
Incertidumbre y tensión en Venezuela
Los analistas advierten que será la votación más reñida desde que Chávez asumió el poder, en 1999
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CARACAS.- El enorme cartel que recibe a los visitantes en el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas, es elocuente. "Construyendo el socialismo bolivariano", dice, en grandes letras plateadas, la bienvenida a la tierra de Hugo Chávez.
Ya afuera, una sucesión interminable de "Sí, con Chávez" en carteles y remeras coloradas intenta atraer el voto de los miles de venezolanos que, por primera vez en nueve años, podrían decirle que no en las urnas este domingo y herir así de muerte a su promocionada revolución socialista.
Ese día, Venezuela decidirá si apoya el proyecto de reforma constitucional que ampliaría enormemente el poder del mandatario y terminaría de instalar el modelo socialista en el país.
Cuando faltan sólo seis días para el referéndum que definirá la suerte del proyecto chavista, y que podría tener efectos en los países de la región a los que Chávez pretende exportar su revolución, la campaña entró ayer en la recta final, en medio de un clima de fuerte tensión. Y, por primera vez, de gran incertidumbre. Es que, como nunca antes desde que llegó al poder, en 1999, las encuestas coinciden en que Chávez podría sufrir una derrota. El mismo mandatario volvió a reconocer ayer que podría perder y admitió que esa situación frenaría su proyecto revolucionario. "La revolución entraría en una fase de desaceleración que podría llevarla a velocidad cero", dijo durante un acto en el estado de Zulia.
Con su reforma, Chávez, que ya controla el Congreso, la Corte Suprema y las empresas nacionalizadas de telecomunicaciones, energía y electricidad, aspira a instalar en Venezuela la reelección presidencial ilimitada. La reforma, además, le permitiría manejar discrecionalmente las reservas internacionales y la política monetaria, crear nuevas regiones administrativas y nombrar a sus autoridades. El plan también incluye artículos tentadores para los votantes, como la reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas.
El controvertido proyecto desató una verdadera guerra dialéctica entre el gobierno y la oposición, en un ambiente cada vez más polarizado y enrarecido por las denuncias de intimidaciones y amenazas, las advertencias de ambos bandos sobre planes de golpes de Estado, los ataques armados contra estudiantes opositores y una retórica confrontativa de la que no escapa ni la Iglesia Católica.
La tensión aumentó en las últimas dos semanas, cuando creció vertiginosamente el respaldo al no, impulsado por las protestas de los estudiantes y la "deserción" de reconocidos chavistas como el ex ministro de Defensa Raúl Baduel, amigo personal de Chávez, que calificó la reforma de "golpe de Estado". Según dijo a LA NACION el analista político Aníbal Romero, de la Universidad Metropolitana de Caracas, también influyeron "los disparates internacionales de Chávez, que empezaron en Chile, siguieron en la OPEP y terminaron en Francia".
Ultimos sondeos
Las encuestas pronostican una victoria ajustada de la oposición o un triunfo de Chávez, también estrecho. El último sondeo es de la firma Datanálisis, que indicó que el 49 por ciento votará por el no, frente a un 39 por ciento que apoyará la reforma. En todos los procesos electorales anteriores, esta consultora había pronosticado un triunfo del oficialismo. No obstante, el director de la encuestadora, Luis Vicente León, aclaró que hay que tener cautela.
"Es muy difícil hacer una proyección. En dos semanas hubo cambios dramáticos y nadie puede garantizar que no haya nuevos cambios", dijo León, en diálogo con LA NACION.
El experto agregó que el nivel de abstención podría dar vuelta las cosas el domingo, en referencia a los miles de opositores que, como en el pasado, no irán a votar, como forma de protesta, o porque consideran que todo el proceso es ilegal, lo que podría darle una nueva victoria a Chávez.
Ese escepticismo se oye en la calle. "Estoy segura de que va a ganar el sí, independientemente de si voy a votar o no. Todo va a quedar igualito", dijo resignada Rosa Pérez, un ama de casa de 28 años que ayer paseaba por el Boulevard de Sabana Grande y que está segura de que el gobierno promoverá el fraude si ve que está perdiendo.
Un triunfo de Chávez, según la oposición, terminará de convertir al país en una "dictadura".
"Si gana el sí, con una victoria inobjetable, Chávez va a profundizar el autoritarismo, el militarismo y los procesos que apuntan al control de la sociedad", dijo a LA NACION el ex guerrillero comunista y actual líder opositor Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual .
Asimismo, los observadores coinciden en el enorme revés que representaría para Chávez un triunfo del no. "Sería una derrota muy dramática de reconocer. La reforma es el corazón de su revolución. Rompería la imagen de invencible de Chávez", dijo León. "Un demócrata puede perder y seguir. Pero este tipo de líder carismático, soberbio, vive de la victoria", agregó Romero. Petkoff advirtió, sin embargo, que "Chávez no va a cesar en su empeño de imponer su modelo", aun después de un eventual fracaso en las urnas.
La feroz pelea entre gobierno y oposición se siente en las calles, en medio de la propaganda oficialista, las ruidosas caravanas de los partidos y los carteles de "Así No" o "Bolívar no era comunista".
"La reforma no le da más poder a Chávez; le da más poder al pueblo", dijo Eusebio Guatache, de 50 años, gerente de una empresa. "El poder se lo da el pueblo. Si no cumple, se lo quitaremos", coincidió Elvis González, de 43, empleado de un servicio de mensajería.
A diferencia de ellos, Robert Lunar, un taxista de 29 años, rechazará la reforma, aunque votó por Chávez en el pasado: "A una persona no se le puede dar tanto poder. Hasta Simón Bolívar lo dijo". Tampoco descarta un posible fraude. "Si gana Chávez, es con trampa. Acá nadie quiere la reforma", afirmó.
En una semana que se prevé caliente, el chavismo y la oposición sacarán todas sus armas para convencer a los indecisos, en la que será la batalla electoral más ajustada de los últimos años, y una de las más observadas por la comunidad internacional.





