
La Argentina, Brasil y Paraguay vigilan juntos la Triple Frontera
El FBI pidió que controlen en la zona todos los movimientos de ciudadanos árabes
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Un comando tripartito de agentes de inteligencia e investigadores policiales de la Argentina, Paraguay y Brasil mantienen reuniones desde hace 48 horas en la Triple Frontera para coordinar medidas de seguridad en la zona, considerada un enclave de simpatizantes del fundamentalismo islámico que podrían estar vinculados con los ataques terroristas del martes último en los Estados Unidos, dijeron a LA NACION fuentes oficiales.
Entre las medidas que tomaron se cuenta no sólo el refuerzo de la vigilancia fronteriza, sino la decisión del Paraguay de suspender el visado de pasaportes extranjeros hasta nuevo aviso, según informó ayer el canciller de ese país, José Moreno Rufinelli.
Además, el FBI solicitó la colaboración de Brasil y Paraguay para que le informe sobre los movimientos de ciudadanos de origen árabe, presuntos simpatizantes de los integristas.
El nexo entre el FBI y los servicios secretos paraguayos y brasileños es, según fuentes policiales argentinas, el jefe del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal, comisario inspector Jorge Palacios, un hombre con amplios contactos con agentes de la agencia federal de investigaciones norteamericana y experto en este tipo de cuestiones, a partir de la pesquisa por el atentado contra la sede de la AMIA, detrás del cual estaría, justamente, el fundamentalismo islámico.
Por estas horas, la paraguaya Ciudad del Este es un verdadero nido de espías, con agentes encubiertos que siguen de cerca los pasos de ciudadanos de origen árabe presuntamente promotores de actos terroristas. Mezquitas, centros culturales y las numerosas galerías comerciales que convierten esta ciudad en un virtual laberinto son vigilados por agentes que montaron allí sus bases secretas.
Reuniones
Las reuniones de inteligencia, de las que participan agentes del FBI que operan en la zona, de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) argentina y el comisario Palacios, tienen lugar en Puerto Iguazú, la "pata" argentina de la Triple Frontera.
Ciudad del Este, separada de la brasileña Foz do Iguazú por el Puente de la Amistad, amaneció ayer militarizada, a raíz de las protestas de comerciantes locales por las trabas comerciales impuestas por Brasil al intenso tráfico limítrofe.
Los incidentes protagonizados por los comerciantes -que dejaron 59 heridos- obligaron a las autoridades a emplazar más de 700 soldados, que cortaron el puente. Sólo circulan por él vehículos militares y de prensa, cuando lo habitual es que más de 1800 automóviles y camiones, y unas 30.000 personas atraviesen ese paso a diario.
Los grupos que defienden a los comerciantes llamaron a organizar una "resistencia civil" contra las medidas del gobierno brasileño para evitar el contrabando y la piratería, principales problemas del comercio en la zona.
Esta desbordante situación social, sumada a la presencia del Ejército, enrarece aún más el clima en una región de por sí muy sensibilizada.
En Ciudad del Este, además de 200.000 paraguayos, viven unos 7500 comerciantes árabes y unos 6500 chinos y coreanos. Y la brasileña Foz do Iguazú tiene 350.000 habitantes.
Los investigadores de los atentados antijudíos de Buenos Aires (AMIA-embajada) creen que desde la Triple Frontera se dio apoyo para los ataques. Por eso, desde hace tres años coordinaron con Brasil y Paraguay la formación de un comando conjunto para realizar operaciones en el área.
Allí se siguen los pasos de simpatizantes del grupo integrista libanés Hezbollah, sindicado como autor de los ataques en Buenos Aires. La vigilancia incluye la intercepción de comunicaciones telefónicas, correo electrónico y seguimiento de las actividades de supuestos integristas.
Por eso se decidió aumentar la cantidad de gendarmes afectados a controlar el paso desde y hacia la Argentina. De 30 efectivos que habitualmente controlan los puestos se pasó a 70, que revisan automóviles y documentación, ahora con mayor celo.



