
Khalid Sheikh Mohammed, el único alto mando de Al Qaeda vivo, irá a juicio 27 años después de los atentados del 11-S
Fue jefe militar de la organización terrorista; lo arrestaron en 2003, pero su juicio fue postergado varias veces; un tribunal militar lo juzgará en Guantánamo el 5 de junio de 2028
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Khalid Sheikh Mohammed fue el cerebro detrás de los atentados del 11 de septiembre. Lo atrapó la inteligencia paquistaní en Rawalpindi en 2003 y transitó por al menos seis “sitios negros” de la CIA, las cárceles clandestinas que la inteligencia de Estados Unidos dispuso en el extranjero. Allí fue sometido a simulacros de ahogamiento, privación del sueño, golpes y otros tipos de tortura.
En 2006, Mohammed fue trasladado oficialmente a la base militar de Guantánamo en Cuba y más de un cuarto de siglo después, si no hay dilaciones, será juzgado allí junto a otros cuatro acusados por una comisión militar. El juicio se fijó para el 5 de junio de 2028. Mohammed se enfrenta a una posible pena de muerte. Por los atentados, y con Osama Ben Laden muerto, recae sobre él la responsabilidad máxima por el asesinato de casi 3000 personas.
KSM es el único alto mando de la organización terrorista Al Qaeda con vida. Al momento del ataque del 11-S era el jefe militar. Le había llevado la idea del secuestro de aviones y los objetivos a Ben Laden, que aceptó la propuesta y la financió.

Khalid Sheikh Mohammed confesó haber sido el responsable de la planificación del atentado contra el World Trade Center “de la A a la Z” frente a un tribunal militar. Pero ni esa confesión ni las anteriores podrán ser utilizadas en el juicio por la acusación. El juez militar Michael Schrama determinó el 26 de agosto de este año que los testimonios de KSM son nulos. Los primeros, porque fueron obtenidos bajo tortura en los sitios negros de la CIA. Y agregó que tampoco se puede afirmar que su declaración en Guantánamo haya sido voluntaria, más allá de haber jurado que no estaba “bajo coerción”. Además, notó Schrama, no se le leyeron los derechos ni se le hizo saber que podía no declarar.
Como consecuencia, las pruebas contra él son documentos, llamadas telefónicas y otra información de inteligencia pero no con su confesión. “Hemos destinado dos décadas a poner en un juicio a los acusados de crímenes de guerra que al mismo tiempo fueron víctimas de crímenes de guerra perpetrados por Estados Unidos y hasta ahora no hemos encontrado la forma”, explicó a LA NACION el teniente coronel de la Fuerza Aérea, David JR Frakt, exabogado en Guantánamo.
Frakt, graduado con honores de la Facultad de Derecho de Harvard, consideró que es inconcebible la demora. “Hay una máxima del derecho que dice: ‘justicia que tarda es justicia denegada’. La demora sin precedentes en llevar este caso a juicio le niega justicia a las víctimas del 11 de septiembre. Es prácticamente inconcebible que casi haya pasado un cuarto de siglo desde el ataque sin que ninguno de los acusados haya sido juzgado. Esta demora es atribuible a la decisión original de ignorar la convención de Ginebra y rechazar un trato humano a los sospechosos por terrorismo detenidos en el contexto de la Guerra global contra el terror”, manifestó.

