Inminente asalto a otra favela en Río
Los militares rodearon el complejo Alemão, donde se refugian miles de traficantes de drogas y de armas; crece el temor en la ciudad
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RIO DE JANEIRO.– Apoyada en la mayor movilización de fuerzas de seguridad contra el crimen en la historia de esta ciudad, la policía de Río de Janeiro se preparaba ayer para lanzar un asalto final a la enorme favela donde está refugiada la banda de narcotraficantes acusada de estar detrás de la ola de terror y violencia que desde el domingo pasado ha dejado al menos 35 muertos.
Unos 800 soldados y diez vehículos blindados del ejército, tres helicópteros de la fuerza aérea y 300 agentes federales se sumaron a los efectivos de la marina y de la policía carioca que anteayer, en un espectacular operativo bélico, habían repelido a los narcos del Comando Vermelho (CV) de la favela Vila Cruzeiro, en la empobrecida zona norte. En masa, los criminales lograron escapar a través de los morros al vecino complejo Alemão, donde ayer fueron completamente cercados.
A medida que pasaban las horas y el cordón de seguridad establecido en su entorno se estrechaba, la tensión iba en aumento y en cualquier momento se esperaba un sangriento desenlace en esta metrópolis que será escenario del Mundial de Fútbol de 2014 y sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
“Vamos a invadir el Alemão en el momento oportuno. Dependemos de la información de los servicios de inteligencia”, aclaró Roberto Sa, subsecretario de Seguridad del estado de Río de Janeiro.
Desde el domingo, en una inusual alianza entre CV y la banda rival de Amigos dos Amigos (ADA), los narcotraficantes realizan una feroz campaña de violencia con atentados incendiarios a puestos policiales, colectivos y autos, bloqueos de calles y robos a automovilistas. La policía militar elevó ayer a 35 el balance oficial de muertes desde el domingo, pero algunos medios informaban 46.
El gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, atribuye los ataques a una reacción desesperada de los narcos a los exitosos –y populares– esfuerzos públicos de retomar el control de 14 favelas de la ciudad a través de las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP).
“Estamos dando vuelta una página muy importante en la historia de Río. Más que nunca, la población está percibiendo que la conquista de la ley y el orden son derechos básicos”, señaló ayer Cabral. “El retorno de la paz no tiene magia. Es 90% transpiración y 10% inspiración”, agregó, para justificar el inmenso operativo.
Anteanoche, sin embargo, la oleada de atentados narcos continuó y hubo nueve vehículos más incendiados con bombas molotov. Además, los ataques se extendieron a la turística zona sur, en Ipanema y en la avenida Presidente Vargas, una de las principales del centro de la ciudad.
Infierno
“Lo que está pasando es un infierno. No podemos quedar dominados por una minoría violenta. Las fuerzas de seguridad tienen que controlar la situación cuanto antes”, se quejó Ricardo do Vale Cinzas, cuyo auto fue blanco de un ataque incendiario.
Atemorizados, los cariocas tardaron en salir de sus casas para ir a trabajar por la mañana y volvieron más temprano. En vez de utilizar colectivos, muchos prefirieron otros medios de transporte, como los taxis y el subte, que estuvo abarrotado.
En la pujante área de Barra de Tijuca, en tanto, helicópteros privados no paraban de trasladar a ejecutivos desde sus lujosos condominios hasta el centro. En la zona norte, más escuelas, guarderías y comercios decidieron no abrir ayer. Y hasta las tradicionales escolas de samba suspendieron este fin de semana sus ensayos.
El secretario de Seguridad estatal, José Mariano Beltrame, pidió paciencia y apoyo. “Hasta hace poco, Río tenía acciones puntuales, sin proyecto de seguridad pública. Ahora lo tiene. La angustia del carioca es mi angustia, pero tenemos un horizonte y no podemos dar marcha atrás”, afirmó, luego de recibir el refuerzo de hombres del ejército.
Se supone que los soldados sólo serán utilizados para tareas de logística y apoyo a la policía civil y militar del estado y su tropa de elite, el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE). Para garantizar que sepan moverse en territorio urbano y evitar un baño de sangre, la mayoría de ellos tiene experiencia en la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití.
El ministro de Defensa, Nelson Jobim, aclaró que sólo responderán el fuego en defensa propia si son atacados por los narcos. Ayer por la tarde tuvieron su primera prueba.
Desafiante, un grupo de narcos escondidos en el complejo Alemão se asomaron a una de las calles de acceso al conjunto de favelas y, encapuchados y con ametralladoras, comenzaron a disparar al cerco de policías que custodiaban las entradas.
En el intenso tiroteo, tres efectivos y seis civiles resultaron heridos, uno de ellos un fotógrafo. Los soldados se guarecieron, pero no dispararon. La gran pregunta es si lograrán contenerse cuando finalmente se lance el asalto final y los choques sean mayores.
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