Islandia, del milagro a la maldición
Hace tres años era el país más desarrollado del mundo; hoy está jaqueado por la crisis y los fenómenos naturales
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Parece una maldición propia de una de sus leyendas vikingas, esas de los elfos y sirenas que pueblan, supuestamente, sus playas negras, sus noches blancas y sus misteriosos géiseres.
Hasta hace sólo un par de años, Islandia era admirada y envidiada por el resto de Europa. Hoy, es poco menos que odiada.
Los primeros en detestarla fueron los británicos y los holandeses; ellos comenzaron en 2008. Ayer se les sumó el resto de los europeos.
Irónicamente, los objetos de ese desprecio son dos de los grandes motivos de orgullo de los islandeses: su naturaleza y su sistema financiero.
Tierra dominada por siglos de pobreza, este diminuto país empezó a vivir su época de oro a mediados de los 90.
El esplendor se gestó con una asociación estratégica con la Unión Europea y con un plan privatizador sin límites. Mientras la educación y la salud reproducían el modelo socialista de sus vecinos escandinavos, la economía se inclinó por los preceptos capitalistas más rigurosos.
Así, cuando el siglo despuntaba, la isla de pescadores se había transformado ya en paraíso de inversiones extranjeras, de empresas de alta tecnología y de finanzas.
Reikiavik exudaba, entonces, vida y consumo. A pocas horas de avión de Londres y de Nueva York, la capital era destino de fin de semana de británicos y norteamericanos que se mezclaban con los islandeses en innumerables bares, restaurantes y tiendas de ropa. Reino de las Land Rover, en Islandia parecía haber más todoterrenos que personas.
El PBI y el ingreso per cápita no paraban de crecer, el desempleo era del 1% y la corona, la moneda local, era tan fuerte como el euro.
La bonanza era total. Al punto de que, en 2007, la ONU señaló a Islandia como la nación más desarrollada del mundo.
La debacle, sin embargo, estaba cerca. Se incubaba en el corazón del milagro islandés: los bancos.
Privatizadas a fines de los años 90, esas instituciones sacaron enorme rédito del negocio de los derivados, alimentaron el éxito económico local y convirtieron en millonarios a cientos de islandeses.
Con irrefrenable espíritu vikingo, sus dueños pensaron que podrían entonces conquistar las finanzas del resto de Europa. Y atrajeron a 400.000 británicos y holandeses con Icesave, una especie de banco electrónico que ofrecía tasas de interés únicas.
Pero sobrevino el crac financiero mundial de 2008. Los tres bancos quebraron y, con ellos, el Estado islandés, que, de repente, tuvo que responsabilizarse por los más de 6000 millones de dólares de los ahorristas extranjeros.
Ni el gobierno ni la economía ni la diplomacia sobrevivieron a la crisis. En 2009, el premier y su gabinete renunciaron, en medio de protestas callejeras. El PBI se desplomó casi 7%, y los ingresos, el 18%. Y Holanda y Gran Bretaña se oponen ahora a la que podría ser la gran solución de la desvencijada Islandia -la entrada en la UE- hasta que Reikiavik no pague lo que debe.
Hoy, hecho trizas el milagro económico, cientos de los 310.000 islandeses, esos que tanto se vanaglorian de la pureza genética de su gente, que han hecho una base de datos con el ADN de cada habitante del país, empiezan a emigrar.
Los que se quedan tenían, al menos hasta ayer, otro orgullo para desplegar ante Europa: su naturaleza.
Fuente inagotable de energía geotermal; escenario de glaciares, volcanes y auroras boreales, Islandia seducía hasta ayer más y más turistas, atraídos, además, por una corona muy devaluada por la crisis.Pero, como si la maldición fuese inexorable, también eso perdió ayer Islandia cuando la nube de cenizas comenzó a cubrir el continente.
LAS CLAVES DE UNA AMENAZA AEREA
P: ¿Qué es una nube de ceniza volcánica?
R: A menudo, está formada por pequeñas partículas de vidrio, rocas pulverizadas y silicatos. La nube formada por la erupción del volcán en Islandia está en la atmósfera, a una altura de 11 kilómetros.
P: ¿Por qué representa un peligro para los aviones?
R: Las cenizas pueden entrar en las turbinas. Por su efecto abrasivo, las rocas pulverizadas que colisionan a gran velocidad con un reactor pueden dañar superficies dentro del motor. Además, dado el intenso calor, las partículas pueden fusionarse cuando penetran en el motor y hacer que éste deje de funcionar.
P: ¿Cuánto durará la nube de cenizas en el norte de Europa?
R: Dependerá de las condiciones climáticas. Hasta ahora, los vientos expandieron la nube desde Islandia hacia el espacio aéreo británico y escandinavo. Además, la nube se dirigía ayer hacia el sur de Gran Bretaña, según el servicio meteorológico de ese país.
P: ¿Qué ocurre cuando se detecta una nube de ceniza volcánica?
R: Las autoridades declaran una zona de peligro de 120 millas náuticas (222 kilómetros) en torno del lugar de origen, y los vuelos se prohíben en las zonas contaminadas, ya que los vientos desplazan las cenizas por las rutas aéreas.
P: ¿Qué deben hacer los pilotos en vuelo ante un inconveniente de este tipo?
R: Deben disminuir la potencia y perder altura para poner al avión por debajo de la nube de ceniza lo más rápido posible. La entrada de aire frío es, por lo general, suficiente para limpiar la ceniza que pudo entrar y el hielo que pudo formarse en los motores. Incluso, los parabrisas del avión pueden ensuciarse por completo, por lo que el aparato debe ser aterrizado por instrumentos.
P: ¿Qué antecedentes hay de aviones que hayan volado entre ceniza volcánica?
R: En 1982, la erupción de un volcán en Indonesia estuvo cerca de causar una catástrofe aérea, cuando un Boeing 747 de British Airways tuvo que aterrizar de emergencia. En 1989, cuatro motores de un Jumbo de KLM fallaron cuando el avión entró en una nube de cenizas volcánicas. Los motores volvieron a funcionar y la nave aterrizó sin dificultades.
P: ¿Qué problemas causó la nube de ceniza volcánica originada en Islandia?
R: Entre 5000 y 6000 vuelos fueron cancelados ayer en el espacio aéreo europeo, que totaliza unos 21.000 vuelos diarios.


