
India: la coalición oficialista obtuvo una clara victoria
Consiguió 258 escaños y quedó cerca de la mayoría propia; habrá un Ejecutivo fuerte
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NUEVA DELHI.- En un triunfo que acelerará las reformas en la democracia más poblada del mundo, la alianza liderada por el gobernante Partido del Congreso de la India obtuvo ayer, contra todos los pronósticos, una holgada victoria en las elecciones parlamentarias del país, al adjudicarse 258 escaños de los 272 necesarios para obtener mayoría propia.
"Tenemos los números ahora para formar un gobierno estable", dijo un legislador oficialista, Prithviraj Chavan, al referirse a los resultados.
Con esta victoria, el partido de la dinastía Nehru-Gandhi, de centroizquierda, podrá elegir mejor a sus aliados en virtud de que, contra lo previsto, los comunistas, que trabaron los cambios económicos en los últimos cinco años, no resultarán imprescindibles para formar gobierno.
Un porcentaje menor de votos del partido oficialista hubiera llevado a dificultosas negociaciones y a un Ejecutivo potencialmente débil y poco efectivo, un panorama que preocupaba a analistas políticos locales y a inversores extranjeros.
India cuenta con capacidad nuclear y también es considerada una de las principales potencias emergentes.
Se estima que el actual premier indio, Manmohan Singh, tendrá el poder suficiente para hacer frente a los grandes desafíos del país: una gran caída del crecimiento económico y la pobreza e inestabilidad en la región, incluyendo Paquistán, donde las autoridades están llevando adelante una ofensiva para eliminar a los rebeldes talibanes (ver aparte).
Por su parte, la coalición liderada por el principal partido opositor, el conservador Bharatiya Janata, que reconoció inmediamente la derrota, lograba 160 escaños y la tercera alianza, liderada por los comunistas, conseguía 63 bancas.
"El pueblo de la India ha hablado y lo ha hecho con gran claridad", declaró ayer Singh, acompañado por Sonia Gandhi, la líder del partido de gobierno, que agradeció a su vez el voto de "confianza" del electorado.
Singh prometió formar un gobierno "fuerte y estable" en estos momentos en que el mundo, dijo, atraviesa por "serias dificultades". Según se estima, la coalición liderada por su partido, la Alianza Progresista Unida (UPA), podrá alcanzar la mayoría absoluta con el apoyo de independientes y grupos regionales.
El premier, artífice de la liberalización de la economía india en la década del 90, logró completar sus cinco años de mandato al frente de un gobierno minoritario, pero lo hizo demorando políticas que le habrían restado el apoyo de los comunistas.
El bloque de izquierda le retiró finalmente el apoyo a mediados de 2008, cuando Singh se mantuvo firme en un pacto nuclear alcanzado con Estados Unidos que, según insistió, es vital para que la India disponga de la energía imprescindible para mantener su crecimiento económico.
La estrella de la campaña fue Rahul Gandhi, el hijo de 38 años de Sonia y nieto de los ex premieres Indira y Rajiv, cuya imagen juvenil y dinámica fue vital para convencer a 48 millones de jóvenes que votaban por primera vez de que apoyaran al oficialismo.
Aunque fue un buen complemento para Singh, un economista de 76 años educado en Gran Bretaña, Rahul deberá esperar para convertirse en premier: todo indica que su madre apoyará a Singh para el cargo.
El Ejecutivo del actual premier apuntaló el "milagro" económico indio (8,5% de crecimiento medio), pero en el último año se ha visto afectado por la crisis económica y el auge del terrorismo: se prevé que la expansión llegará sólo al 6% este año y la relación con Paquistán es por demás ríspida después de que terroristas de ese país mataran a 166 personas en Bombay, en noviembre pasado.
Por la gran extensión geográfica de la India, las elecciones duraron tres semanas.





