
Irene llegó a EE.UU. y desató el caos
Por lo menos nueve personas murieron y a 2,3 millones de habitantes se les ordenó evacuar; el transporte público se paralizó
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WASHINGTON.- Nunca mejor dicho: millones de norteamericanos fueron literalmente "barridos" ayer por el paso del temido Irene, el huracán más amenazante en años, y obligados a permanecer en sus casas.
Las calles de las grandes ciudades de la costa este, donde viven 65 millones de norteamericanos, se fueron despoblando lentamente hasta convertirse en verdaderos desiertos. Entre ellas, las de Nueva York; su alcalde volvió a implorar ayer a la población en riesgo que evacuara antes de que fuera tarde y quedara atrapada por las lluvias, las olas y los vientos que trae consigo el huracán, que ayer llegó a Estados Unidos, produjo un incipiente caos y dejó, por lo menos, nueve muertos .
"Es un error pensar que lo peor ha pasado", dijo el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, ante el panorama de una ciudad que, a la noche, parecía desconocida, desprovista del ritmo vertiginoso que la caracteriza.
En tanto, el presidente Barack Obama recordó que este primer huracán de la temporada obligará a los norteamericanos a pasar 72 horas muy largas antes de dar por superada la emergencia.
En una movilización sin precedente, millones de personas acataron la orden y abandonaron las zonas de riesgo . Otras, sin embargo, la desafiaron y se quedaron en sus hogares, convencidos de estar frente a nada más que una tormenta un poco más fuerte y, en cambio, una enorme "operación política" para dar la sensación de que "se está haciendo algo".
Con vientos de hasta 185 kilómetros por hora, Irene tocó tierra en las primeras horas de la mañana en el cabo Lookout, en Carolina del Norte. Para entonces, se había degradado a huracán de categoría 1 en la escala de cinco niveles de Saffir-Simpson. Pero los meteorólogos advirtieron que aún seguía siendo una tormenta peligrosa.
Hace seis años, el huracán Katrina arrasó la ciudad de Nueva Orleáns y causó más de 1800 muertos. Muchos cuestionaron la pasividad del entonces presidente George W. Bush , que permaneció de vacaciones. Desde entonces, ningún huracán había amenazado a tantos norteamericanos.
Hay quienes aseguran que la gran operación montada por el gobierno -que incluye la movilización de 6500 soldados- responde, más que nada, a un intento de diferenciación con la penosa experiencia de Katrina.
Hasta ahora, el paso de Irene dejó 900.000 hogares y comercios sin energía eléctrica y causó destrozos importantes en la zona costera de cuatro estados: Carolina del Norte, Maryland, Virginia y Nueva York. Se le atribuyen también nueve muertes, entre ellas, la de un hombre que practicaba surf.
Washington, en tanto, que acaba de sufrir un inédito terremoto, ponía el pecho a vientos huracanados y al temor de inundaciones en la ribera del Potomac. A partir de la tarde, parecía también una ciudad fantasma, casi sin movimiento en las calles.
Si algo quedaba claro era que las autoridades habían conseguido su propósito de evitar gente en las calles y mantenerla al abrigo de sus hogares, lejos del riesgo de la tormenta.
"No es una broma; su vida podría estar en peligro", insistió ayer el alcalde Bloomberg, en un nuevo mensaje a la población, en el que recalcó a los residentes de las zonas susceptibles de inundarse que debían respetar la orden de evacuación.
La impresión inicial de que el primer contacto con Irene no había sido, después de todo, tan brutal, era desalentada por los meteorólogos y las autoridades, que insistían en no bajar la guardia. "Predecimos una ligera debilitación en nuestras previsiones", explicó el Centro Nacional de Huracanes.
"Pero los vientos se mantendrán con fuerza según la tormenta vaya cruzando los estados de la zona meridional del Atlántico y hasta que alcance Nueva Inglaterra", añadió. Irene avanza hacia el Norte a una velocidad de 24 kilómetros por hora, y ayer se advirtió que podría afectar también a Canadá.
La televisión repetía el latiguillo de estar frente a una tormenta "monstruosa" y de "poder destructor", pero las imágenes distaban del mensaje de devastación. El temor de las autoridades era que se produjeran importantes inundaciones.
Se trata de una tormenta muy extensa. El diámetro del huracán es de unos 800 kilómetros, lo que equivale a un área que abarca al menos una tercera parte de la costa este, que tiene una longitud de 2400 kilómetros.
La recomendación de los gobernadores de ocho estados declarados en emergencia es "aprovisionar alimentos y no salir de los hogares, salvo por necesidad extrema".
El transporte de largo recorrido, en tren, auto o avión, funciona en niveles mínimos. Estamos frente a una tormenta histórica", expresó el presidente Obama. Esta tarde, con suerte, empezará a despejarse el panorama. Eso dejará paso a un operativo más certero de control de daños.
EL AVANCE DEL CICLÓN
- Recorrido. El huracán Irene tocó tierra ayer en las costas de Carolina del Norte, azotó a distintas regiones de Virginia con vientos máximos sostenidos de 1865 km/h, y se desplazaba debilitado hacia Washington y Nueva York a una velocidad de 242 km/h.
- Saldo. Su paso dejó por lo menos nueve8 muertos y a 2,3 millones de personas se lefueron afectadas por las evacuaciones ordenó evacuar sus hogares. Además, casi 900.000 viviendas y comercios se quedaron sin suministro eléctrico.
- Transporte público. Nueva York estaba ayer prácticamente paralizada con la suspensión de los transportes públicos, entre ellos las vitales líneas de subte que utilizan millones de personas. Además, pora la noche cerraron los aeropuertos.





