Kissinger, entre Chile y una borrachera de Nixon
Transcripciones de sus conversaciones telefónicas confirman el papel de Washington en el golpe También revelan que el ex presidente no pudo atender una llamada del entonces premier británico porque estaba ebrio En total, se desclasificaron 20.000 páginas de conversaciones
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WASHINGTON.- El Archivo Nacional de Estados Unidos divulgó ayer transcripciones de diálogos telefónicos del ex secretario de Estado Henry Kissinger, que entre otras cosas confirmaron que Washington ayudó al derrocamiento de Salvador Allende en Chile en 1973 y que en una ocasión el presidente Richard Nixon estaba tan ebrio que no pudo atender una llamada urgente del primer ministro británico Edward Heath.
Estas y otras polémicas revelaciones se conocieron ayer, cuando 20.000 páginas de transcripciones de conversaciones de Kissinger fueron abiertas al público después de tres décadas de privacidad.
Los documentos incluyen los diálogos telefónicos de Kissinger con líderes mundiales, políticos, personal de la Casa Blanca y periodistas, entre enero de 1969 y el fin de la presidencia de Nixon, en agosto de 1974.
En una de esas charlas, Kissinger le dijo a Nixon que si bien Estados Unidos no había participado en el golpe militar en Chile, sí había ayudado a que el levantamiento se llevara a cabo. La conversación tuvo lugar el 16 de septiembre de 1973, cinco días después del golpe que inauguró 17 años de gobierno militar.
Según la transcripción, de la que se eliminaron algunas palabras por razones de seguridad nacional, Nixon dijo a Kissinger: "Como tú sabes, nuestra mano no aparece en esto". A lo que su asesor de seguridad nacional respondió: "No lo hicimos... quiero decir, los ayudamos", y agregó que algo o alguien -una referencia eliminada del documento- "creó las condiciones de la mejor manera posible [para el golpe]". En el mismo diálogo, Nixon dijo que el gobierno del socialista Allende era "procomunista" y "antiestadounidense en todo sentido".
En otro de los diálogos difundidos ayer, Kissinger le dijo a su interlocutor que en Estados Unidos se había estado hablando del levantamiento militar chileno "durante todo un año". En una audiencia ante el Senado esa misma semana, el entonces secretario de Estado negó que su gobierno hubiera tenido algún rol en el golpe militar.
Según otro documento publicado ayer, la oficina de Heath, entonces premier británico, llamó a la Casa Blanca el 11 de octubre de 1973 poco antes de las 20 para hablar con Nixon sobre el conflicto árabe-israelí.
"¿Podemos decirles que no?", preguntó Kissinger a su asistente, Brent Scowcroft, que recibió la llamada. "Cuando hablé con el presidente, estaba completamente ebrio", agregó. Kissinger finalmente dijo a Londres que Nixon estaría disponible al día siguiente.
Bombardear el Congreso
En esos momentos, habían aumentado las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética y el gobierno de Nixon era el centro del escándalo del Watergate, que al año siguiente motivaría su renuncia. Las transcripciones también revelaron que Nixon hacía chistes sobre bombardear el Congreso durante las audiencias por su juicio político.
En otra oportunidad, también en plena Guerra Fría, Kissinger bromeó con el embajador soviético en Wa- shington Anatoly Dobrynin sobre una cita que había tenido con una ex conejita de Playboy, para inmediatamente después pasar al proceso de desarme en Medio Oriente.
Kissinger fue consejero de seguridad nacional entre 1969 y 1975, y también secretario de Estado entre septiembre de 1973 y enero de 1977, puestos desde los cuales se convirtió en el principal artífice de la política exterior y de seguridad de Nixon.

