Inquietud en Irlanda por el "barco del aborto"
El gobierno de Holanda advirtió que no tiene licencia
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LONDRES.- Una confusa situación se desató ayer en Dublín ante la llegada de un barco holandés cuya única misión es ofrecer, en aguas internacionales, algo estrictamente prohibido en Irlanda: la práctica del aborto.
El Aurora, apodado el "barco de la muerte" por sus críticos y "mar de cambio" por sus simpatizantes, zarpó hace tres días desde Rotterdam con la intención de anclar en la capital irlandesa. Sin embargo, un frente de tormenta lo obligó a demorar su llegada al puerto, que finalmente se concretó anoche. Y la tempestad no es sólo de origen meteorológico.
El Parlamento holandés advirtió ayer a sus responsables, la fundación Women on Waves (Mujeres sobre Olas), con sede en Amsterdam, que de concretar sus prometidos "abortos en alta mar" sufrirán penas de hasta cuatro años y medio de prisión.
No por violar la ley holandesa en lo que concierne al fin de los embarazos (que allí es legal), sino por no cumplir con un vital requisito burocrático: haber obtenido una licencia para convertir el barco en una "clínica flotante".
La nave no es más que un viejo pesquero que fue alquilado hace dos meses para llevar a Irlanda un contenedor convertido en quirófano. La unidad, llamada A-Portable, fue diseñada por una firma especializada holandesa, Atelier van Lieshout, con los "más altos niveles de exigencia". Cuenta con todos los instrumentos necesarios para realizar operaciones sencillas y puede ser transportada en camiones, lo que facilitaría también su uso en tierra.
Horrorosas condiciones
Al frente de la misión se encuentra la doctora Rebecca Gomperts, una médica holandesa de 33 años que trabajó varios años abordo del Rainbow Warrior, el barco de campaña de Greenpeace. En 1999 fundó Women on Waves con el fin de "evitar embarazos no queridos y abortos inseguros en todas partes del mundo".
Su idea es llevar el Aurora no sólo a Irlanda sino también a América latina y Africa, "donde 20 millones de abortos se realizan anualmente en horrorosas condiciones". Brasil y Filipinas ya figuran en su itinerario.
La organización, sin fines de lucro, ofrece anular embarazos que no vayan más allá de las 12 semanas de gestación por un pago nominal de 10 dólares. "A las mujeres que no puedan pagar las atenderemos en forma gratuita", aseguró la doctora.
Dos cirujanos y una enfermera se encuentran a bordo, listos para concretar hasta 20 abortos diarios. "Fueron entrenados en Holanda y disponen de los mismos materiales que en nuestro país, lo que nos permite garantizar que el porcentaje de complicaciones será similar, es decir, de un 0,3%", sostuvo.
Gomperts admitió, sin embargo, que "para reducir al máximo los riesgos" el quirófano no será utilizado en alta mar. Las mujeres serán tratadas allí con RU486, una píldora compuesta por dos drogas (mifepristona y misoprostol) que inducen abortos en forma natural.
No importa cuál sea el método escogido: el Aurora navegará en un mar de controversia. El ministro de Salud irlandés, Michael Martin, calificó sus planes de "publicidad barata" y advirtió que, tan pronto ingresen en aguas irlandesas, la tripulación se arriesga a ser procesada.
Dos organizaciones "pro vida" están listas para darle una ruidosa bienvenida. "Acabamos de fletar un barco no sólo para protestar por su llegada sino también para ofrecer a las jóvenes la alternativa de continuar sus gestaciones con nuestra asistencia", anunció ayer Patrick McCrystal, director de la fundación Human Life International.
El cardenal Michael Cox, jefe de la Iglesia Tridentina Latina en Irlanda, dijo que saldrá a navegar en su yate con la "franca intención de entrar en colisión con el Aurora e impedir que se acerque a otros puertos irlandeses".