Los delitos que confesó KSM
Mohammed tiene 61 años. Nació en Kuwait, se recibió de ingeniero mecánico en la universidad A&T de California en 1986. Se fue a Afganistán a combatir contra los soviéticos. Y participó de la organización de varios complots contra intereses estadounidenses e israelíes.
En Guantánamo, Mohammed enumeró 31 actos terroristas que planeó, financió y en algunos llevó a cabo. A pesar de que sabía que después del 11-S la seguridad sería mucho mayor en Estados Unidos diseñó un plan para atacar más rascacielos en diferentes ciudades: la Library Tower, en California; la Sears Tower, en Chicago; el Plaza Bank, Washington State y el Empire State Building, en New York City.
“Yo degollé con mi mano derecha al judío americano Daniel Pearl. Para todas aquellas personas que desean confirmarlo hay fotos mías con su cabeza en internet”, dijo.
Pearl fue asesinado en Karachi, Paquistán. Era periodista.
Mohammed también se declaró culpable de un intento de asesinato a Bill Clinton en 1996, que por muchos años se mantuvo en secreto. Sus mujaidines habían colocado un artefacto explosivo por uno de los puentes por los que pasaría Clinton durante una gira en Filipinas.
También dijo compartir responsabilidad en un intento de asesinato al Papa Juan Pablo II también en Filipinas. Además, se declaró responsable por el atentado contra el World Trade Center en 1993, llevado a cabo por su sobrino Ramzi Yousef (que cumple cadena perpetua en una cárcel de Colorado).
Aquel atentado se ejecutó con una camioneta Ford cargada de 600 kilos de explosivos. La hicieron detonar en el segundo subsuelo de la Torre norte. Pero la bomba no logró lo que buscaban los terroristas, hacer colapsar una torre sobre la otra. Pero sí mató a seis personas y dejó más de mil heridos.

Frakt dijo a este medio que las confesiones de Khalid fueron debidamente excluidas porque fueron obtenidas bajo tortura. “Pero si KSM se para frente al estrado y niega su involucramiento, entonces tal vez debería admitirse como prueba para determinar la credibilidad del testigo. Aunque no creo que ninguno de los acusados, pero en especial KSM, lo nieguen”, agregó.
Para el reconocido abogado y militar estadounidense hay prueba suficiente. “Espero que sea sentenciado y que reciba pena de muerte”, aclaró en diálogo con LA NACION.
Sin embargo, quien fuera el representante legal de KSM durante muchos años, David Nevin, dijo a VICE que el juicio debería ser declarado nulo.
“Él no está siendo acusado por ser el ideólogo del ataque del 11 de septiembre, está siendo juzgado por violaciones a la ley de la guerra, y no hubo ninguna guerra el 11 de septiembre”, explicó y aclaró que es una cuestión técnica pero legal.

La discusión legal es sustancial en la demora de que los culpables de los atentados hayan ido a juicio. Como refleja en su resolución el juez Scrhama, entre los antecedentes para denegar la confesión de Mohammed como prueba, figura las técnicas de interrogatorio mejorado de la CIA autorizadas por la administración Bush el 17 de septiembre de 2001. El memorándum también daba luz verde para capturar a personas que representaran una amenaza continua y grave de violencia o muerte para los intereses de Estados Unidos. Ese poder se lo daba a la agencia de Inteligencia.
“En respuesta al nuevo entorno, la CIA comenzó a desarrollar sus propias capacidades de detención e interrogatorio, lo que resultó en la construcción y operación por parte de la CIA de una serie de instalaciones de detención en el extranjero. Esta operación finalmente se convirtió en lo que se conoce como el programa RDI. El entrenamiento (Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape) estaba diseñado para ayudar a preparar al personal militar de los EE.UU. para los tipos de técnicas de interrogatorio coercitivas que han sido empleadas en el pasado por adversarios de los EE.UU. para explotar a miembros militares capturados. Las EIT propuestas por el Dr. Mitchell eran más coercitivas que las técnicas que habían sido utilizadas previamente por la CIA y estaban diseñadas para superar las técnicas de resistencia que se creía que conocían los detenidos del programa RDI”, dice parte de la resolución.

Los sitios negros y las técnicas de interrogatorio de la CIA fueron rechazados por la Corte Suprema de Estados Unidos. Eso hizo que las sucesivas administraciones buscaran alternativas para juzgar “con menos derechos” a los detenidos. Si no recibe la pena de muerte, Mohammed podría igual quedar detenido de por vida. ¿Por qué? Porque Guantánamo es controlada por Estados Unidos pero la soberanía de ese territorio pertenece a Cuba. Su estatus legal es un limbo.
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