Irán se preparó años para esta guerra: cómo es la estrategia que está complicando los cálculos de EE.UU.
Pese al descabezamiento inicial de toda la cúpula de seguridad del régimen, la reacción de la república islámica está superando las previsiones
6 minutos de lectura'

BARCELONA.–Dos semanas después del inicio de la operación “Furia Épica” ya es evidente que al presidente Donald Trump la guerra no le ha salido como deseaba. Incluso puede que no acabe cuando él decida, ni tampoco bajos sus condiciones. “Seremos nosotros quienes determinaremos cuándo termina la guerra”, advirtieron en tono desafiante los Guardianes de la Revolución, la guardia pretoriana del régimen iraní.
La república islámica ha sorprendido por su capacidad de sobreponerse al golpe inicial, con el asesinato de su Guía Supremo, Ali Khamenei, además de una cuarentena de altos cargos, y montar una respuesta efectiva aun bajo acefalía.
Según los expertos militares, Teherán llevaba muchos años preparando el escenario de una guerra total contra Estados Unidos. Probablemente, Trump infravaloró la fortaleza del régimen en base a la guerra corta del pasado verano. Pero esta vez la ecuación era distinta; la ambición de la ofensiva de Trump era mayor, y Teherán ha puesto ahora toda la carne en la parrilla.
Quizás la muestra más clara de la preparación y capacidad de resiliencia iraní ha sido la elección rápida y sin demasiados sobresaltos de Mojtaba Khamenei como nuevo Guía Supremo. Pero no ha sido la única sustitución fluida. Desde el verano boreal, cuando Israel descabezó parte de la élite de seguridad y militar de la república islámica, el régimen preparó un plan de contingencia que incluía una lista de varios suplentes para todos los altos cargos del país. Este hecho, unido a la independencia operativa de las diversas unidades del aparato de seguridad, ha permitido al Estado mantenerse operativo en todo momento.

Sin duda, el arma más efectiva de Teherán en esta guerra ha sido paralizar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, lo que ha disparado el precio del petróleo hasta superar la barrera de los 100 dólares por barril, una seria amenaza para la economía mundial. Pese a un masivo despliegue naval, Washington no ha podido evitarlo. Hasta el momento, cerca de una veintena de barcos, muchos de ellos petroleros, han sufrido los ataques de las fuerzas iraníes, ya sea con proyectiles o drones. Además, en los últimos días, Irán habría empezado a minar las aguas cercanas al estrecho de Ormuz, según ha informado el Pentágono, lo que puede alargar la alteración del comercio marítimo.
Además, Teherán ha atacado instalaciones militares y civiles de sus vecinos en el Golfo Pérsico. La estrategia de la república islámica consiste en extender los daños de la guerra al mayor número de actores posible para que presionen a Trump y ponga fin a la guerra. Entonces, podrá proclamar victoria argumentando que Washington ha fracasado en su intento de forzar un “cambio de régimen”.
Mientras el cierre del estrecho de Ormuz era esperado, ha causado una mayor sorpresa el grado de destrucción en varias bases de Estados Unidos, y sobre todo a sus sistemas de comunicaciones, provocado por los ataques con misiles o drones iraníes.
Aunque el Pentágono no ha proporcionado información al respecto, un análisis del diario The New York Times con imágenes de satélite revela importantes daños en los sistemas de radares de bases militares situadas en varios países, entre ellos Kuwait, Jordania o Qatar. Según el diario estadounidense, el objetivo inicial de Teherán era neutralizar el sistema de alertas tempranas para después poder atacarlas con sus misiles más rápidos y sofisticados, de los que posee un arsenal limitado.
El elevado número de ataques con misiles de drones y corto alcance contra los Estados vecinos tendría como finalidad agotar los interceptores estadounidenses, sobre todo el sistema de misiles Patriot y THAAD. Aparte de ser mucho más caros que los drones iraníes -tres millones de dólares frente a unas decenas de miles de dólares-, Teherán es consciente de que el stock de interceptores se está agotando. “Es sorprendente lo rápido que han aprendido las lecciones de la guerra [de los 12 días]... Comprendieron que carecemos de capacidades defensivas ilimitadas, como los interceptores”, sostiene Vali Nasr, profesor de la Universidad Johns Hopkins.
El acierto en los ataques iraníes contra los sistemas de radares, así como contra algunos hoteles de la región donde suelen alojarse responsables estadounidenses, descansa sobre una buena recolección de inteligencia. Aunque podría ser fruto del trabajo de los servicios secretos iraníes, en los últimos días se ha especulado con que Moscú estaría proporcionando este tipo de información a Teherán. Ésta es la opinión de algunas fuentes cercanas a la CIA, según la cadena estadounidense CNN.
La otra línea de defensa del régimen iraní, pacientemente edificada durante años, es una red de milicias afines chiitas en varios países de la región. Si bien está muy tocada, la milicia libanesa Hezbollah se ha sumado a la guerra atacando a Israel con proyectiles y drones, y las Fuerzas de Movilización Popular, una constelación de grupos armados de Irak, ha hecho lo propio atacando bases e intereses de Estados Unidos en este país árabe.

Sin embargo, la milicia que había mostrado en los últimos años una capacidad militar más afilada, los hutíes de Yemen, se han mantenido de momento al margen del conflicto. Una interpretación común explica este hecho por su mayor independencia respecto a Teherán, así como por su miedo a desatar las iras de Washington y Tel Aviv. Pero Nadwa Dawsari, analista del Middle East Institute, sostiene que la inacción de los hutíes responde a una estrategia de preservarlos como último recurso por parte de Teherán. Si los hutíes reanudaran sus ataques al tráfico marítimo del Mar Rojo, el caos en el comercio mundial ya sería de dimensiones gigantes.
Todos estos movimientos ponen de manifiesto que es un error considerar a la élite del régimen iraní como un grupo de “lunáticos”, tal y como declaró el secretario de Estado Marco Rubio. Ciertamente, los ayatollahs realizan una interpretación ultraconservadora del islam y no tienen ningún tipo de compasión a la hora de reprimir a su población, pero en materia de seguridad nacional actúan como un actor racional guiado por un objetivo prioritario: la propia preservación.
Otras noticias de Irán vs. Occidente
1Día 14 de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: todo lo que hay que saber
- 2
El influyente pensador europeo Jacques Attali advierte sobre como podría desencadenarse una tercera guerra mundial
- 3
La ofensiva de Israel exacerba las tensiones internas en el Líbano y sobrevuela la amenaza de otra guerra civil
- 4
Se viene la República Islámica de Irán 2.0 y no será para nada agradable



