Kremlingate: Yeltsin, más comprometido
Un testigo acusó al presidente; destituyeron al fiscal.
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MOSCU.- El presidente ruso, Boris Yeltsin, quedó ayer más implicado en el escándalo de corrupción que sacude los cimientos del Kremlin al haber sido directamente acusado por Felipe Turover, el denunciante del caso.
En una entrevista publicada ayer por el diario italiano Corriere della Sera, Turover, que tuvo acceso directo a las maniobras, dijo que Yeltsin actuó mediante un testaferro que estaba blanqueando los fondos "apropiados" al Kremlin.
Para agravar aún más la situación de Yeltsin, fuentes cercanas al Fondo Monetario Internacional (FMI), que se encuentra investigando otro desvío de fondos, dijeron ayer que todo "apunta a muy altos funcionarios del Kremlin".
En tanto, la fiscalía rusa ya está pagando el precio de investigar al presidente, también bajo sospecha en Suiza en un caso en el que el entorno familiar del mandatario está implicado con sobornos y cuentas bancarias en el exterior.
El primero en caer fue el fiscal que lo investigaba, el general Yuri Skuratov, suspendido tras ser acusado de un escándalo con prostitutas. Y el vicefiscal general, Gueorgui Chuglazov, su colaborador más cercano y quien encabezaba las investigaciones más delicadas, fue desplazado ayer por el jefe interino de la Fiscalía, Vladimir Ustinov, lo que fue bien recibido en el Kremlin.
Chuglazov había investigado -entre otros casos- la empresa suiza Mabetex, del empresario albano-kosovar Bahget Pacolli, que hizo trabajos para el Kremlin y que, se cree, pagaba las tarjetas de crédito de Yeltsin y de sus hijas Tatiana y Yelena.
Pacolli, sospechoso de haber sobornado a altos funcionarios rusos a cambio de "favores" en lucrativas licitaciones públicas, afirmó ayer que sus acusadores tenían motivos políticos para perjudicar a Yeltsin.
Chuglazov planeaba ir a Suiza para examinar con la fiscal Carla Del Ponte la ejecución, por parte de Suiza, de una serie de encargos jurídicos pedidos por la fiscalía rusa.
Chuglazov y Skuratov habían sido acusados hace tres años por la prensa de "sepultar" varios procesos, acatando la voluntad del presidente.
En tanto, uno de los acusados, el millonario Boris Berezovski, vinculado con Yeltsin, calificó de "mentiras" las sospechas lanzadas en contra de él y del presidente ruso, al tiempo que acusó al alcalde de Moscú, Iuri Luzhkov -ex aliado y ahora adversario del presidente-, de estar "detrás del escándalo".
Ayer estallaron en Estados Unidos nuevas acusaciones que implican al presidente y al Kremlin, en una investigación sobre el desvío, por parte de la mafia rusa, de 15.000 millones de dólares del FMI. El organismo financiero dijo que "cuanto más investigamos, más encontramos" y que todo apunta a "muy altos funcionarios del Kremlin".
Una maniobra imposible
Sin embargo, Serguei Dubinin, ex presidente del Banco Central ruso, afirmó es "imposible" maniobrar con dinero del FMI, porque "esas cantidades son transferidas inmediatamente e incluidas en las reservas de oro y divisa extranjera".
El organismo paralizó la entrega de 640 millones de los 4500 millones de dólares que se comprometió a prestar a Rusia.
Moscú rechazó una vez más las sospechas y habló de "conjura".
El diario Segodnia, por su parte, dijo que todo esto es fruto de la campaña electoral en Estados Unidos, donde se acusó también al vicepresidente Al Gore, encargado de la ayuda a Rusia. "¿Gore protector de la mafia rusa?", se preguntó el diario, que asegura que Gore sabía del lavado, pero que lo toleró para no cortar el diálogo con Rusia.

