Israel militariza Hebrón para hallar a los tres jóvenes secuestrados

C. Más de 2500 soldados rastrillaron esa ciudad palestina; detuvieron a 150 personas, la mayoría vinculada con Hamas, al que le atribuyen el rapto
Beatriz Lecumberri
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17 de junio de 2014  

HEBRÓN, Cisjordania.- El tenso ambiente en las calles de Hebrón , los comercios cerrados, el penetrante olor de los gases lacrimógenos, la abundante presencia militar israelí, las detenciones y los registros en numerosas casas hacían revivir ayer en los habitantes de esta ciudad palestina los momentos más duros de la segunda intifada.

Desde hace cuatro días, Israel no escatima medios para encontrar con vida a Eyal Yifrah, Gilad Shaer y Naftali Frenkel, jóvenes de entre 16 y 19 años que fueron secuestrados el jueves, cuando hacían dedo cerca de Gush Etzion, un bloque de colonias situado entre Belén y Hebrón, al sur de Cisjordania.

"La gente tiene mucho miedo, no sabe qué va a pasar en las próximas horas: si los soldados van a venir a sus casas esta noche, si sus familiares serán arrestados o si deberán abandonar sus hogares. Esta ciudad ya ha sufrido mucho", explica Emad Hamdan, director del comité para la rehabilitación del casco antiguo de Hebrón.

La operación militar israelí, bautizada con el nombre de Volved Hermanos, ha provocado el despliegue de más de 2500 soldados en la zona. Hasta anoche, fueron arrestadas 150 personas en toda Cisjordania, entre ellas varios miembros de Hamas, como el presidente del Parlamento palestino, y varios diputados.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y fuentes militares aseguran sin un ápice de duda que el movimiento islámico está detrás de la desaparición de los tres jóvenes. Sin embargo, Hamas no ha reivindicado hasta ahora el secuestro, que sí fue condenado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas.

"No tenemos evidencias claras de su estado actual, pero operamos bajo la premisa de que están vivos. Concentramos nuestros esfuerzos contra Hamas. La intención de este grupo de raptar israelíes es innegable. Desde 2013, hablamos de 64 intentos de secuestro que logramos abortar, pero esta vez lo lograron", declaró a LA NACION el capitán Roni Kaplan, vocero del ejército israelí.

Operación compleja y larga

En Hebrón, la presencia militar israelí en torno de los asentamientos del casco histórico, donde viven unos 800 colonos entre una población palestina de 150.000 habitantes, se ha multiplicado, los permisos de salida para la mayoría de los habitantes de la localidad fueron suspendidos y la zona está cercada por el ejército, que patrulla las calles a pie y en blindados.

En un barrio de las afueras de la ciudad, Mustafa Akram Al Qawasami mostraba acongojado el estado de su casa tras el paso de los soldados. "Llegaron en un vehículo con matrícula palestina y con el rostro cubierto. Para cuando reaccioné, la puerta de entrada estalló y mi hijo Mohamed, de siete años, estaba herido y sangrando. Su madre gritaba pidiendo una ambulancia, pero los soldados le apuntaron con el arma y la obligaron a quedarse quieta. Pasó tiempo antes de que pudiera ser trasladado a un hospital", recuerda, mientras recorre las habitaciones destrozadas.

El ejército buscaba a uno de sus hijos, Zaid, de 29 años, que fue arrestado. Cinco horas después, los soldados abandonaron la casa. La familia dice que el detenido trabaja en la construcción y no tiene ninguna relación con Hamas.

Para Hicham Sharabati, miembro de una ONG palestina, Hebrón está siendo víctima de un "castigo colectivo".

"El ejército israelí registró unas 100 casas en la ciudad y causó serios daños en la mayoría. Se secuestra gente en otros lugares del mundo y para encontrarla se usan los servicios de inteligencia. No creo que en todas partes se castigue a familias y a pueblos enteros", lamenta.

Netanyahu admitió ayer que la operación militar en curso es "compleja" y traerá consigo "graves consecuencias", pero que "podría llevar algún tiempo".

Esta ofensiva contra la estructura de Hamas en Cisjordania se produce en un momento en que Israel no oculta su disgusto por la reconciliación entre Hamas y Al-Fatah, liderado por Abbas, y por la reciente formación de un gobierno de unidad nacional.

Por primera vez en más de un año, Abbas y Netanyahu conversaron por teléfono ayer y el primer ministro israelí insistió en que los "secuestradores vinieron de un área controlada por la Autoridad Nacional Palestina y retornaron a esa misma zona".

"Es importante entender que las consecuencias de la unidad con Hamas son malas para Israel, para los palestinos y para la región", recalcó a Abbas.

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