas de botines policiales, velas al lado de cuerpos y una pared de bolsas que simulaban contener cocaína.
"Esta violencia es de todos los días. Estoy cansada de ver a los menores morir asesinados los 365 días del año por la policía corrupta y por los propios traficantes: fueron 7000 los niños asesinados en los últimos diez años, sin contar los 2000 a 3000 que desaparecieron".
En una consulta de la revista Istoé poco después de la matanza de la Candelaria, la población indicó como principales causas del abandono y de la delincuencia juvenil la incompetencia del gobierno (el 28 por ciento), la crisis económica (el 17), la violencia policial (el 15), la indiferencia de la sociedad (el 10) y la impunidad (el 8 por ciento).
Un estudio difundido en 1996 por el Instituto Social de Estudios de la Religión mostró que Río de Janeiro perdió en un año cerca de 1200 menores, víctimas de muerte violenta. De ese total, más de la mitad fue víctima de asesinatos.
Rubem César Fernandes, de ese instituto, dijo que "es preciso dejar en claro que la matanza de la Candelaria fue un drama de la calle, pero los asesinatos contra menores, en Río de Janeiro, son endémicos, y gran parte ocurre dentro de casa".
Cultura del exterminio
Un documento reciente del Centro de Articulación de Poblaciones Marginadas confirmó que más de mil menores mueren en la ciudad por medios violentos por año, en su mayoría del sexo masculino, de 15 a 17 años.
El documento alertó sobre la "cultura del exterminio", y denunció que "para gran parte de la población, el exterminio es una forma legítima de hacer justicia contra personas consideradas sospechosas por ser jóvenes, negras y pobres".
"Entienden -agregó- que favelado (villero) es sinónimo de criminal, salvo prueba en contrario.
"Para la actuación de los grupos de exterminio, muchos de éstos pagados por comerciantes contra ladrones de poca monta, contribuye el clima de impunidad en torno de las matanzas", remató el documento, titulado "Violencia y racismo".
"Esta decisión avergüenza a nuestra sociedad", aseveró el fiscal José Muinos Pinheiro, que añadió que los fiscales podrían pedir un tercer proceso, algo que está permitido en Brasil.






